"El infierno esta todo en esta palabra: Soledad"
Victor Hugo
Violet se encerró en su habitación, la actitud de su esposo le dejó muy en claro que cualquier esperanza que tuviera respeto a convivir cordialmente o hacer que esto fuera más ameno era inútil, Pearson no podía y además no quería tolerarla.
Así que se acostó en la cama mirando al techo, necesitaba algo de compañía pero nadie parecía interesado en hacerla sentir mejor, y supo que en este lugar no podría hallar algo así, todo la compañia que pudiera darle algo de alegría a su vida se encontraba al otro lado del mundo.
Tal vez hablar con sus padres la haría sentir un poco mejor, ese repentino impulso la llevó a tomar rápidamente el teléfono, apenas estaba marcando cuando se dió cuenta que hacerlo inevitablemente la llevaria al llanto y solo preocuparia a su familia, y dadas los acontecimientos que sus padres presenciaron antes de irse querrían buscarla de inmediato y llevarla de regreso a casa sin importar el acuerdo pero ya había llegado hasta aquí solo para arruinarlo todo por su melancolía y soledad.
Así que en definitiva no era una opción, ahora tendría que soportar en silencio su deprimente situación, al menos así sería con sus padres, aunque eventualmente los contactaría para que estuvieran tranquilos hoy no era ese dia, eso sucedería solo cuando ya estuviera resignada a vivir de este modo, pero hoy no era ese dia.
Tampoco consideró hablar con alguna de sus amigas pues tendría que dar explicaciones que no estaba dispuesta a mencionar por miedo a que la juzgarán, así que no había nadie en quien apoyarse, estaba sola y tendría que soportarlo.
Afortunadamente para Violet la vida le regalo una pequeña aunque difusa esperanza, una notificación no tardó en aparecer en su teléfono cambiando su desolador panorama, era de su correo con un mail que creyó jamás recibiría; rápidamente y con mucha sorpresa abrió su bandeja de entrada cuando el remitente, uno que ella conocía muy bien se anunció, era Stephen, y aunque no sabía que podría decirle, era un buen augurio, aún cabia la posibilidad que le pidiera dejarlo en paz pero Violet lo conocía lo suficiente como para tener una pequeña, diminuta esperanza, y aún así su cuerpo sintió una abrumadora incertidumbre, ella no prestó atención a esa sensación, hoy más que nunca necesitaba tener un poco de fe.
Se sintió muy nerviosa mientras su correo se abría a pesar de que sintió que tardaba más de lo habitual, hasta que finalmente estuvo a punto de darle click los nervios se agolparon en su garganta, todo parecía posible a pesar de que no quería hacerse ilusiones, todo podría cambiar, y la mínima promesa seria suficiente para que Violet resistiera el resto del año.
Y sin más demora abrió el correo, el mensaje era algo escueto pero bastante contundente, lo suficiente como para que volviera a sonreír.
"Leí tu correo....... necesitamos hablar, escríbeme en cuanto te sea posible"
Violet sabía que Stephen no se hubiera comunicado con ella de seguir enojado así que, tal vez, al comprender la naturaleza de su matrimonio él pudiera haber cambiado de opinión y terminaria perdonandola, por lo que no dudó en escribirle de inmediato.
" Hola amor........ gracias por responder, te puedo marcar, extraño tu voz"
Fue la respuesta que envió por mensajería instantánea esperando que su novio estuviera disponible.
" No se molestara tu esposo?"
Contestó rápidamente, por lo que Violet sabía que él también estaba al pendiente aunque un poco molesto aún, o al menos eso quería hacerle creer.
" No, ni siquiera convivimos......no es importante"
Respondió Violet con mucha ilusión y aguardó la respuesta con una increíble ansiedad mientras se sentaba en medio de la cama y tomaba un almohadón para colocarlo en su regazo.
Pero no hubo un mensaje de vuelta, solo la notificación de que había sido leído, no era algo importante la falta de respuesta inmediata pero para ella significaban angustiosas horas en las que cualquier cosa podía pasar.
Y de pronto se sorprendió cuando su teléfono comenzó a sonar de llamada, el nombre en la pantalla la hizo removerse con emoción mientras se peinaba como si Stephen estuviera a punto de entrar a su recámara por lo que se aclaró la garganta y tratando de controlar su emoción, respondió.
- Bebé!!!- repuso Violet con alegría.
- Violet.......no sabía si llamarte, qué hora es allá?!- desde luego él estaba distante pero no importaba porque se había comunicado y eso era una muy buena señal.
- Casi las 6 de la tarde......
- Y estás sola?!- preguntó un tanto intrigado por la alegría en la voz de Violet.
- Por supuesto.
- Pensé que estarías conviviendo con tu esposo...acaso a él no le interesa pasar tiempo contigo?- cuestionó dudoso pues Violet era una mujer bella y fácil de querer, al menos así lo creía Stephen, por lo que creyó que un hombre maduro estaría más que dispuesto a enamorarla.
- Creo que entre menos tiempo me vea mejor para él.
- Y a ti eso no te molesta?!- si eso era verdad ahora necesitaba saber que sentía Violet respecto a esa actitud.
- Por supuesto que no!!!- indicó con mucha seguridad- hum..... créeme, no tengo el mínimo interes de pasar tiempo con alguien tan aburrido e inflexible como él......es peor que estar con tu abuela!!
Stephen guardó para sí la risa que amenazaba con estallar, estaba enojado con ella y no pensaba darse a notar tan fácilmente aunque le agradaba saber que no tenía ningún interés en su esposo.
- Le..... leí lo que me enviaste, por qué accediste a algo así?- cuestionó más tranquilo, aunque serio, tratando de entender lo que Violet hizo.
- No había opción...... estábamos a punto de perderlo todo y si eso ocurría........bueno...... sabes lo que tu mamá hubiera hecho......no quería perderte, hum, aunque tampoco fue mi mejor idea.
- Solo lo hiciste por mi?
Violet guardó silencio, pero a Stephen nunca había podido mentirle, era extraño porque podía ser manipuladora y un poco charlatana, con tal de poder salirse con la suya pero con él todo era diferente y no tenía más opción que admitir todas sus razones.
- Por ti y por mi.......no quería vivir en la miseria, nací siendo rica y he vivido así......no sé vivir de otra manera.
- Entonces aceptaste este trato más por ti que por mí!- afirmó Stephen con un poco de desilusión que enmascaró hábilmente.
- No......no.....efectivamente, lo hice porque quiero mantener mi estilo de vida y eso te incluye a ti......no quiero que tu mamá nos separe....o que nos separara- aclaró Violet con tristeza porque el "nosotros" en esa relación ya no existía.
Stephen guardó silencio, para él era difícil concebir algo de tal magnitud, siempre le parecieron repulsivas las personas que se casaban por acuerdos o por simples estrategias, en su mundo era algo habitual y aunque su mamá llegó a proponerselo en un par de ocasiones siempre se negó por amor a Violet, sin embargo, para ella había sido tan fácil hacerlo que le resultaba incómodo.
- Stephen?!- cuestionó la joven pues no sabía si el hombre seguía ahí- Stephen!!!- lo llamó de nuevo pero solo el silencio le respondió, se había comunicado pero su actitud distaba mucho de poder conciliar así que solo le quedaba hacerle saber lo mucho que él había significado en su vida- yo.....lo.....lo lamento, de verdad, nunca hubiera querido hacer algo así pero quería poder estar a tu lado sintiendome orgullosa y que no te avergonzaras de mi......y sé que no lo entiendes pero......pero no sé vivir de otra forma, aunque nunca lo hice para lastimarte......yo te am.....
- No....no....no Violet......no voy a escuchar esto así.......me lo tendras que decir de frente y mirándome a los ojos........voy a viajar a Edimburgo, pasado mañana y nos reuniremos para hablar.......y ni siquiera pienses en negarte.
- No, en Edimburgo No!!!- Violet estaba feliz de verlo en persona, creía que eso era una buena señal, sin embargo, sabía que en Edimburgo estaban los amigos de Pearson, él mismo lo dijó y a pesar de que le dijó que podía seguir con su vida habitual también le puso como única condición que fuera discreta, así que Edimburgo no parecía el mejor sitio para cumplir con ese propósito.
- Qué?!.....por qué?!
- Él me dijo que mi vida podía seguir como hasta ahora pero que fuera discreta......sus razones tendrá y no me las ha dicho así que..... será mejor reunirnos en otro lugar.....algo bastante bullicioso para no llamar la atención, te parece si nos vemos en Glasgow?
- Ese es un buen sitio para ti?
- Supongo.....no sé.....poco conozco este lugar.
- Bien será en Glasgow......... te veré pasado mañana.....te enviaré la ubicación de mi hotel así que procura llegar antes que yo- sentenció Stephen muy firme aunque en el fondo comenzaba a considerar que había la posibilidad de que todo, efectivamente, no era más que un arreglo necesario, como ella se lo dijo, y quizás hablando con Violet podría considerar el perdonarla, pero eso aún no era seguro.
- Perfecto.....muero por verte!!- expresó muy feliz de al menos estar con él una vez más y no con ese amargo recuerdo que le dejó su despedida.
- De acuerdo!- fue lo último que Stephen respondió antes de colgar.
Y aunque a Violet le hubiese gustado que él dijera algo más, era consciente de que no podía recriminarle su comportamiento, Stephen siempre había sido muy expresivo y hasta cariñoso, era algo que siempre podía presumirle a sus amigas, pero dadas las actuales condiciones, exigirle más seria un insulto para él.
Con esa llamada su soledad se esfumo mágicamente, no tenía tiempo de pensar que podría pasar en esa reunion, ahora lo importante era resolver como llegar a Glasgow, obviamente no pensaba pedirle a Pearson su ayuda debido a los acontecimientos del día, a pesar de que sabía que estaban suficientemente alejados de todo y que no había la alternativa de buscar un taxi, no iba ni siquiera a considerar esa posibilidad, por lo que sus opciones eran muy limitadas, la única alternativa era asumir su papel de señora de la casa y esperar que el servicio la obedeciera para que el chófer la llevará a su destino sin cuestionar.
Hubiera preferido no hacerlo, después de todo Pearson era quien les pagaba y probablemente primero lo consultarían con él, pero su deseo de ver a Stephen era más fuerte por lo que respiró profundo y salió de su recámara muy decidida a lograr su objetivo.
Violet caminaba con soberbia y con la cabeza elevada, con arrogancia, como ella solía ser, no pensaba darle el gusto a su esposo de verla triste eso sin mencionar que necesitaba intimidar a los sirvientes para que ni siquiera se les ocurriera cuestionarla, todo era parte de un necesario plan, y así llegó a la cocina, por experiencia sabía que era donde se reunía el servicio a departir, solo esperaba que así fuera en esta casa, y sin pensar en anunciarse abrió decididamente la enorme puerta de la elegante cocina, todos los ahí reunidos voltearon de inmediato a verla y ella los observó con detenimiento, y tal como lo sospechó, ahí estaba gran parte del servicio, incluyendo a la señora Margaret, Lewis el chófer, Doris, dos chicas más y un joven que vestía el mismo uniforme de chófer que el otro hombre.
Ninguno había reaccionado al ver ahí a Violet, seguían asombrados por el modo en que entró y fue hasta que Doris entendió la situación que se levantó de su silla y acto seguido los demás hicieron lo mismo, incluso la señora Margaret se levantó aunque ella lo hizo solo para que el servicio no la criticara porque respeto no le tenía a la joven esposa de Pearson.
- Lewis, es correcto?!- Violet se dirigió al chófer directamente.
- Así es señ.....- el hombre estaba a punto de responder, sin embargo, el ama de llaves carraspeó sutilmente, lo que detuvo las buenas intenciones del empleado- así es señorita- tuvo que guardarse el respeto que le debía a la joven pero la señora Margaret no iba a permitir que la trataran con un título que, según ella, no merecía y todos eran conscientes cual sería la consecuencia de no acatar sus sutiles advertencias.
Violet también fue consciente de la situación, en la mañana con Doris no le tomó importancia pero ahora al ver como el chófer se retractaba de llamarla "señora" y de la forma tan discreta en que vió a la señora Margaret supo de inmediato lo que ocurria, aunque en realidad a ella no le importaba, no era la señora del palacete y nunca lo iba a ser así que discutir por eso le parecía tan cansado y ridículo que decidió ignorarlo.
- Necesito que mañana por la tarde me lleve a Glasgow, y llevé algo de ropa pues no regresaremos de inmediato.
Todos quedaron boquiabiertos por la petición o mejor dicho la orden de Violet, sin importar que supieran la naturaleza del matrimonio era muy pronto para que ella hiciera vida lejos de ahí.
- Por supuesto señorita......el señor ya sabe de este viaje?!- cuestionó Lewis, pues no quería meterse en un problema con su jefe si esto resultaba ser hecho a sus espaldas.
- Tengo que preguntarle a él?!- pregunto Violet muy molesta.
- No....yo no quis......
- La señorita te dió una orden así que debes obedecer....... mañana iras a donde te indique- intervino muy satisfecha el ama de llaves, y no es porque quisiera darle su lugar a Violet, no, no era así y todos lo sabían, incluso la joven, simplemente era por facilitarle las cosas a su "señora".
La mujer creía que solo era el primer paso para que eventualmente Violet terminara viviendo lejos del palacete y dada la convivencia de la que hasta ahora había sido testigo eso era muy posible.
- Por supuesto señorita- respondió Lewis con una pequeña reverencia de cabeza.
- Bien, salimos mañana a medio día- indicó y sin más se fue.
A Violet el ama de llaves no le agradaba mucho pero tenía otros intereses y agradecía que la hubiese ayudado, lo importante para ahora era reunirse con Stephen y si para eso debía agradecerle a esa odiosa mujer lo haría, aunque eso no ocurriria es este preciso momento, por lo que subió a toda velocidad a su habitación, esperaba ya tener noticias de Stephen y poder llegar un buen hotel, debía prepararlo todo, esperaba tener algo de suerte y pasar una buena tarde con él, así que su equipaje incluiría un hermoso coordinado de satén, realmente estaba muy emocionada por verlo nuevamente tanto que todo el mal humor y la depresión que le provoco el palacete y su dueño simplemente desaparecieron y ella pudo sonreir.
Ni siquiera pensó en Pearson, honestamente le daba igual lo que él pudiera decir y estaba bastante segura que si llegase a enterarse seguramente sería él mismo quien la llevaría hasta allá y le pagaría una larga estadía en el mejor hotel con tal de deshacerse de ella, y tal vez era lo mejor para ambos, él no quería que estuviera allí y se lo dejó muy claro en cada oportunidad que tuvo y ella necesitaba algo de vida y el bullicio al que estaba acostumbrada.
Pero los minutos seguian pasando y aunque no era mucho el tiempo, para ella se sintió como una eternidad, la notificación de Stephen no llegaba y ya empezaba a creer que quizás se había arrepentido, sintió una súbita desilusión hasta que finalmente la notificación llegó cerca de las 8 de la noche, ya había hecho una reservación en un elegante y fino hotel pero desgraciadamente Violet en su emoción había olvidado que no tenía mucho dinero en su tarjeta bancaría, eso debía resolverlo Edgar ya que, según el acuerdo, ella recibiría una cuantiosa suma cada semana en su cuenta personal para sus gastos pero eso aún no ocurría.
Necesitaba resolverlo y con urgencia pues nada impediria que se reuniera con Stephen, desde luego no iba a preguntarle a Pearson sobre eso y la unica opción era hablar con sus padres, ellos debían presionar al abogado para que resolviera este inconveniente, sin embargo, tendría que darles una explicación del por qué de la urgencia y sabía que su madre se negaría rotundamente a que siquiera viera al hombre y probablemente se negaría a hablar con el abogado con tal de impedir esa locura, la conocia lo suficiente.
Solo le quedaba confirmar cuánto dinero tenía aún, y efectivamente, lo que tenía en la tarjeta no le alcanzaba para mucho, al menos no para lo que ella estaba acostumbrada, podía pagar una habitación sencilla en el hotel que él eligió pero aún tenía que ver dónde hospedaba al chófer, y no tenía muchas opciones, no quería quedar mal con el pobre empleado pero no había más alternativa que hospedarlo en un motel.
Y esa noche el servicio notó su buen humor, Doris fue la encargada de subirle la cena mientras Clarice le preparaba el baño, y ambas quedaron sorprendidas al escucharla tararear una alegre canción mientras las recibía con una enorme sonrisa, pero ninguna comento absolutamente nada, era la señora de la casa y sin importar que el ama de llaves prácticamente les haya expresado su intención de que no le profesaran ningún respeto, ellos no podían cometer ese error así que sin más respondieron con cordialidad a sus excesivos gestos de amabilidad creyendo que todo se debía a su inminente mudanza.
A la mañana siguiente la situación no cambió, en realidad fue todo lo contrario, el ánimo de Violet fue aún más evidente, todo el servicio comentó al respecto pero francamente seguian firmes en su creencia de que todo era gracias a su cambio de residencia.
Pearson tampoco se enteró de los planes de Violet, él salió muy temprano, casi de madrugada, a pasar un rato en la cabaña del lago, lo cual hacia cada que necesitaba pensar así que todo quedó en manos del ama de llaves que desde luego no iba a impedir que la joven se fuera, al menos fue lo que su "señora" le dijo que hiciera.
Por lo que todo continuó según lo planeado, para todos era casi seguro que ella terminaría viviendo en aquella ciudad y esa posibilidad se hizo más plausible porque bajó con una gran maleta cuando la hora de despedirlos había llegado, y sin largas despedidas, más que la del chófer y su hija, emprendieron el camino.
- Señora- habló el Lewis en cuanto estuvieron a mitad del trayecto, ahora si podía hablar como se suponía debía hacerlo ya que la señora Margaret no estaba presente y eso le causo gracia a Violet, pues al parecer le tenían bastante miedo- se quedará en el departamento del señor?- cuestionó ya que en realidad no sabía que planeaba la joven.
- No!!- Violet respondió tajante pues su intención era estar con Stephen el mayor tiempo posible- no- módulo su tono cuando notó el semblante de extrañeza del chófer- solo estaré allá un par de días así que me quedaré en un hotel....... además- era momento de decirle donde se hospedaria él- además.....usted se quedará en un motel..... pequeño.....espero no le incomode!- repuso con algo de vergüenza al pensar que podrian darse cuenta de su estado financiero.
- Oh, señora.....no se hubiera molestado, yo puedo quedarme en el departamento del señor...... lamento haberla incomodado innecesariamente!- el hombre parecía apenado y debía estarlo, Violet se sintió tonta y estafada al saber que gastó sus últimos ahorros en una habitación que no sería utilizada.
- Bueno......ya se pagó la habitación, supongo que no le hara daño quedarse ahí- obviamente no estaba dispuesta a perder ese dinero.
El chófer volteó a verla a través del espejo retrovisor, Violet parecía incómoda y quizás era prudente usar la habitación, después de todo tuvo un gran e inesperado gesto de amabilidad, sin embargo, algo en la reacción de la joven lo hizo sentir mal así que trató de ofrecerle una alternativa.
- Me quedaré en el departamento del señor..... así usted no tendrá que preocuparse por mis gastos y en cuanto la deje instalada ire a hacer el reembolso- repuso tranquilamente logrando que Violet se sintiera aliviada, aún no sabía si era posible lograr tal acción pero que el chófer estuviera dispuesto a intentarlo era bueno, recuperaría al menos lo suficiente para no tener que depender de la caridad de Pearson.
- Como desee- respondió aparentemente indiferente pero la realidad era muy diferente.
- Perfecto, señora...... también le daré mi número para que me llame en cuanto lo necesite- dijo, a lo que Violet respondió con una sonrisa que el hombre sabía no había sido habitual en ella en estos días.
Sin embargo, Lewis no era consciente que ese gesto ya era más un acto reflejo, la emoción con la que había salido del palacete comenzaba a disminuir fuertemente siendo reemplazada por una gran incertidumbre, ahora que sabía que Pearson también tenía un departamento en Glasgow, le dió miedo que alguien pudiera descubrirla y avisarle a su esposo aunque obviamente no le importaba, no sabía si eso podría afectar el convenio.
Pero ya estaba muy lejos para considerar lo que debió pensar antes de salir corriendo hacia Stephen, no tenía más alternativa que mantener un bajo perfíl y encerrarse en su habitación, a pesar de que no era posible que alguien ya supiera de su existencia, era mejor no iniciar el fuego de los rumores y terminar dañando lo que su familia y ella habian conseguido.
En el palacete Pearson, regresaba a comer cerca de las dos de la tarde, se sentía un poco más tranquilo y ligeramente dispuesto a tratar mejor a su huésped, no estaba muy conforme con esa situación pero lo había pensado seriamente, comprendió que sería un largo año para él y su esposa si seguía con esa actitud, era mejor tratar de sobrellevar la situación y quizás poco a poco lograr que Violet se hiciera a su modo, después de todo parecía una chica lista capaz de adaptarse a su nueva vida.
No iba a negar que se sentía ansioso e incómodo ante la sola idea, pero era preferible, después de todo el también era un hombre capaz de adaptarse o al menos eso quería creer, y con esa idea en mente entró directo al comedor para solicitar la presencia de Violet, el ama de llaves ya se encontraba ahí colocando el servicio y aunque no era una situación idónea para él, debía ser un mejor anfitrión.
- Señora Margaret- llamó a la mujer que de inmediato se enderezó con una reverencia de cabeza- coloque otro servicio y llamé a Violet al comedor, por favor.
El ama de llaves se sorprendió por la petición y en otro momento hubiera tratado de convencerlo de que eso era una locura pero dadas las circunstancias solo le quedaba aclarar e informarle que eso no iba a ser posible, y lo haría con una oculta satisfacción.
- Lo lamento señor, pero no podré hacerlo- indicó con fingida pena.
- Y se puede saber por qué?!..... creí que era yo quien daba las órdenes en esta casa!!
- Efectivamente así es, señor......sin embargo, la señorita no se encuentra en el palacete...... salió muy temprano rumbo a Glasgow.
Pearson la miró con incredulidad y de inmediato frunció el ceño, pero esa reacción solo logro que el ama de llaves se sintiera aún más feliz por su "señora" y por como todo esto estaba iniciando.
- Qué?!......de qué esta hablando?!- cuestionó desencajado pues no creía que su actitud hubiera llevado a la joven a irse tan rápido.
- La señorita salió esta mañana rumbo a Glasgow.....al parecer se quedará allá un tiempo- realmente eso no lo sabía con certeza el ama de llaves pero por qué no agrietar un poco más la situación.
- Y cómo se fue?..... quién la llevó?!- preguntó inquieto, tampoco era tan desconsiderado para no preocuparle su bienestar y seguridad.
- Lewis la llevó, señor.
- Entonces debería avisar al servicio del departamento para que los reciban- si ella ya se había ido no le quedaba más que hacer un poco más llevadera su estadia ofreciéndole un lugar donde resguardarse.
- Eso no será necesario...... según lo que Lewis nos informó, la señorita se hospedara en un hotel, solo él llegará al departamento.
- Vaya!!!- exclamó con molestia- y a nadie se le ocurrió avisarme?!- cuestionó mirando fijamente al ama de llaves- al menos saben cuánto tiempo estará allá?
- Usted nos dijó que la señorita haría su vida de forma independiente y que no era necesario cuestionarle las peticiones u órdenes que hiciera- respondió la señora Margaret con fingido malestar- y respecto a lo otro.....no lo sé señor, solo avisó que se iría.
Pearson continuó con su rutina, aparentemente indiferente pero en el fondo comenzó a preocuparle lo que pudiera pasar con Violet, ella estaría sola en aquella ciudad que desconocía y podría ser presa fácil de algún delincuente, sin embargo, en este momento ya era un poco tarde para hacer algo al respecto, por lo que su única alternativa era intentar hacerle más fácil su estadía aunque eso no disminuía su desasosiego.
" Violet esta en Glasgow, has el primer depósito a su cuenta"
De sobra sabía la situación económica de su esposa y al menos le evitaría un poco de incomodidad o le brindaría los medios para que pudiera solucionar cualquier inconveniente así que de inmediato le aviso a su amigo del cambio de condicion mientras comenzaba a reprocharse el hecho de haberla orillado a tomar tan drástica decisión.
Y efectivamente, Edgar ni siquiera cuestionó la razón del por qué Violet había hecho ese viaje a tan solo un par de días de haber llegado, después de todo fue testigo del tan cordial recibimiento que Pearson otorgó, haciéndolo el único responsable de tal decisión, y consciente de todo ello, hizo lo que le pidieron de inmediato, por lo que la notificación de un depósito no tardó en llegar al teléfono de la joven y de inmediato quien supo que todo era resultado de la intervención de Pearson, por lo que ya era evidente que estaba enterado de su viaje y tal como lo sospechaba, se sentía más que feliz de otorgarle los medios para alargar su estadía fuera del palacete, o al menos era lo que Violet creía.
Aunque francamente significó un gran alivio, ya no iba a depender de Stephen y su caridad, podría disponer con libertad de su dinero, pero con cierta cautela, claro esta, así que su arribó a Glasgow se dió en un estado mucho más sereno, eran casi cerca de las 5 de la tarde, y de inmediato Lewis la llevó a su hotel y se fue a arreglar lo de su hospedaje, mientras Violet se instalaba y casi de inmediato pidió algo de comer, pues a pesar de la insistencia del chófer para que se detuvieran, Violet se negó, su prioridad era llegar a su destino antes que Stephen, eso fue lo que él había pedido y bajo sus circunstancias no podía cometer el mínimo error.
Era evidente para cualquiera que estaba emocionada aunque tambien comenzó a angustiarse, conocía a Stephen de sobra y sabía que era un hombre de valores y creencias firmes, tal vez todo esto solo era la forma de terminar con todo de una vez y para siempre, de frente como él solía hacer las cosas, y así acabar con cualquier esperanza que ella pudiera tener, y esa idea comenzó a agobiarla con mayor fuerza conforme los minutos pasaban.
Violet sintió miedo y un profundo dolor pero conocía las consecuencias de sus acciones, incluso antes de firmar el contrato, supo que esto podía pasar cuando decidió casarse con Pearson, aunque ella creyó que todo sería más fácil los acontecimientos de los ultimos dos días le hicieron saber que le aguardaba un año muy difícil y en total soledad si no podía al menos conservar la esperanza de arreglarlo con el amor de su vida y fue quizás esa la razón que la hizo confiar con tanta vehemencia en que todo saldría bien con Stephen, se aferraba a esa idea para soportar la angustiante tortura de su largo y pesado matrimonio.
La joven se fue a parar frente a la ventana con la mirada perdida hacia la ciudad que ya comenzaba a oscurecerse, intentaba encontrar algo de encanto a este nuevo panorama, desgraciadamente todo resultaba tan oscuro y gris, muy diferente a California, hasta que todo se nublo, muy a pesar de que estaba intentando contener las lagrimas que amenazaban con abandonar sus ojos, todo esto había sido una completa locura pero el punto sin retorno ya solo era una ilusión, había querido con desesperación esperar lo mejor de Stephen y Pearson, y hasta hace unas horas aún se sentía un poco optimista respecto a su cita, sin embargo, justo ahora sentía que eso tambien era una ilusión, desgraciadamente para ella, ya solo quedaba una alternativa, enfrentar lo que sea que sucediera con la frente en alto y con la convicción de que al menos ayudó a su familia.
Su mente comenzó a divagar en esos pensamientos cuando un par de golpes en la puerta llamaron su atención, estaba tan ensimismada que dificilmente consideró quien podría ser, se giró hacia la puerta casi de forma mecánica, se limpió los ojos y fingió su mejor sonrisa para abrirle a su desconocido visitante.
- Stephen!!!!- su ánimo cambió radicalmente y gritó emocionada arrojandosé de inmediato a los brazos del hombre, porque si esta era su última cita, trataría de guardar los mejores recuerdos de él.