"El mundo cambia si dos se miran y se reconocen"
Octavio Paz.
No se dijo más esa noche, ambos continuaron acompañándose en el más absoluto silencio hasta que entrada la madrugada y viendo que Violet ya comenzaba a dormitar Pearson decidió que era momento de descansar, y lo hicieron en el mismo estado, subieron las escaleras uno detrás del otro sin mediar palabra, hasta que se despidieron a mitad del pasillo con un gesto de cabeza.
Pearson se fue preguntándose cuál había sido realmente la intención de Violet al hacerle tal propuesta, no pensaba mal de la joven pero si se cuestionaba de que sería capaz con tal de ayudar a su familia, desde luego que tenía un fuerte antecedente para sospechar de oscuras intenciones, después de todo se había casado con él por dinero así que era posible que buscara algo más.
Sin embargo, al recordar su vergüenza cuando él se lo recriminó y el posterior silencio aunado al hecho de que evitó verlo comprendió que quizás fue consecuencia de una infantil imprudencia, tal vez no necesitaba sobre pensar demasiado y con esa teoría en mente se fue a acostar.
Para su desgracia, tuvo que despertar más temprano de lo planeado y lo hizo de muy mal humor, Edgar se comunicó para informarle que tenía que resolver una nueva demanda de la familia de Charlotte que requería su presencia en Edimburgo, francamente para él hubiera sido preferible que su abogado hiciera el viaje hasta el palacete pero al saber la razón de su solicitud era entendible que le exigiera ir.
Así que sin más demora comenzó a alistarse, de muy mala gana y con el enfado reflejado en el rostro, lo primero que hizo fue darse una necesaria ducha para ver si lograba despabilarse y calmarse, aún hacia un poco de frío por lo que tardó en la tina refrescandose con agua caliente.
Afuera ya lo esperaba Doris con su desayuno mientras le ayudaba a hacer la maleta, ya todo el servicio sabía del viaje y lo molesto que eso le resultaba así que trataron de ser muy diligentes y silenciosos, por lo que no tardaron en comenzar a realizar las tareas correspondientes.
- Señor- habló Doris, con cierto temor, en cuanto Pearson salió del vestidor- su desayuno esta listo y tenía esta carta bajo la puerta- aclaró la joven extendiendole el sobre.
Pearson caminó hasta ella bastante confundido hasta que vió bien el sobre y el sello en él, esa carta era de Violet, no tenía más que verla para comprobarlo, e inconscientemente su ánimo cambio de forma radical y una sonrisa apareció en su rostro.
- Gracias!- respondió ligeramente más animado, lo cual asombro a Doris pero no dijo nada al respecto, se limitó a asentir y regresar a sus actividades.
Pearson se sentó frente a la mesa dónde ya estaba su desayuno, tomó un sorbo de café y se dispuso a abrir el sobre.
"P
Lamento haberte incomodado de esa manera anoche, no lo hice con la intención de obligarte a nada o que creyeras que te estoy usando, solo trataba de ayudar a mi familia y tontamente creí que ese sería un buen modo, espero que puedas entender y que no mal interpretes mi comportamiento......a veces puedo ser un poco tonta, pero no soy una aprovechada.
Gracias por dejarme pasar la tarde contigo......
Atte:
V."
A Pearson le causó mucha gracia lo apenada que seguía, parecía algo muy diferente a lo que él había conocido en ella, pero después de su reacción anoche y de la carta en sus manos, al parecer Violet era más consciente de lo que aparentaba.
- Señor, va a necesitar su traje?!- cuestionó Doris consciente de la reacciones de su jefe y bastante confundida al respecto.
- No lo sé.......empacalo de cualquier manera- respondió Pearson mientras no dejaba de ver las líneas en la carta que aún sostenía.
- Muy bien, señor..........necesita alguna otra prenda?!- preguntó la mucama observandolo con mucha atención, pues le parecía nunca haber visto esa sonrisa en el hombre.
- Uhmmmm.....no....no lo creo......Doris- Pearson se volteo hacia la empleada repentinamente lo que la obligó a disimular- ya se levantó Violet?!
- Si, señor...... Isabel ya le llevó su desayuno y sigue con ella en su habitación- informó la joven tratando de fingir que no veía a Pearson.
- De acuerdo- fue todo lo que respondió y ambos continuaron con sus actividades.
Por su parte Violet ya estaba por concluir su desayuno, aunque le asombro que Pearson no la llamara al comedor como ya era costumbre, sin embargo, debido a su inoportuna petición de la noche anterior lo atribuyó a que él seguía molesto, esperaba que la carta pudiera ayudarla un poco pero con los antecedentes que tenía de su esposo era muy probable que tendría que acostumbrarse a que esta sería su nueva realidad.
- Isabel.......el señor ya se levantó?!- cuestionó finalmente después de mucha consideración.
- Ya, señorita.....de hecho se está preparando para salir- indicó la mucama mientras terminaba de arreglar la cama.
- Va a salir?!.......a dónde?, lo sabes?- repuso con cierta tristeza.
- Se va de viaje, aparentemente tiene que ir a Edimburgo así que le están preparando ya su equipaje, no debe tardar en salir.
- Qué?!- grito Violet tan fuerte y asustada que la pobre empleada casi se va de espaldas- por qué?!- exclamó mientras se levanta a de su silla.
- Al....al....al parecer....mgh.....al parecer es un viaje de negocios- dijo Isabel confundida por la reacción desmedida de Violet.
Pero eso solo provocó más confusión en la joven, rápidamente salió de la recámara directo hacia la habitación de Pearson, ella no quería ni pensaba quedarse sola en el palacete y menos después de la tormenta que lo azotó anoche, y llegó a toda prisa justo cuando Doris iba saliendo así que no hubo necesidad de tocar y simplemente se metió a la recámara de su esposo.
- Es cierto que te vas?!- preguntó abruptamente.
Pearson estaba revisando la maleta sobre la cama cuando escuchó el inesperado reclamo de Violet.
- Tú...... cómo sabes cuál es mi habitación?!- preguntó bastante confundido no solo por la pregunta de su esposa sino basicamente por tan descarada invasión.
- Te seguí anoche- respondió muy tranquila provocando que Pearson la mirase con asombro.
- Ah..ah..ah .. tú...me....seguiste?!- exclamó intentando comprender el desenfado en la respuesta de su esposa.
- Si.....ahora dime.....es cierto que te vas de viaje?!- el hombre levantó las cejas con incredulidad al ver como le pedía explicaciones con tanto aplomo.
- Si, me voy de viaje- dijo cerrando su maleta.
- Por qué?!.......es por mi culpa?!.......si es así, de verdad lo siento no volveré a hablar en tu presencia, pero por favor.....no te vayas.....no me dejes, por favor!!!- suplicó asustada acercándose a Pearson.
Él no podía creer que Violet siguiera culpándose, si bien tenía que aceptar que se molestó por la petición, al final había intentado comprender las razones que la llevaron a eso y creyó que con no volver a mencionar el tema sería más que suficiente, desgraciadamente al parecer la joven no se sentía del mismo modo.
- No.... tiene nada que ver contigo, no te preocupes por eso, por favor- respondió dulcemente tratando de brindarle un poco de consuelo a Violet.
- Y entonces?!- preguntó como una niña regañada.
- Tengo un asunto que resolver en Edimburgo, así que tengo que marcharme por unos días.
- Unos días?!- expresó con preocupación- no vas a regresar hoy?!
- Me toma cerca de 3 horas llegar allá, piénsalo, sería imposible volver hoy mismo.
- Y yo?!
Pearson volteó a verla con confusión, realmente no comprendía que tenía que ver con ella.
- Bueno, tú te quedas aquí!
- Qué?!- de nuevo el impetuoso grito que descontroló a Pearson- estas loco!!!!......por supuesto que no......
- Por qué no?
- Pretendes que me quedé aquí sola?!
- Por qué no lo harias?
- Ya olvidaste la tormenta de anoche?!..... no pienso quedarme aquí sola con ese horrible clima!!!- expresó muy enfática.
- No vas a estar sola, estará todo el servicio.....solo me voy yo!!- puntualizó Pearson- si no quieres estar sola, le llamas a alguien para que te haga compañía y listo!
- No....no....no......no me voy a quedar aquí sola con esa neblina de película de terror..... olvídalo!!!!
- Violet, no estaras sola!
- Ese clima es horrible......no me gusta!!!
- Y qué pretendes hacer?!
Violet lo miró con miedo, realmente nunca había experimentado un clima parecido y con una neblina tan espesa que evitaba ver cualquier rastro de vida.
- Dime...... qué esperás que haga?!- preguntó Pearson consciente de que las opciones de su esposa eran casi nulas.
- Me voy contigo!!!- respondió muy animada.
El hombre quedó boquiabierto, jamás pensó en esa posibilidad, es más ni siquiera había considerado algo así de absurdo pero Violet le demostró que sus posibilidades no eran nulas.
- Qué?!- ahora fue el turno del hombre de expresar su asombro- de qué estas hablando?!
- De que no pienso quedarme aquí sola con ese horrible clima y ya que tú no vas a regresar hoy.....lo mejor será que me vaya contigo!!!- dijo con mucha emoción, como si hubiera tomado la mejor decisión del mundo.
- No...no...no....no.....por supuesto que no!- exclamó con mucha seguridad de que eso no iba a pasar.
- Si, me voy contigo!!!......dame unos minutos!!!!- respondió dándose medía vuelta para salir a toda prisa de la habitación de su esposo y alcanzar a hacer una maleta decente.
- No......Violet, no!!!- grito Pearson corriendo detrás de ella pero ya era tarde, Violet se había perdido por el pasillo- maldición!!!- repuso mientras se sobaba el entrecejo.
Pero no tenía la intención de aguantar un trayecto de 3 horas con su parlanchina esposa encerrados en un automóvil, en verdad odiaba tener que salir de su casa y ahora pretendían que lo hiciera acompañado de Violet, cuyo concepto de prudencia no parecía existir.
A Pearson no le quedó más remedio que salir a toda prisa de su habitación, esperaba que Violet se tardará bastante tiempo en arreglar su equipaje, como solia pasar con todas las mujeres, y eso le daría oportunidad de emprender el viaje sin ella, ya después pensaría como disculparse.
Así que bajó a toda prisa a la estancia, en donde lo esperaba Lewis, apenas y le aventó su maleta y corrió al despacho por los documentos que necesitaba, rápidamente tomó las cuatro carpetas que Edgar le requería, el borrador que estaba escribiendo junto con su pluma, el cargador de su teléfono y su computadora, y salió a toda velocidad, aunque eso le implicara hacer malabares con todo ya que no pudo guardarlo como correspondía pero no había tiempo para eso.
Salió corriendo, volteando a todos lados para corroborar que Violet no viniera siguiéndolo y emprendió una rápida carrera hacia el automóvil, ni siquiera cerró la puerta del despacho o del palacete, él tenía otras prioridades y se apresuró al automóvil estacionado frente a la entrada, creyendo que había logrado escabullirse de su esposa y festejando su triunfo con una sonrisa de satisfacción.
Desgraciadamente para él, Violet ya estaba esperando al interior del automóvil, Lewis había guardado el equipaje de la joven y solo esperaba a su jefe para abrirle la portezuela, Pearson se acercó rápidamente pero no le tomó mucho darse cuenta que había alguien más ahí adentro, su sonrisa se fue esfumando conforme se acercaba al carro y terminó por desvanecerse al distinguir claramente a Violet.
- Te dije que sería rápido...... hasta te gané!!!- sentenció Violet muy feliz de su logro.
- Violet....eh....no.....no......no tienes que acompañarme!!!- pues esta era su última oportunidad para evitar ese martirio.
- Si, si tengo......ya súbete!!!- reclamó al ver a su esposo tan vacilante.
- Pero, Violet.....no....es.... entiende.....es un viaje de negocios!!!
- Si, ya lo dijiste y entre más te tardes más nos tomara llegar allá!!!
- Son varios dias.....no sé si estes consciente de eso!!.... quizás tu equipaje no es suficiente.
- Llevó todo lo necesario, descuida!
- Segura?!......por qué si necesitas algo más, puedes subir por ello!!- sentenció tratando de engañarla para poder distraerla e irse sin ella.
- Descuida, estaré bien.....vamos!!!- respondió con una sonrisa de satisfacción en el rostro y consciente de que Pearson trataba de embaucarla.
- Segura?!
- Si, ya vámonos!!!- dijo muy firme.
A Pearson no le quedó más alternativa que subirse al automóvil, con un semblante de desilusión y derrota, volteó a ver a su esposa con un puchero de sufrimiento pero ella solo le respondió con una sonrisa.
Lewis cerró la puerta con una sonrisa de burla y condescendencia hacia su jefe, él sabía lo mucho que odiaba viajar acompañado e incluso él tenía prohibido emitir el mínimo sonido a menos que fuese necesario y ahora el pobre hombre tendría que tolerar a Violet aunque le agradaba saber que tenía un lugar privilegiado para ver como Pearson descendía a la más absoluta y silenciosa desesperación.
Pero ya no hubo alternativa y los tres emprendieron el viaje, Pearson solo volteó a ver a su feliz esposa con resignación mientras Lewis ocultaba una sonrisa burlesca por los gestos de su jefe.
- Y a dónde vamos?!- cuestionó Violet a menos de 10 minutos de iniciado el viaje lo cual ya era un augurio de las próximas tres horas.
- A Edimburgo- respondió secamente Pearson esperando que en esta ocasión tuviera más suerte y Violet entendiera su indirecta.
- Y a qué parte de Edimburgo vamos?!- no, la joven no entendió las intenciones de Pearson, al igual que las ocasiones anteriores.
- Llegaremos a Holyrood, ahí esta mi casa y estamos a menos de 15 minutos del centro donde veré a Edgar- y a pesar de que Pearson no tenía intenciones de hablar con Violet ahi estaba dándole explicaciones de su itinerario, lo que por supuesto notó el chófer y lo dejó sumamente asombrado.
- Hay algo interesante que hacer ahí?
- Si, en realidad es uno de los mejores barrios de Edimburgo, tiene muy buena gastronomía, hay varios restaurantes muy agradables, estamos cerca de la playa, y hay varios tours que seguramente querras hacer........no te vas a aburrir.
- Suena muy interesante.....creo que deberas apresurarte y resolver tus asuntos para que podamos recorrer un poco la ciudad!!!- dijo más a modo de orden.
- Qué?!- de nuevo Pearson quedaba desencajado con el proceder de Violet- no, eso no.....no será posible, yo no acostumbro a pasear por la ciudad, además tengo mucho que hacer, pero tú puedes hacerlo...... seguramente Lewis, estará más que feliz de acompañarte, no es así?- le cuestionó a su chófer.
- Así es señor.
- Ves.....ustedes podrán hacerlo sin necesidad de que yo me involucre.
- Lewis, tú conoces todos esos sitios de los que Pearson habla?!- preguntó Violet al chófer acercándose al espacio entre los asientos de enfrente, recargando su pecho casi en las piernas de su esposo, quien fue invadido por un extraño calor que hace mucho tiempo no experimentaba.
- Muy poco.....yo conozco los sitios más comunes pero si lo desea puedo llevarla al centro de la ciudad.
- Ya lo ves....... él no puede hacer el trabajo, será tu responsabilidad.....oiste?!- Violet se giró hacia Pearson que aún tenía los ojos clavados en sus piernas, donde el cuerpo de su esposa casi roza con el suyo- Pearson..... Pearson!!!- lo llamó pero él estaba más concentrado en entender lo que su cuerpo estaba experimentando - Pearson..... Pearson, no te hagas......reacciona!!!- insistió mientras acercaba su cara a la de su esposo, obligandolo a centrar su atención en ella.
El hombre clavó sus ojos en los de Violet, era extraño ahora que la tenía tan cerca, comenzaba a sudar de una forma que también había olvidado su cuerpo podía experimentar, pero ahí estaba sintiendo esas ajenas sensaciones que no podía explicar.
- Pearson......no me ignores!!!- reclamó la joven con fingida molestia mientras tomaba las mejillas del hombre- tienes que llevarme a la ciudad!!!!
- Hay....mgh....hay.....alguna respuesta que me permita tener un poco de calma y que evite invadas mi espacio personal?!- respondió sumamente serio, tratando de mantener la calma ante la cercanía con Violet.
- Dirás que si?!- dijo abriendo sus ojos con emoción.
- Eso evitara que sigas hablando por el resto del camino?
- Si lo prometes.....si, lo haré- repuso mientras lo soltaba y colocaba su mano derecha sobre su pecho.
- Bien, en cuanto resuelva mis pendientes te llevare a conocer la ciudad......ahora por favor alejate de mi y guarda silencio.
Violet sonrió feliz al conseguir que Pearson la llevara a conocer la ciudad aunque a él comenzara a dolerle la cabeza de solo imaginar esa tarea pero qué opción tenía?, después de todo sabía que su esposa no desistiría hasta conseguir su objetivo.
Y a pesar de lo que el chófer y Pearson creyeron, Violet si cumplió su palabra y se mantuvo en silencio el resto del camino, le costó hacerlo, pues en más de una ocasión volteó hacia su esposo con la intención de entablar una conversación, y él realmente esperaba que emitiera el menor ruido para poder liberarse de tan indeseable tarea, sin embargo, se contenía maravillosamente, ella tenía una meta mucho más importante que difícilmente perdería así que la ansiada paz de Pearson fue su premio de consolación.
Hasta que finalmente llegaron a la pequeña casa estilo georgiano que resultó un poco más austera de lo que Violet pensó, y también en un barrio más sencillo, lo que definitivamente la asombró considerando la estrafalaria decoración del palacete, ella creyó que terminaría en un elegante y exclusivo complejo con vecinos igual de adinerados que su esposo.
- Qué?!- cuestionó Pearson al ver como la joven recorria la estancia del lugar.
- Nada.....solo creí que esto sería una lujosa casa.....pero creo que este lugar si se parece a ti- respondió asomándose por la ventana para ver la antigua calle empedrada.
- Y el palacete no?!
- En realidad, no.......aquel lugar es demasiado ostentoso para ti....pero esto, grita Pearson por doquier- refutó con una suave sonrisa.
- Vaya......parece que me has observado!!!- dijo con una satisfacción oculta.
- No es difícil entenderte......
- Y si te dijera que la decoración del palacete me agrada?!
- Diría que tratas de engañarme, porque creo que si pudieras tirarias gran parte de lo que ahí hay!- respondió con una abrumante seguridad.
- Me has decepcionado!!- refutó Pearson a modo de juego- creí que sabrias que no tiraría las cosas del palacete, muchas de ellas son verdaderas antigüedades.
- Quizás usé mal la palabra pero si te desharias de ellas, o me lo vas a negar?!- cuestionó viéndolo con una inconsciente coquetería.
- Uhum......si, me desharia de muchas de esas antigüedades!!- respondió Pearson con una seductora sonrisa de lado y mirando fijamente a Violet.
La joven volvió a sentir ese indescriptible calor al ver esa mirada tan penetrante sobre ella, era una abrumadora sensación que la hacía sentirse agitada y llena de un punzante deseo, y eso era algo nuevo para ella, no era capaz de decir que era algo que había experimentado con anterioridad, ni siquiera con Stephen.
Lewis fue el único que fue consciente de la forma en que ambos se miraban, el hombre acababa de dejar el equipaje en sus respectivas habitaciones y al volver se topo con esa peculiar escena, el chófer no tuvo más alternativa que permanecer prácticamente inerte ante tal intercambio, había algo muy especial en los ojos de su jefe, algo que hace mucho tiempo no había visto pero era algo diferente y hasta podía decir, cálido.
De cierta manera le alegraba, sin embargo, recordó el sospechoso encuentro de la joven con aquel hombre y apareció en sus ojos un ligero reproche para Violet, y el enojo solo aumento al ver la forma en que le respondía la mirada a Pearson.
- Señor, ya llevé el equipaje a las habitaciones......necesita alguna otra cosa?!- preguntó Lewis interrumpiendo el momento con toda intención.
- Eh.....- Pearson volteó confundido por la presencia del chófer- qué?
- Ya guardé el equipaje, desea alguna otra cosa?!- cuestionó de nuevo mientras clavaba su inquisitiva mirada en Violet.
- No, no.....por el momento no, ya puedes retirarte.....te llamaré si requiero tus servicios.
- Como ordene, señor- y de inmediato se retiró, no sin brindarle un último reproche a Violet, por primera vez no se despidió de ella o mostró alguna deferencia pero honestamente apreciaba mucho a Pearson como para no sentirse incómodo por el absurdo proceder de la joven.
- Él no se queda aquí?!- refutó Violet ajena al comportamiento del chófer.
- No, él va a visitar a su familia en Leith......solo seremos nosotros...... está noche tú y yo dormiremos juntos- repuso Pearson con ignorancia pero con un cierto toque que provocó escalofrío en Violet.
- Mgh.....- apenas y pudo emitir Violet un leve sonido producto de la descarga que experimento su cuerpo- hac.....hace un poco de calor, no?!- preguntó agitada tratando de echarse un poco de aire con la mano.
- En está época de año y aquí?!- repuso Pearson con burla pues era básicamente imposible que se tuviera esa clase de clima.
- Si...... tú no.....no tienes calor?- pero solo consiguió que su esposo volteara a verla ante tal interrogante, era absurdo pero la forma en que dijo aquello la hizo sentir un poco excitada y su respiración agitada ya comenzaba a ser prueba más que suficiente de su estado.
- Quizás estás enferma!?- dijo el hombre incapaz de darle otra explicación a la situación de la joven, y quizás eso habría sido insignificante, sin embargo, tuvo la audacia de acercarse a su esposa y tocar suavemente sus mejillas y frente para comprobar que no tuviera fiebre.
Pero esa acción acompañada de una penetrante mirada no hizo más que aumentar los estragos en ella, el tacto de Pearson se sentía tan suave y tierno que su pecho ya comenzaba a subir y bajar con mayor rapidez producto de la impetuosa respiración, su boca comenzaba a secarse y muy probablemente su cara ya estaba completamente roja.
- No, no pareces tener fiebre...... aunque si estas sonrojada- sentenció Pearson, confirmando que si, efectivamente, estaba roja de la cara.
- Qui.....quiz.....quizas solo necesito agua- dijo Violet girandose como un ratón asustado para alejarse del causante de su estado.
- Hum- sonrió el hombre al ver como la joven giraba sobre su propio eje incapaz de saber que hacer- la cocina esta al final de aquel pasillo- señaló con su mano izquierda pues la derecha la tenía sumamente apretada, por la sensación que le produjo la piel de su esposa.
Violet salió rápidamente por dónde Pearson le indicó y en cuanto estuvo a salvo en la cocina soltó un hondo suspiro mientras se tocaba el pecho, tratando de comprender lo que le había producido estar así de cerca de su esposo y el por qué una simple frase la llevo a excitarse de esa manera.
Y Pearson no estaba en mejor situación, el hombre se quedó de pie en medio de la sala mirando fijamente su mano, rozando sus dedos entre si por lo mucho que le cosquilleaban, había tocado a Violet con buenas intenciones de saber si se encontraba enferma pero de pronto algo cambio al contacto con la suave piel de su esposa y ahora se enfrentaba a esta sensación tan indescriptible.
Afortunadamente Edgar no tardó en sacarlo de su confusión, su celular comenzó a sonar dentro de su bolsillo, sabía que tal vez el abogado ya se había enterado de su llegada y deseaba apresurarlo todo y si ese era el caso estaría más que feliz de terminar a tiempo para regresar a su refugio seguro, después de todo no podía negar su aberración por la ciudad y lo corriente que le resultaba todo en ella.
- Si- respondió de inmediato aún observando su mano.
- Llegaste tan pronto......wow eso es nuevo, de haber sabido que mis llamados eran respondidos con tanta premura me habría aprovechado un par de veces- sentenció Edgar de manera juguetona aunque de sobra sabía que eso lo molestaba.
Pero contrario a lo que esperaba, en esta ocasión no recibió ninguna respuesta, Pearson solo emitió un sonido parecido a un suspiro pero no dijo más.
- Estás ahí?- cuestionó Edgar bastante contrariado por la falta de alguno de sus habituales comentarios.
- Si.
- Y qué?!......no habrá alguna respuesta cortante, algún comentario lleno de sarcasmo o condescendencia.......no diras nada sutilmente agresivo?!- repuso con demasiada intriga, esto no era común en Pearson y menos después de haberlo hecho venir con tanta premura para resolver otra absurda demanda de la familia de Charlotte.
- Te sentirías más cómodo si lo hiciera?- preguntó dejándose caer en uno de los sillones.
- Qué te ha ocurrido?...... vienes por una demanda de tu familia política a una ciudad que enfáticamente has dicho que te desagrada y pareces tan de......no sé si decir buen humor?!- genuinamente Edgar estaba muy confundido pues desde que los problemas maritales empezaron a surgir y terminaron con la posterior muerta de Charlotte su amigo no había tenido intención de demostrar ningún tipo de buen humor, en realidad, se convirtió en un hombre poco tolerable para las personas de su alrededor por su constante melancolía y su inteligencia cargada de condescendencia.
- Hay un problema que resolver y francamente ya es suficiente como para adornarlo con mi......mal humor?!- dijó retóricamente provocando una risa de asombro en su amigo.
- Como digas......entonces será mejor que nos apresuremos antes de cambies de parecer- expresó el abogado creyendo que el ánimo podría cambiar en cualquier momento- trajiste los títulos de propiedad?
- Si, todos.......otra vez- si, efectivamente esos títulos se habían vuelto el motivo principal de las disputas legales por lo que siempre que una nueva demanda era interpuesta, eran examinados minuciosamente.
- Bien....... francamente no sé que más pueden revisar, pero ya sabes lo que sigue, no es así?- cuestionó Edgar por compromiso pues todos ya sabian la rutina y el resultado final.
- Edgar, tal vez deberíamos simplemente ceder estas propiedades, para ser honesto......ya me cansé de esta rutina sin sentido y no valen lo suficiente para peder mi tiempo en los juzgados......- sentenció dándose por vencido pero ya se había cansado que por lo menos 3 veces al año la familia de Charlotte le ponía alguna absurda demanda y eso habia ocurrido en los últimos 10 años.
- Te estas dando por vencido?!......acaso no hiciste el gran sacrificio de casarte de nuevo para evitar justamente eso?!- el abogado no comprendía como después de todo lo que habían hecho estos años, Pearson cedía tan fácilmente.
- Esa propiedades no valen casi nada..... tú lo sabes mejor que yo, lo compramos cuando apenas nos habíamos casado y yo aún no heredaba nada, qué tanto podrían ganar en aquel entonces una mesera y un recién egresado de literatura?!
- Uhum...... probablemente no valgan tanto como el palacete o tus otras propiedades pero dejaras que ganen así, después de tantos años de lucha y de lo que significan para ti?!- quizás Pearson tenía razón, después de todo habian gastado más en litigios que lo que realmente valían económicamente.
Sin embargo, Edgar estaba renuente a aceptar que su amigo quisiera ceder algo por lo que lucho tantos años y todo por el valor sentimental que representaban, eso era lo que Pearson se había negado a perder, sus recuerdos, sus momentos y su historia con Charlotte tuvieron lugar en esas pequeñas paredes, se crearon en ese viejo auto, se escribieron en esa bodega que ambos llamaban estudio y se afianzaron en esa deprimente cafetería que ambos compraron y manejaban.
Y si, efectivamente Pearson había luchado por años por esos recuerdos, por esos lugares que él consideraba sagrados pero que ya lo habían agotado, al final llegaba al punto en que la batalla con sus ex suegros se había vuelto monótona y hoy en particular creía que era un sin sentido, así que si, ya estaba dispuesto a acabar con tan penoso asunto aunque él mismo no comprendiera la razón de su proceder.
- Pearson, honestamente no sé que te ocurre pero no deberias precipitarte, no habrá vuelta atrás si decides ceder esas propiedades y para serte franco, no creo que este sea el momento para que tomes esa decisión......acabas de llegar a Edimburgo y creo que simplemente estas sobre cogido por el viaje y tu......reciente matrimonio, solo piénsalo con calma y mañana cuando nos reunamos me indicas que quieres hacer...... mientras tanto solo relájate y ve por algo de cenar- indicó Edgar creyendo que todo era resultado de la abrumante situación de Pearson y que con un poco de tiempo estaría más claro respecto a lo que implicaba tomar una decisión de tal magnitud.
- Uhummmm......no creo que tenga sentido, realmente no veo cómo podría cambiar de opinión.
- Aún así......solo piénsalo y nos vemos mañana a las 2 en mi oficina, te parece?!
- A las 2?!- cuestionó Pearson dirigiendo su vista hacía el pasillo que conducia a la cocina y por dónde Violet había desaparecido- será mejor que nos reunamos por la mañana, te parece bien a las 8?- no era un horario que acostumbrará a usar para sus reuniones y menos para una que le tomaría más de 3 horas pero había hecho una promesa y quería cumplirla.
- En serio, Pearson..... qué carajos ocurre contigo?!- reprochó Edgar muy confundido.
- Solo dime si es posible?!......o resuelvelo tú como mejor te parezca!!.....no sé para que me hiciste venir en todo caso- y el ansiado regreso a su estado natural había ocurrido.
- No, no, no......si quieres que sea a esa hora..... adelante.....uhum..... entonces nos vemos mañana!- puntualizó para no agobiar más el volátil estado de su amigo.
- Bien- fue la escuta respuesta y ambos colgaron.
Pero esa llamada lo dejo pensativo, pues en algo tenía razón Edgar, ni él mismo podría decir en este momento que le ocurría y por qué se sentía tan extrañamente feliz.