"De las miserias suele ser alivio una compañía".
Miguel de Cervantes
Esa día el palacete se sumió en un asfixiante silencio, Violet se encerró en su habitación y no bajo a comer o cenar, estaba muy molesta con Pearson como para disimular que todo estaba en orden.
Y no era la única, él también se había refugiado en la cabaña de la propiedad, al otro lado del lago, a dónde solia ir cuando necesitaba alejarse de todo y justo ahora lo necesitaba más que nunca, el encuentro con su familia política había resultado peor de lo que espero, si bien sabía que habría uno que otro comentario pasivo-agresivo, jamás creyó que terminarían reprochandolo y atacando a Violet de manera tan directa
Pero él no se comportó de mejor forma con ella, era cierto que su esposa fue incapaz de entender lo delicado del momento y continuó con sus interrogatorios, sin embargo, ella no era responsable de la situación que se había vivido en el comedor y al menos debió ser un poco más cordial.
Aunque ya era algo tarde para esos remordimientos, e intentar solucionar esto le costaría más que una disculpa pues era muy probable que la relación entre ambos volveria a ser como al principio ante la evidente molestia que no menguaria tan fácilmente.
Sin embargo aún no estaba listo para dar explicaciones, claramente Violet no se quedaría con las ganas de saber las razones detrás de todo lo dicho en la fatídica reunión y esa era una conversación que no estaba listo para asumir, en realidad era una conversación que había evitado tener incluso con sus más allegados y quiénes conocían ya la historia, ahora abrirse con una perfecta desconocida era demasiado para él.
Así que era mejor dejar que el tiempo calmara los ánimos de ambos, a él darle un poco de paz y a Violet permitirle que el enojo disminuyera lo suficiente para que pudieran tener una conversación más serena.
Desgraciadamente al día siguiente, la situación de ambos poco mejoró, Pearson regresó al palacete cerca de las 2 de la tarde más por necesidad que por gusto, la cabaña no era el lugar más cómodo y con los mejores servicios, en realidad carecía de muchas cosas, entre ellas una ducha funcional, eso sin mencionar que era sumamente frío y dada la epoca del año eso resultaba no solo incómodo sino peligroso para la salud, por lo que creyó prudente volver esperando encontrar a una Violet mucho más tranquila, sin embargo, ella no había salido de su habitación ni siquiera para desayunar, según lo que el servicio le comentó a Pearson, así que era muy seguro que aún estaba molesta y que lo estaba evitando a propósito, y su propio estado emocional no era el adecuado para presentarse ante ella y aclarar este inconveniente, pues seguía sumido en una extraña tristeza llena de reproches y remordimiento que lo hacían sentir más culpable de lo que ya creía que era, así que probablemente era mejor que evitarán verse todavía.
El hombre subió a su recámara a darse una necesaria ducha de agua caliente y bajar a continuar con su historia, era de las pocas cosas que lo distraían lo suficiente de su pesada situación, escribir no solo era una profesión para él sino también un analgésico que calmaba los fantasmas que lo habían atormentado por los últimos 15 años de su vida.
Así que continuar con su historia le daría esa necesaria paz para, tal vez, en un par de días poder conversar con su esposa tranquilamente y tener la cabeza fría para eludir cualquier innecesaria pregunta, y afortunadamente la inspiración seguía llegando a él de una forma bastante fluida, y la historia estaba avanzando de forma maravillosa, a este ritmo probablemente, estaría concluida a tiempo para poder realizarse la cirugía libre de cualquier presión.
Su despacho fue el lugar elegido para continuar con su trabajo, el servicio solo le llevo una taza de café por la tarde y lo dejaron continuar con su labor, ellos también tenían cosas importantes que resolver debido a la inminente tormenta que se avecinaba así que no había mucho tiempo de hablar sobre la huésped y su autoimpuesto encierro.
Y el clima no tardó en desatar su mal temperamento, la lluvia cayó repentinamente y con total fuerza mientras el viento comenzaba a arreciar paulatinamente, la neblina ya había cubierto gran parte del terreno sumiendolo en la oscuridad más deprimente y el frío estaba aumentando de manera considerable así que la casa tenía que ser calentada con rapidez.
La señora Margaret no tardó en subir a la recámara de Violet a encender la chimenea y llevarle un par de cobijas extras, y la joven aunque preocupada lo agradeció.
- Así es en esta epoca del año........solo arropese y evite problemas- aclaró el ama de llaves totalmente indiferente a la preocupación que Violet mostraba.
- Pero.....esto es normal?!- cuestionó asustada por lo fuerte que sonaban las rafagas de viento.
- Si, es bastante común, el viento no tardara en arreciar y probablemente la temperatura disminuya un poco más, no deje que la chimenea se apague!- repuso muy seria la señora Margaret ajena totalmente al miedo de la joven- con permiso- y después sin más la abandonó.
Violet se quedó en la enorme habitación completamente sola, estaba asustada de los terribles rugidos que el viento arrojaba y como se estrellaban contra los muros del palacete, eso sin mencionar que afuera era difícil distinguir algo, la neblina había cubierto toda la propiedad y no había más que masas grisáceas por dónde quiera que mirase, y en esas circunstancias habría agradecido que incluso el ama de llaves le hiciera algo de compañía.
Así que decidió que tal vez intentar distraerse con alguna película en su computadora, esperando que el clima solo menguara dentro de su conciencia, desgraciadamente para ella, y tal como lo dijo el ama de llaves, el viento solo arreció, de pronto los cristales comenzaron a crujir mientras escuchaba claramente las violentas rafagas de viento correr en todas direcciónes, ya era demasiado para ella, no podía estar ahí solo acompañada por los incomodos ruidos que la asustaban.
- Esto no era parte del trato!!!- reclamó asustada como si el clima fuera responsabilidad de Pearson, así que decidió bajar a buscar algo de compañía, probablemente en la cocina habría alguien con quien estar mientras la tormenta disminuia.
Por lo que se arropó y bajó con algo de miedo, pues si bien los pasillos estaban totalmente iluminados la falta de vida y el inclemente frío hacian parecer al palacete dentro de una escena de terror en la que en cualquier momento debería empezar a correr por la presencia de un demonio o asesino en serie, así que apresuró sus pasos y bajo prácticamente corriendo a buscar a alguien.
Afortunadamente toda la planta baja estaba muy bien iluminada, todas las chimeneas habían sido encendidas y se veía luz por doquier, así que bajó las escaleras un poco más tranquila pero cuando estaba a punto de bajar el último par de escalones la enorme puerta principal de madera se abrió de golpe gracias a los fuertes vientos, estrellándose contra las columnas a su lado.
Eso era algo que no esperaba y debido a lo asustada que ya estaba gritar estruendosamente por la sorpresa fue la reacción natural, el grito fue escuchado por Pearson que levantó su cara de inmediato bastante contrariado, no era algo habitual aunque debido al clima y la premura en las labores del personal quizás había ocurrido un accidente.
Por lo que de inmediato se levantó y salió a la estancia tropezando con Violet de frente, la joven había corrido sin rumbo así que terminó a escasos pasos del despacho de Pearson.
- Violet que ocurrió?!- cuestionó preocupado al ver el semblante de su esposa.
- El viento derribo la puerta!- respondió aferrándose al brazo del hombre.
- Qué?!...... cómo es posible?!- obviamente eso era casi imposible pero aún así tenía que corroborar lo dicho por Violet.
Pearson intentó dirigirse hacia la estancia, pero Violet se había prendado de su brazo con desesperación por lo que le fue imposible dar un paso, volteó a ver a su captora pero en respuesta solo obtuvo un semblante de cachorro asustado además de una obvia determinacion en la mirada para no soltarlo, el hombre suspiró con resignación y continuó su camino con su esposa colgada al brazo, ahí ya estaba Lewis y el otro joven chófer intentando cerrar la puerta.
- Qué ocurrió?!- cuestionó Pearson molesto al ver a los hombre batallando contra el inclemente viento para cerrar la enorme y pesada puerta de madera.
- Lo lam.....lo lamento se..... señor- respondió Lewis- pero.....al....al.....parec.....parecer olvidaron...... ponerle los seguros al.....a....la puerta!- explicó el hombre dando los últimos esfuerzos para que su ayudante pudiera concluir el trabajo.
- Es lo primero que debieron haber hecho!!!- reclamó enojado acercándose a ellos para ayudarle a Lewis a sostener el pesado portón, ante lo cual Violet tuvo que soltarlo y ocultarse a lado de las escaleras hasta que los hombres lograron su cometido.
Finalmente la puerta fue asegurada con éxito y los tres respiraron tranquilos al comprobar que no volveria a abrirse por otra ráfaga de viento.
- Disculpe señor.......seño......- el chófer pensaba disculparse con Violet por lo ocurrido pero ahora enfrente de Pearson no sabía como referirse a ella, así que optó por simplemente disculparse sin utilizar ningún apelativo- lamento que se haya asustado- repuso mirandola con una ligera inclinación de cabeza.
Pero la joven solo asintió sin más, no estaba lista para hablar y además también estaba lo suficientemente avergonzada por su reacción, los hombres no comentaron nada más y ambos choferes dejaron la estancia.
Pearson volteó a ver a su esposa, algo incómodo porque ahora el encuentro que había estado evitando se daba y sin excusas para eludirlo.
- Estás bien?!- cuestionó el hombre tratando de ser un poco más amable y evitar otro disgusto.
- Solo.....me....lo siento- respondió ella un tanto avergonzada.
- Solo fue el clima y......no aseguraron correctamente la puerta.
- Y siempre es así el clima?!- preguntó preocupada porque esto se volviera una desagradable rutina.
- Si.....en esta época del año.....si.
Violet miró a Pearson con cara de preocupación, en realidad ella esperaba que esto fuera algo extraordinario pero eso era hasta un poco ingenuo de su parte si lo pensaba bien.
- Procura descansar.......la tormenta durará toda la noche- sentenció el hombre encaminandose de nuevo rumbo a su despacho, pasndo a un lado de Violet, agradeciendo que su encuentro durase menos de lo esperado y que también fuera más amistoso de lo que creyó, cuando de pronto sintió una presencia que lo seguía, volteó algo confundido solo para percatarse que su esposa lo iba siguiendo- todo.....bien?!- preguntó con inquietud.
- Estas trabajando?!- respondió la joven con una dulce sonrisa.
- Ahh.....si- exclamó el hombre retomando su camino pero de nuevo se percató que lo seguían y de nuevo se detuvo para comprobar que era Violet.
- Y en dónde estas?!- dijo con la misma dulce sonrisa.
- En mi.....en mi..... despacho!- aclaró confundido de si podía continuar su camino o no.
- Ah....que casualidad yo también iba para allá!- repuso muy animada.
Pearson asintió lentamente, era claro que ella no tenía intenciones de ir al despacho, al menos no bajó con esa intención y después de ver como se había sujetado a él, probablemente lo quería era no estar sola.
- Violet, dime una cosa......acaso estás asustada?!- preguntó mientras la miraba fijamente y guardaba sus manos en los bolsillos de su pantalón.
- No.....por supuesto que no- Pearson alzó las cejas ante la respuesta- bueno....si....pero es que este clima es horrendo!!
- Vienes de California..... supongo que te toco alguna que otra tormenta, no?!- a Pearson le parecía increíble que la joven tuviera miedo cuando ella debió experimentar algo similar.
- Si..... pero nada igual a esto......te haz asomado por la ventana?!.....es como en la película de Los Otros!!- sentenció muy indignada por la evidente burla de su esposo- puedo acompañarte?!- pidió con dulzura.
- Estoy trabajando!!!- desde luego que él no planeaba tener a su parlanchina esposa como acompañante cuando lo que necesitaba era paz.
- Lo sé...... pero no quiero estar sola...... podrías ser más comprensivo y dejarme estar a tu lado..... - repitió juntando sus manos frente a su pecho.
- Violet cuando escribo necesito estar concentrado.....y en total tranquilidad!!- sentenció tratando de parecer calmado aunque la sola idea de que ella lo acompañase lo perturbaba pues sabía que probablemente no tendría un solo momento de paz.
- Prometo estar callada.......por favor, de verdad no quiero estar sola......- pidió nuevamente pero ahora lo hizo con algo de tristeza ya que estaba convencida que Pearson no accedería.
Y efectivamente él no pensaba aceptar, pero los gestos de tristeza y miedo en Violet lo convencieron aún en contra de cada célula de su ser que le gritaban la pésima idea que era.
- Uhum......bien pero te agradeceré que no hables, por favor..... necesito paz!!- dijo aún sabiendo que la paz que pedía no iba a durar mucho.
- Lo prometo- respondió Violet feliz por haber conseguido su objetivo.
Pearson negó con la cabeza mientras cerraba los ojos con arrepentimiento, ya había aceptado ahora solo faltaba averigüar cuánto duraría el silencio de su esposa, así que caminó de regreso a su despacho con su alegre sombra detrás suyo.
- Pearson!!!- gritó Violet asustando a su esposo.
- Qué?!- preguntó respirando profundo para mantener la calma.
- Y Rehtt?!.......con este clima no puede estar afuera!!!- dijó sumamente preocupada por el bienestar del perro.
- Él esta en el despacho...... descansando, tranquilo y en silencio- repuso esperando que la indirecta fuera suficiente para que Violet imitara al perro, y desde luego que lo entendió pero el clima la tenía más preocupada como para molestarse con su esposo.
Y así ambos se dirigieron al despacho, Violet de inmediato se instaló en el sofá enfrente de la chimenea mientras Pearson regresaba a su escritorio, la joven de inmediato se cubrió con la suave manta doblada a los pies del mueble, este era sin duda un lugar mejor para estar que en su solitaria habitación en la que no se veia más que neblina.
- El clima siempre es así de horrible por aquí?!- preguntó comprobando la suposición del hombre de que ella no tardaría en hablar.
- Si- fue la escueta respuesta que dió esperando que fuera suficiente para que se callará.
- Y tambien es normal la neblina?
- Uhum....- Pearson soltó un hondo suspiro, al parecer el silencio no sería una opción- el nombre de la propiedad es Haarland Park y haar significa bruma.....niebla densa!!!- repuso con un toque ironico.
Violet frunció la boca, efectivamente, esa había sido la primera información que recibió cuando llegó al palacete, sin embargo, no le había tomado mucha importancia, pero ahora comprendía que el nombre era muy adecuado para la niebla que se formaba alrededor de la propiedad y que evitaba ver cualquier rastro de vida.
La joven se perdió preguntándose cuan común era ese horrible clima como para qué recibiera tal nombre aunque en este momento agradecía estar aquí en donde la ausencia de aquellos horribles ruidos que llegaban hasta su recámara eran casi imperceptibles y eso le permitía relajarse un poco, además del agradable calor de la chimenea que calentaba su cuerpo, pero no iba anegar que aún hacia algo de frío y pensó que no le vendría mal una taza de café, té o cualquiera bebida caliente, y lo dudó bastante, le había prometido a Pearson no hacer ninguna clase de ruido pero de verdad necesitaba algo caliente.
- Tienes algo de chocolate, café o de perdida algo de té?!- cuestionó enderezándose para mirar a su esposo por encima del respaldo del sillón, esperando que esto no le costará se echada del despacho.
Pearson detuvo su escritura, cinco minutos no duró ni cinco minutos y ya comenzaba a interrumpir constantemente, así que respiró profundo creyendo que tal vez al obtener lo que quería cumpliría su promesa.
- Hay una mesa de café a lado de la chimenea..... enfrente de ti- respondió Pearson sin verla siquiera y con un ligero toque sarcástico.
- Y está caliente?!- preguntó ignorando la condescendencia en la respuesta del hombre.
- Supongo que si......es una cafetera electrica!!!- aclaró con el mismo tono de burla.
Violet frunció la boca y se levantó para servirse una taza de lo que sea que tuviera la cafetera y quedó gratamente sorprendida al ver el excelente servicio que tenía pues no solo se podría preparar un café, sino también té, infusiones y cocoa caliente, todo en una moderna y elegante cafetera que la joven revisó detenidamente, lo que desde luego produjo algunos indeseables ruidos que comenzaron a desesperar a Pearson.
- Violet- habló sin dejar de escribir- prometiste no hablar!!!- le recordó su promesa aunque de forma muy torpe.
- Pero......no estoy hablando!!!- respondió muy confundida, haciendo que su esposo se diera cuenta de lo absurdo de su argumento.
- Solo......sirvete y regresa a tu lugar!- aclaró pues ya no podía refutar su mal uso de las palabras.
- Uhum- refunfuño Violet y aún así hizo lo que Pearson le indicó.
Aunque el hombre no pensaba ser sorprendido cuando su esposa acabó de servirse, Violet caminó directamente al escritorio para ofrecerle una taza de café que colocó frente a él, pero eso no fue lo que más le llamó la atención, pues en cuanto pudo revisar la taza fue consciente que la joven había preparado el café como solía tomarlo lo que lo llevó a verla con el semblante completamente confundido.
- Pero..... qué..... cómo lo supiste?!- preguntó mientras levantaba la taza para oler y revisar más minuciosamente su contenido.
- He visto como te lo sirven- fue la escueta respuesta que dió Violet mientras se encogía de hombros, antes de volver a su sillón.
Pearson la siguió con una obvia mirada desencajada, le parecía increíble que Violet supiera algo como eso o que siquiera hubiera puesto atención, pues ni sus más allegados eran capaces de saberlo y aunque no lo admitiera abiertamente, ni siquiera su difunta esposa lo sabía con certeza, así que eso fue sin duda una sorpresa que lo dejó descolocado.
A decir verdad estaba bastante confundido respecto a lo que sentía al respecto, pues nunca creyó que su atolondrada y alocada esposa pudiera ser capaz de poner atención a eso y menos cuando solo compartieron el comedor un par de veces.
Pearson la observó ahi, sentada, sosteniendo la taza entre sus manos y soplando lo caliente de la bebida, mientras observaba el baile de las llamas de la chimenea, y en ese instante le pareció hermosa, delicada y encantadora.
- Oye......- volteó Violet repentinamente obligando a su esposo a carraspear y agachar la cabeza- te puedo hacer una pregunta.
Y con esa simple frase el aura de encanto que Violet tuvo frente a Pearson se esfumó pues ya sospechaba hacia donde terminaría dirigiéndose la charla.
- No, Violet......no vamos a hablar de ese tema-respondió tajante pues aún no estaba en posición de hablar sobre lo ocurrido con sus ex suegros.
- No, no es sobre eso- dijo Violet con un poco de burla por lo predispuesto que parecía su esposo a pensar mal de ella.
Pearson volteó a verla con la ceja izquierda ligeramente elevada y ahora fue el turno de la joven de perderse en esa imagen, el hombre parecía muy enigmático con ese gesto, tenía una mirada penetrante un tanto peligrosa y los lentes terminaban por darle un toque de un hombre culto, definitivamente podría decir que su esposo era muy varonil y masculino.
Sin embargo, para Violet la experiencia fue aún más profunda, pues la sensación que tuvo en la garganta empezó a descender provocando una extraña contracción en el estómago y finalizó con sutiles pero poderosas punzadas entre sus piernas, lo que la obligó a desvíar la mirada para intentar darle una explicación a lo que sintió de forma tan repentina.
- Entonces......mgh.....si puedo hacerte una pregunta?!- repuso Violet mientras miraba con nerviosismo la taza entre sus manos.
- Si te digo que no......lo dejarías por la paz?- cuestionó Pearson regresando su vista a la escritura.
Violet se mordió el labio con algo de vergüenza pero para ser honesta no pensaba quedarse con la duda.
- Ves?!- indicó Pearson ahora mirandola- mejor pregunta lo que quieres saber......si te respondo o no, esa es una cuestión aparte- la respuesta provocó una tierna sonrisa en Violet que Pearson admiró discretamente.
- Por qué no te casaste con Simone?.....ella parece muy interesada en ti.
El hombre claramente no esperaba esa pregunta, creyó que Violet intentaria averiguar sobre su vida de casado o las razones del distanciamiento con la familia de su esposa pero no, a ella lo que le interesaba era saber sobre Simone y su relación con Pearson.
- Por qué crees que esta muy interesada en mi?!- devolvió la pregunta con mucha curiosidad.
- No lo sé- dijo encogiéndose de hombros- por la forma en que te mira y lo interesada que estaba en saber que intenciones tengo hacia ti.
Pearson dejó la pluma sobre el escritorio y junto sus manos sobre este, para dirigir su mirada hacia su esposa que no hacía más que verlo de reojo discretamente mientras fingía ver su taza.
- Y qué intenciones tienes para conmigo?!- preguntó en tono juguetón pero solo aumento el calor en Violet.
- Bueno......yo.....ah......- pero la joven era incapaz de decir algo, la mirada de Pearson de pronto se había vuelto tan penetrante que parecía querer ver a traves de su piel, y eso la hacía sentir timida como nunca antes.
- Jajaja.....no tienes que decirlo, ya sé que soy un viejo......en realidad tú por qué crees que no me casé con ella?- el hombre trató de no avergonzarla más pues creyó que su falta de respuesta era debido a que no deseaba ser cruel.
- Supongo....que.....que....porque te quieres divorciar!
- Así es......casarme con Simone solo implicaba problemas, no es mi intención estar casado por mucho tiempo......y eso sería un conflicto entre nosotros- Pearson aclaró inconsciente de que estaba abriendose con una perfecta extraña pero Violet tenía ese poder de hacerlo sentir comodo de una manera inquietante.
- Y entonces por qué necesitabas una esposa?!- cuestionó ahora si mirándolo solo para descubrir el divertido semblante de Pearson.
- Eso lo sabrás en su momento.
- Y por qué no ahora?!- Violet se giró para verlo directamente mientras colocaba sus manos sobre el respaldo del asiento, y eso ensanchó más la sonrisa de su esposo pues parecía una niña pequeña escondida esperando para hacer una travesura.
- Porque ahora no es el momento!!- respondió clavando aún más su penetrante mirada en Violet.
La joven comenzó a agitarse ligeramente al ver esos ojos tan misteriosos mirandola de una forma que nunca había visto en un hombre pero le gustaba esa deliciosa peligrosidad que emanaba así que le respondió con una tímida y un tanto coqueta sonrisa.
Pearson también notó el gesto de su esposa y sonrió de lado sutilmente pero no dejó de verla con la misma intensidad, porque para que negarse que disfrutó la reacción que provocó.
- Y si eventualmente lo sabré...... porqué no decirlo de una vez!!!- refutó la joven sin despegar la vista de su esposo.
- La curiosidad mató al gato!!!......no deberías olvidarlo- dijo Pearson con diversión y un toque de reproche.
- Pero el gato murió sabio!!!- respondió Violet hábilmente provocando una espontánea risa en su esposo.
Y es que de verdad Violet lograba hacerlo salir de su zona de confort para bien o para mal, de una forma u otra lo hacía sentir relajado y hasta espontáneo en sus reacciones, y no fue el único, ella también reaccionó con una sonrisa traviesa, mordiéndose el labio inferior pero eso era más por el nerviosismo que Pearson le estaba provocando.
- Lo lamento...... pero no obtendrás esa información- repuso Pearson después de recuperarse de la risa- no aún.
- Mhm.....- expresó su enfado con un puchero pero su esposo solo se encogió de hombros.
Y acto seguido el hombre volvió a su escritura, estaba teniendo una muy buena racha de inspiración y las ideas se agolpaban en su mente una tras otras y debía aprovechar este maravilloso lapso creativo.
Violet observó lo rápido que estaba escribiendo y lo concentrado que se veía, le parecía algo enigmático y cautivador lo habil que era y lo fácil que le resultaba escribir, lo hacía ver tan simple que sin duda debia ser un genio.
- Y...... qué estás escribiendo?!......- cuestionó curiosa levantándose de su asiento y caminando cautelosamente hacia el escritorio.
- Una historia- respondió Pearson.
- Y de qué trata?!- Violet se detuvo frente al escritorio y sutilmente se agachó para saber que escribía.
Pero Pearson hábilmente dejó la pluma y colocó sus brazos sobre la hoja evitando que pudiera ver algo, y después elevó su mirada hacia ella con un ligero toque de reproche.
- De lo que trata, es un secreto!!- sentenció el hombre muy tranquilo y hasta se podía decir cariñoso.
- Y no puedes darme una pequeña pista?!- preguntó la joven balanceandose como una niña pequeña.
- No, si quieres saberlo...... espera a que se publique.
- Pero soy tu esposa......eso no cuenta?!
- No eres mi esposa verdadera!!
- Y si lo fuera, me dirías?!
- Tampoco..... tendrás que esperar a que se publique y comprarlo!
- Uhummm......no me vas a dar una copia autografiada?!- cuestionó la joven sonriendo con inocencia.
- Lo lamento..... pero al igual que el resto del mundo deberas comprar el libro.
Violet lo miró con un poco de indignación, pero el hombre no parecía querer dar marcha atrás, así que al menos buscaría algún otro beneficio para su familia.
- Y vas a publicarlo con nosotros?!- cuestionó con una encantadora sonrisa, agachándose frente a él, colocando su barbilla entre sus manos y sus codos sobre el escritorio.
Y su rostro quedó a centímetros del de Pearson, haciendo que él se sintiera acalorado y nervioso gracias a la elegante fragancia que su esposa desprendia, pero la fotografía a espaldas de Violet parecía recriminarle su estado, la inerte foto de Charlotte parecía mirarlo directamente y con molestia y eso lo hizo reaccionar.
- Quie....mgh....vas a chantajearme??, me estas usando para obtener algún beneficio?!- repuso mientras se recargaba en el respaldo de su silla, alejandose de lo que podía ser una tentación- esto es un modo de obtener más de lo acordado?!- reprochó molesto.
- No....no.... por supuesto que no!!- Violet se apresuró a responder con vergüenza y alejándose de su esposo.
- Entonces?- pero Pearson ya no lucía amigable.
- Solo.....trato de ayudar a mi familia, si publicaras un libro con nosotros..... podríamos salir de nuestros problemas.....eso es todo y yo solo.....no sé.... pensé que podría ser......lo siento- Violet se disculpó bastante apenada por la reacción de su esposo, si, tal vez fue algo imprudente cuestionarlo así de pronto pero de verdad quería poder volver a su holgada vida.
Pero no obtuvo respuesta, él se limitó a verla directamente con sospecha mientras cruzaba los brazos contra su pecho y la joven volvia a morderse el labio pero ahora con vergüenza así que le dió una última sonrisa y regresó al sillón.
No quería seguir molestandolo y sabía, por la forma en que la veía, que eso ya era casi un hecho, pero él no estaba molesto, si bien lo parecía, en realidad se sentía un tanto incómodo porque no le gustaba que le pidieran las cosas de forma tan directa y menos un desconocido.
Y gracias a esa imprudencia ambos tuvieron que volver a refugiarse en su silencio, él continuó con su trabajo aunque de vez en cuando soltaba un hondo suspiro y le dirigía una mirada a su apenada esposa, quien se vió obligada a cumplir su promesa de permanecer en silencio pues ya no era capaz de hablarle o siquiera verlo después de lo ocurrido, en realidad ella no quiso ser mal interpretada de esa manera pero había ignorado el hecho de que Pearson era un hombre amable pero con un límite muy pequeño que quizás debería aprender a respetar sino terminaría viviendo en un ir y venir de encuentros y desencuentros que solo alentarian el año que quedaba por delante.