Sus dedos se enredaron en su cinturón, dejándolo colgando de las trabillas mientras él la ayudaba con el botón de sus pantalones. Ella lo detuvo antes de que pudiera desabrocharse el pantalón. Bajó la cremallera muy despacio, rozando con los dedos su erección y mordiéndose el labio con un placer irresistible mientras volvía a mirarlo. —He sentido esto en mi mano y presionándome tantas veces, y ahora por fin lo veo —susurró Holly. Le abrió los pantalones y sus ojos se abrieron de par en par. Su m*****o erecto se había asomado por la bragueta de sus calzoncillos y ahora estaba expuesto a sus ojos hambrientos—. Oh, es incluso más grande de lo que imaginaba. —¿Cuántas veces te lo imaginaste? —le preguntó Teddy en tono de broma. —Últimamente todo el tiempo —dijo con una sonrisa burlona mient

