Desperté. Pero para ser sincera prefería estar nuevamente dormida, primero porque no conocía el lugar donde estaba, segundo porque los chicos no se encontraban solos en donde quiera que estuviéramos, no. A ellos se le unieron dos mujeres más, jóvenes y hermosas, una rubia natural y la otra de cabello rojo. Y un hombre, más o menos de treinta y algo de años que me miraba como si fuera un bicho raro, también un par de chicos guapos de cabellos negros y ojos gris, y azul. De buena musculatura y con cara de haber tenido mejores días. —Ya era hora que despertaras, ¿Acaso creías que estabas de vacaciones? —Vaya bienvenida la que da la rubia. —Calla Rene, sabes muy bien que no despertaría así y nada más. —Oh, cierto. Es porque es "especial" —dice haciendo comillas con sus dedos. —No demos

