Camino tan rápido como puedo para alejarme de la casa de los chicos. Y estoy muy seguro que puedo sentir como si alguien estuviera observando cada paso que doy, es espeluznante. Las manos se me ponen heladas y enserio estoy empezando a asustarme tanto que al llegar a la esquina corro como una desquiciada solo para llegar lo más pronto posible a la casa de Clío. Para mí mala racha al llegar y tocar la puerta varias veces, noto que nadie sale. Me alejo un poco y miro en dirección a la ventana pera nada, en absoluto, ni un movimiento ni sonido. —¡Clío!—grito, nadie sale. —¡Clío! Saco el teléfono para llamarla, en definitiva no quiero que me agarre la noche aquí y ya se está escondiendo el sol de una forma casi como de película de terror. Las personas que pasaban alrededor ya dejaron de

