Capítulo 2 –Una Cita Con Un Extraño

1649 Palabras
Yo lo apruebo con la cabeza. Él se asoma, yo le pregunto, - ¿Necesitas que abra el coche en la parte del motor? - Él se mete un poco por la ventana, yo retrocedo con mucha pena, huele exquisito, y hoy que le he prestado atención, es realmente guapo, él verifica algo en el tablero y me dice, - No es nada grave, solo te quedaste sin gasolina – Yo golpeo con la palma mi frente, - Claro, olvidé recargar el día de ayer, que tonta soy. ¿Qué voy a hacer ahora? – Él sale del auto, y me dice, - Si quieres puedo llevarte. Mi coche es realmente rápido, voy con el tiempo justo, pero si te decides rápido puedo llevarte – Yo lo miro y comienzo a buscar en internet un servicio de taxi, le envío un mensaje a mi padre, y a mis amigos, a ver si alguno me puede llevar, - No, gracias, ya voy a solucionar, pero eres muy amable, de verdad – Él sonríe, y antes de subir a su coche revisa su teléfono celular, yo me percato de que tiene un muy buen cuerpo, parece modelo. Yo no obtengo respuestas de nadie, mis amigos me ignoraron, y mi padre no ha leído, de seguro sigue dormido, es muy temprano. El taxi más cercano llega en dos (2) horas, lo que me haría llegar realmente tarde, yo respiro, y le digo al vecino, - Oye, disculpa, me da muchísima pena, pero de verdad tengo que llegar a tiempo, y no logré resolver, ¿Sigue en pie tu oferta? – Él me mira, sospecho que quiere decirme que no, pero me hace un gesto y comienza a abrir la puerta del copiloto, que comienza a elevarse, - Si te apuras si, voy tarde – Yo me bajo de mi coche, cierro todo, y me subo al lujoso deportivo, es realmente impresionante. Todo está hecho de un material que no había visto nunca, es una especie de cuero que brilla, el techo tiene el efecto del universo, es muy cómodo, y se siente muy muy distinto a cualquier otra experiencia que he tenido en mi vida. Él se sube, hace que el motor ruja un poco, no sé si es necesario, o lo hace para impresionarme, no me mira mucho, como si me tuviera pena, me hace sentir que soy yo la que lo voy a llevar a él, yo estoy como tonta mirándolo, y él me pregunta, - ¿Hacia dónde vamos? – Yo reacciono, - Voy a la universidad de negocios, si quieres me dejas cerca, para que no tengas que desviarte mucho, y de verdad disculpa por ser una carga para ti – Él comienza a conducir, asiente con la cabeza, - Es todo un placer para mí, no te preocupes, me queda de camino – Tomamos la avenida, él se despide del vigilante, que le responde como si se tratara de un gran amigo, yo simulo que también me despido, y el vigilante me ve con cara de sorpresa, de nuevo yo haciendo tonterías. Llegamos a la universidad en menos de quince (15) minutos, el se estaciona al frente, abre las puertas, y me pregunta, - ¿Tienes quien te busque más tarde? ¿Necesitas que lleve a alguien a solucionar lo de tu coche? – Yo procuro romper la relación lo más rápido que puedo, - No, no te preocupes, gracias, mi padre se despertará en cualquier momento, y solucionará lo de mi coche, y de aquí me moveré en taxi. Pero de verdad muchas gracias por lo que hiciste el día de hoy – El sonríe, y mientras se cierra la puerta de su coche, después de que ya me bajé, me dice, - No te metas en más problemas. Más tarde paso por tu puerta para dejarte un pastel, por el mal rato – Y arranca antes de que yo pueda rechazar su oferta. Me quedo en la universidad, voy a la piscina como cada mañana, está una (1) profesora terminando de nadar, todas las mañanas coincidimos, hoy me quiero desahogar, así que le digo, - Buen día colega, hoy fue toda una travesía llegar, ¿Ya terminaste? – Ella me mira, me ignora, y luego voltea bruscamente, - ¡Wow! ¡Disculpa mi grosería, eres Dayana Sierra! ¿Cómo estás? ¿Nos podemos tomar una fotografía? ¿Vas a comenzar a nadar aquí? – Ella me abraza, se lanza una fotografía conmigo, yo medio sonrío, la miro extrañada, y le respondo, - Tenemos más de un año nadando a la misma hora, siempre estamos solo tú y yo – Ella después de la fotografía comienza a ignorarme, termina de recoger sus cosas, y me pasa por un lado, - Chao, Dayana, y bienvenida – Yo me quedo totalmente asombrada, ignoro lo sucedido y decido ir a dar mi primera clase del día. Llego bastante temprano, coloco mis cosas en el escritorio del profesor, pero me siento en una de las mesas de los estudiantes, para mirar un poco por la ventana. Comienzan a llegar los estudiantes al pasar unos treinta (30) minutos, se sientan, comienzan a hablar, y a bromear, al paso de un buen rato uno de los estudiantes se me acerca, - ¿Sabes en dónde está la profesora? Ya a esta hora siempre hemos comenzado – Yo lo miro a los ojos, veo que él no cae en cuenta, así que le confirmo, - ¡Yo soy la profesora! – Él se sorprende, - Cierto, eres Dayana Sierra, disculpa, no sé que tenía en la cabeza. No notamos que habías llegado – Suspiro, - Casi terminamos el año de estudios, y no me reconocen – Una joven se acerca, mientras yo me levanto para dirigirme al escritorio, - Claro que te reconocemos, es decir, eres Dayana Sierra, disculpa. Es solo que no notamos que estabas aquí – Yo subo al escritorio, y comienzo a dar la clase. Suspendo la segunda clase del día porque mi papá no me responde aún y me preocupa el tema de mi coche. Pido un taxi y voy a su casa, él no está, llamo a uno de mis tíos, - ¿Sabes en dónde está mi papá? – Él me responde, - Tu padre está de viaje, vuelve en una (1) semana. Él te estuvo llamando, pero no pudo comunicarse, nos dijo que te envío un (1) mensaje, ¿Necesitas algo?  – Yo termino la llamada. Pido otro taxi y voy a la oficina, están las muchachas, las saludo, trabajamos todo el día como de costumbre, y les digo antes de terminar la jornada, - ¿Quieren ir a beber algo? Y hablamos un rato, me cuentas de tu matrimonio, y tú me cuentas acerca de tu hijo, ¿Qué dicen? Puede ser un café, también, lo que prefieran – Ambas se miran incomodas, y comienzan a titubear para darme respuesta, yo las interrumpo, - Si no pueden hoy no importa, puede ser mañana – Ellas se vuelven a mirar, y cuando me van a responder les digo, - Olvídenlo, no pasa nada, nos vemos mañana – Pido un taxi hacia el restaurante de mi amigo, llego, y le digo al encargado, - ¿Podrías llamar al dueño, por favor? Dile que lo está buscando Dayana Sierra, que baje a compartir un par de copas conmigo – El joven se va, subiendo unas escaleras, demora como unos cinco (5) minutos, baja solo, y me responde, - Dice el jefe que en estos momentos no puede bajar, que está muy ocupado, pero que puedes pedir lo que desees, que va cortesía de la casa – Yo coloco mi cartera en la barra, suspiro, y le respondo, - Bueno supongo que comenzaré sola, hasta que él termine y baje – El joven toma un vaso y comienza a secarlo, baja la mirada con pena, y me dice, - Dice que no va a bajar. Le diré como caballero que soy, con riesgo de que me despidan que me pidió que le avisara cuando usted se fuera para él bajar – Yo sonrío, suspiro, tomo mi cartera, le dejo en la mesa una propina bastante generosa, y me dispongo a salir pero antes saco mi teléfono celular para llamar a un taxi desde la puerta del restaurante, cuando el joven de la barra se me acerca, y me dice con un tono de voz muy bajo, - Señorita, aquel caballero, que es nuestro mejor cliente, y, además siempre viene solo, la invita a compartir las copas que quería compartir con el dueño. ¿Qué le digo? – Yo levanto mi mirada hacia el fondo, y es mi vecino, vaya coincidencia, yo lo saludo con la mano, y comienzo a pensar en una buena respuesta para negarme, pero el joven me interrumpe, - A esta hora conseguir un taxi aquí es casi imposible, y el caballero de la mesa no es un bebedor muy habitual, casi siempre viene a comer, o incluso por agua, dura un par de horas, y se va, dejando siempre propinas que sobrepasan a la cuenta real por lo menos diez (10) veces. Él distribuye toda la comida de este lugar. Anímese, se le ve que necesita hoy un par de copas, yo estaré atento de cuidarla si algo raro pasa – Yo le sonrío al joven, es quien mejor me ha tratado el día de hoy, claro, apartando a mi guapo vecino. Suspiro, y decido aceptar la invitación, me acerco hacia la mesa, cuando estoy a punto de llegar él se levanta, arregla su blazer, y el joven de la barra me abre la silla, mi vecino me saluda, - Bienvenida, vecina, gracias por no rechazar mi propuesta, yo solo estoy esperando que me den un par de recibos que solicité, y me voy, puedo llevarte a casa, si aún tienes problemas de transporte –
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