Brisa: Cuando termino de lavar los platos decido irme a la cama, no sin antes cepillar mis dientes. Al llegar a la pieza veo que Gastón ya no se encuentra en la cama. Veo la débil luz que sobresale por debajo de la puerta del baño y me doy cuenta de que es ahí en donde se encuentra. Me siento en el borde de la cama a esperar que salga y pienso en noches atrás: exactamente la noche en que esperé semidesnuda a Gastón. Qué nochecita. El sonido de la puerta me quita de mi pensamiento pasajero y miro a Gastón, observándome. —Olvidé cepillarme los dientes —me dice, caminando hacia mí con lentitud. Me levanto para ayudarlo a caminar pero él me dice que puede solo, que se siente mejor. Decido no protestar nada y dejo que se encamine tranquilo y lento hacia su lado de la cama. Se sienta, s

