Brisa: Me levanto de la cama sintiendo cierta pesadez en los párpados y en el cuerpo. Me desperezo tranquilamente mientras me percato de la dormida presencia de mi esposo, aún en la cama. Doy pasos largos hacia él después de pasar al baño a cepillarme los dientes y le toco la frente, asegurándome de que no tenga fiebre. Para mi suerte, no tiene nada. Eso es una buena señal. Camino por el pasillo y miro la hora del reloj de pared de la sala. Son las nueve y diez. Voy a dejar que Gastón descanse un rato más mientras nos preparo el desayuno. El estómago me ruge ferozmente, como si no hubiese comido en días. Llego hasta la cocina y veo una nota pegada a la nevera. Me voy con mis padres y Kend a pasar unos días fuera. Quiero despejarme y creo que será bueno que esté con ellos. Luego t

