Gastón: Me quedo algo embobado mientras miro la ropa de bebé. Un pijama de varón me llama mucho la atención y me acerco a la prenda con una sonrisa. La tomo de la estantería y toco el material con el que está hecho. Es suave, muy suave, y tiene ese peculiar olor a nuevo. No voy a mentir. Me encantaría tener un niño. Siempre quise tener uno, desde la adolescencia, inclusive cuando era chiquito. En realidad ambos sexos, pero como ya tenemos una nena, me hace mucha ilusión pensar que puedo ser papá de un varoncito. Me acuerdo que desde los seis hasta los once años Brisa me obligaba a jugar con ella a la mamá y el papá. Bri tenía muchísimas muñecas y muñecos de plástico. Teníamos como más de quince hijos inertes. Y ni hablar de las mascotas de peluche que le regalaba su abuela. Antes no

