Gastón: Suelto un largo suspiro cuando la veo marcharse hacia la cocina. Me froto las sienes con frustración. ¿Qué le está pasando? Está demasiado indiferente, muy alejada de mí como si ya no me quisiese. Por momentos me regala sonrisas que parecen ser sinceras, pero por otros instantes pareciera que no le importo en lo absoluto. Intento hacerla reír y me muestra su semblante serio. Intento sentarme a su lado y Brisa no dura ni diez segundos en levantarse para irse a otro sitio. Intento besarle pero me corre la cara, convirtiendo mi intención en un amago. La quiero tomar de la mano y me deja, pero después de la nada me aparta. No la reconozco. Me repito varias veces que tiene que ver con las hormonas. Los ánimos están intensificados: si está molesta los cables van a estar más (o s

