Brisa: Me coloco el abrigo y me despido de mamá y papá. —Los quiero. —Nosotros a ti —responde mi padre. Le regalo una sonrisa y salgo de su oficina después de darles un abrazo. Hoy necesitaba mucho estar cerca de ellos, quería sentir ese calor familiar que los padres brindan. Les pregunté si podía trabajar en su oficina para pasar tiempo con ellos y accedieron. Por supuesto que primero tuve que dar la explicación de por qué. Se les hizo algo extraño. Les contesté que era porque los extrañaba. Y era verdad. Los extraño. Y extraño mucho más los tiempos de antes: mi adolescencia, por ejemplo. Tenía todo. Me sentía completa y libre. Ahora me siento atada. Y no va por el lado de que esté casada. Me sentía libre porque no tenía que hacer las cosas que me decían, decidía por mí misma. Nad

