Brisa —Hola —respondo al instante cuando me entra una llamada. —¿Estás preocupada? Luces alterada. Me quito el teléfono de la oreja y veo que la llamada proviene de un número bloqueado. Genial. —¿Qué le hiciste? ¿Me estás observando? Ni se te ocurra tocarle un pelo otra vez —lloriqueo—. No le hagas daño, por favor. Él no se merece nada malo. ¿Por qué te la quieres agarrar con él? Estoy cumpliendo con lo que dijimos. Suelta una risa. La voz le queda muy turbia con ese sonido robotizado que se pone. —¿Ves lo fácil que es para mí usar el teléfono de Gastón y fingir que soy él para hacerte creer que le está por pasar algo? ¿Te piensas que soy tan estúpido como para creer que no vas a intentar no cumplir con lo que pactamos? Te estoy observando siempre. Ya te dije. No puedes contra m

