Querida Brisa, mi hermanita pequeña: Si estás leyendo esto es porque lo esperado finalmente pasó y porque Stef cumplió con su palabra de darte la carta. Sólo espero que, mientras leas, no llores. No quiero verte triste, por más que te veas muy tierna y hermosa, como siempre. Pero si lo haces, está bien. Quizás necesites descargar toda esa energía negativa de tu cuerpo, y como leímos esa vez en una de las revistas de la sala de espera del dentista, llorar es un método de relajación. Dejaré una carta para todos, inclusive para las niñas y tu futuro bebé, y espero que cuando crezcan y sea tiempo, se las den para que puedan leerlas y saber que siempre los quise y los querré mucho. La tuya es la primera que escribo, y como sabes que nunca me gustó formalizar las cosas, ni siquiera le puse la

