Brisa: Gastón se sentó a mi lado para rodearme con sus brazos en cuanto soltó la bomba más destructiva que pude haber escuchado en mi vida. Y no era una broma lo que me había dicho. Ya quisiera que así fuera. Su abrazo sigue siendo reconfortante, como siempre, pero no siento que sea lo suficiente como para que me sienta mejor. Y es que no con un abrazo olvidas todo y te sientes bien. Amo al hombre que tengo a mi lado, quien intenta consolarme, y sé que sus abrazos deberían ser suficientes, pero no. Yo quiero a mi hermanito... Yo quiero a mi Isaac. Ni siquiera me pude despedir. Ni siquiera pude recordarle una vez más lo que siempre significó para mí, cuánto lo amaba, cuánto lo admiraba, y cuán orgullosa siempre estuve y estaré de él. Me siento vacía, ahogada en el profundo dolor

