Brisa: Abro los ojos con lentitud, sintiendo cómo la claridad de la luz me pega en la cara, molestándome. Me llevo las manos a los párpados y los froto por unos segundos para luego tocar mi cabeza con una mueca de dolor en mi rostro. Duele mucho. Respiro profundo, y me detengo a ver la habitación de hospital en la que me encuentro. Automáticamente ruedo los ojos, mareándome al instante, y volviendo a dibujar una mueca de disgusto. No hay nadie conmigo. Sólo me encuentro yo. Ni mamá, ni papá, ni Isaac, ni Stef, ni Gastón... Me llevo una mano al corazón y otra a la boca al recordar lo ocurrido. No sé cuánto tiempo pasó después de lo que vivimos, ni tampoco cómo es que las cosas terminaron luego del golpe que me dieron. Los flashbacks se me vienen a la cabeza de un segundo a otro

