Brisa: Desde el sofá observo a Gastón preparar la cena. Está tan concentrado en lo que hace y tan desatento a lo que pasa a su alrededor que pienso que se lo ve demasiado guapo. La barba de no más de un día le da un toque especial a su rostro. Su pelo algo crecido lo deja hecho todo un galán y yo me deparo a pensar que soy muy afortunada de tener a alguien como él a mi lado. Cuando me doy cuenta tengo una sonrisa formada en el rostro y veo que Gastón me regala una mirada. Le tiro un beso y él, luego de sonreír, me imita. Mi abuela está a su lado y, cuando vuelvo a lanzar un beso en el aire, ella levanta su mirada y me ve. Me sonríe, después posa su mirada en Gastón y luego de nuevo en mí. —¿No piensas ayudar? —me pregunta ella—. Supongo ya has aprendido a cocinar. —Aprendí de la mej

