Brisa: Su beso lento es una explosión de sensaciones que recorre cada centímetro de mi erizada anatomía. Sus manos se aferran a mis mejillas con más firmeza y luego hacen un recorrido (también lento) hacia mis caderas. No soy tan fuerte como para abrir mis párpados y apartarlo, y si vamos a ser sinceros, no se me apetece alejarlo. ¿Por qué será que cada vez que peleamos, cuando nos reconciliamos y nos besamos, siento cosas tan fuertes por él? Es como si todo se intensificara a otro nivel. Uno que no puedo detener. Pero, si lo pienso bien, aún no sé si puedo llamarle a esto una reconciliación. El corazón se me disparató en el momento en que Gastón entró a la habitación y cerró la puerta con llave. Supe bien que algo iba a pasar. Lo presentía. Y pasó. Pasó algo que deseé muchísimo pero

