Brisa: Me deleito observando a Gastón. No puedo verlo mucho debido a la poca luz, pero si concentro mi vista puedo apreciar su belleza en la oscuridad. Lo abrazo un poco más fuerte y empiezo a trazar círculos en su abdomen desnudo. Tengo los ojos pesados, pero no estoy segura de por qué aún no me he quedado dormida. Quizás sea porque mi cabeza estalla en divagues. Y también por el revoltijo en el estómago que me está molestando desde que hablaba con Gastón sobre lo nuestro. Suelto el aire acumulado y me siento levemente en la cama después de depositar un suave beso en la cabeza de Gastón. Mis pies descalzos tocan el frío suelo y emprenden un corto camino hacia Emma. Enciendo unos segundos la lámpara y me cercioro de que mi bebé esté bien y que Gastón siga descansando. Presiono el botón

