Gastón: Sus palabras se sienten como un impacto sobre mis pensamientos. «¿He escuchado bien?», me pregunto a mí mismo, pero no hay necesidad de que se lo pregunte a ella. Puedo sentir cómo intenta que mi cuerpo esté mucho más en contacto con el de ella. Me gusta cómo se está tornando esto. El ambiente se vuelve bastante intenso y el calor se presenta en la sala. Creí que ya no volvería a sentir estas sensaciones con ella. Extrañaba estas emociones. Cuando me acostaba recordaba cada momento de placer en los que vivía con ella. Y pensar en esas emociones se sentía perfecto. Pero no cabe duda de que pensar y sentir no es exactamente lo mismo. Sentir es mucho mejor. Me encuentro en un momento de éxtasis, de desconexión con el mundo. Estoy al tanto de que hay uno a nuestro alrededor

