Las porristas estiraban sus músculos, practicando algunos trucos y aplicándose el brillo en toda la cara.
La época de los partidos finalmente había empezado.
Era una distracción para los jóvenes estudiantes que se liberaban un poco de tareas y exámenes y solo se sentaban ahí un viernes por la noche para alentar al equipo de su universidad, acompañados de una cerveza y sintiéndose relajados por primera vez en mucho tiempo.
Eso es lo que haría Gin, pero para ella no existía ningún tipo de descanso.
Ahora tenía que dar la cara por las porristas, y prepararse para sentir todo el peso sobre ella.
Y era algo irónico, porque ella siempre iba a la cima de la pirámide, pero era mucho difícil estar ahí que abajo.
Suspiró y acomodó sus coletas, sus trajes hoy eran de color azul y amarillo, combinando con los del grupo local.
-Pensé que nunca ibas a volver. - dijo Kim, también preparándose. - Tus padres podrían haber usado su influencia para que no vuelvas por meses más.
Estaban detrás de las gradas, esperando que empezara el partido para hacer la gran entrada.
Gin las observó de reojo, sabía que no tenía por qué hablar con ellas, dado que ya no eran siquiera amigas.
De igual forma, les dedico una mirada.
-También es un gusto volverlas a ver. - sonrió falsamente.
-Y supongo que volverás para tomar el papel principal. - dijo ahora Nicky.
- ¿Que otro papel tomaría? Soy la estrella después de todo. - ahí estaba la Gin que ellas querían sacar.
¿Ellas querían que Gin fuera una villana? Ella lo seria.
Era lo que merecían después de meterse con su amiga.
-De hecho, en tu ausencia Janet lo hizo muy bien. - ató los cordones de sus zapatillas.
-Gracias por hacerlo, Janet. - volvió a sonreír. - Pero su capitana ha vuelto. - se encogió de hombros. - Estén listas, en cinco minutos saldremos. - les dio la espalda.
-Te arrepentirás tanto de tratarnos así, pequeña Brown. - escuchó como Nicky decía.
Decidió ignorarlo, después de todo no le podía importar menos las amenazas de esa chica.
Sabía que pasara lo que pasara, Cody estaría ahí para poder rescatarla.
Hablando de Cody, cuando salieron bajo las luces del enorme campus, pudo ver a Cody en primera fila.
No lucia exactamente emocionado, pero llevaba un hondo en su mano y estaba ahí esperando por ella.
Gin le había pedido que esté listo para retirarla cuando el partido terminara, aun le daba un poco de miedo estar rodeada de tanta gente.
La multitud, como siempre, estaba animada.
Escucharon algunos gritos que aumentaron en el momento donde los deportistas salieron y el líder fue a plantar un afectuoso beso en los labios de la porrista.
Así es como dijeron que iban a hacer las cosas, era el momento de darle a Riley lo que quería para poder seguir con aquella relación.
Cody negó con la cabeza mientras se le escapaba una pequeña risa.
-Agh, pobre señorita Brown. - susurró.
-Oye, disculpa. ¿Podría tener tu número de celular? - escuchó una tímida voz a su lado.
Alzo una ceja al ver a la chica que sonreía hacia él.
-Lo siento, estoy trabajando. - y con eso giró el rostro, desligándose de ese tema.
El partido finalmente terminó y con eso su labor como porrista, Gin juró sentir como la soltaron por un microsegundo cuando no debían hacerlo, pero como no tenía ninguna prueba de eso, pensó que quizás solo era su propio miedo.
Eran los temores los que hablaban en su mente.
Quiso simplemente ignorarlo.
Pero seguía sintiéndose incomoda a su alrededor, ¿por qué siquiera está en el equipo? Odiaba moverse y todo lo que eso conllevaba.
Eso sumándole el hecho de que no la querían ahí, todo terminaba en ella queriendo desaparecer.
Todos habían abandonado el vestidor cuando quedó sola.
Le envió un mensaje a Cody de que estaba por salir, pero escuchó pasos detrás de ella.
Joshua la estaba esperando apoyado en uno de los lockers.
-Primero, no puedes estar aquí dentro. Segundo, estas invadiendo mi privacidad, podría estar cambiándome. Tercero, sea lo que quieras, no me importa. - enumeró mientras guardaba toda su ropa en su bolso y acomodaba su cabello.
-Lindo show allá afuera, te veías mmm…- fingió pensar- Bastante incomoda.
Ignoró todo lo que había dicho anteriormente.
- ¿Que no escuchas? - exclamó, girándose hacia él. - No tienes permiso para estar aquí.
-Vi a un guardaespaldas allá afuera, supuse que era tuyo. - señaló.
-Entonces…
-Es el único momento donde puedo hablar contigo sin que nadie nos escuché.
Gin bufó y se puso el bolso al hombro.
-Bien, lo que sea que quieras decirme… Hazlo rápido. - terminó rindiéndose.
Joshua mordió su labio y se acercó un poco a la chica.
-Estuve pensando en la relación con tus padres. - comenzó a decir.
Gin rodó los ojos y se alejó del chico.
-No es algo de lo que quiera hablar contigo, Joshua. - soltó.
-Escucha, puede que ellos estén usándote. - terminó de decir, con sus ojos atentos en cada cosa que hacia Gin.
-Shua. - se rio. - ¿Enserio? ¿Eso es lo que descubriste? -se burló. - ¡Felicidades, has descubierto Narnia! - habló sarcásticamente.
No le movía un pelo que Joshua este tratando de invadir su mente.
Gin sabía que no iba a poder entrar por ese lado, ella era fuerte.
-No, escucha. - agarró su mano. - Quiero ayudarte.
Gin también puso su mano sobre el agarre del chico, acercando su rostro al de él.
- ¿Estás seguro de que es eso lo que quieres? - cuestionó. - No intentes engañarme. - suspiró. - Solo quieres que te brinde información sobre ellos. Solo quieres usarme como un medio para llegar a tu objetivo. No hay amabilidad en tus palabras. ¿Cuál es la diferencia entre que me usen ellos y me uses tú? - escupió.
-Esto es serio, Gin. Podrías terminar sufriendo.
Gin lo empujó lejos de su cuerpo.
- ¿Quién crees que eres? - gritó. - ¿Quién eres para venir aquí e intentar hacer algo por mí?
-Alguien que quiere ayudarte, maldita sea. - exclamó. - Estoy de tu lado, créeme.
-No mientas. j***r, Joshua. Ya deja tus putas mentiras. - se enfadó. - No estás de mi lado, nunca estuviste de mi lado. Puede que antes lo creí, puede que haya caído por tus palabras. Pero ya no lo hare.
-Ginny, es sobre tu hermana, es sobre…- iba a decir algo más, pero una persona más entro al vestuario.
Riley entró haciendo ruido, mirando por todos lados a donde estaba su novio y sorprendiéndose cuando se encontró a Joshua con ella.
- ¿Gin? ¿Está todo bien? - cuestionó, haciendo que Gin alejara a Joshua de su cuerpo.
-Sí, todo bien. - respondió haciendo sonar su garganta.
Joshua la estaba viendo de reojo, queriendo seguir con la charla, pero sabía que ya estaba acabado.
- ¿Qué haces aquí? - ahora le preguntó a Joshua.
Gin terminó poniéndose detrás de Riley, sintiéndose algo atacada por Joshua y su ceño fruncido.
-Yo… No te importa. - terminó diciendo.
Riley abrió sus ojos sorprendido.
-Pues, cuando se trata de mi novia, si me molesta. - Joshua rodeó los ojos, la posesividad del chico lo estaba poniendo de mal humor, además de que había interrumpido en la mitad de su conversación.
¿Ahora estaba intentando de ser el novio perfecto? Por favor, él había visto en primera persona como Riley salía corriendo y se metía a su coche en el momento donde las cosas se pusieron difíciles en el evento de cierre de campaña.
-Claro. - rodó los ojos nuevamente. - Gin, todavía tenemos que hablar. - dijo mientras que salía del lugar, sin rendirse.
Él haría todo para que Gin descubriera la verdad de sus padres, haría todo lo posible para sacarla de ese lugar porque él sabía que ella no estaba siendo feliz.
Él había descubierto la verdadera Gin, y ahora debía protegerla.
Ella no tenía nada que ver con sus padres, incluso se había puesto en peligro para borrar toda la evidencia de Joshua estando en la protesta.
Le debía algo, y se lo pagaría cueste lo que cueste, aunque ella no quisiera que él se ponga de su lado.
- ¿De qué tienes que hablar de alguien como ese idiota?
-No te importa. - comenzó a salir hacia el estacionamiento, donde Cody estaría esperando por ella.
-Creo que debería saberlo. - frunció el ceño. - Te estoy preguntando bien Gin, ¿porque estas tan alterada?
Era cierto, estaba algo alterada. Toda la información que Joshua le había dado en una corta conversación la había descolocado.
Y aun había mas, él quería decirle algo más antes de que llegara Joshua.
No estaba segura si quería o no hacerlo.
¿Qué cambiaría saber algo? Ella tendría que seguir siendo la hija de los Brown, la perfecta hija.
Gin tomó aire.
-Estoy de mal humor, lo siento. - se disculpó.
-Algo te dijo ese sujeto ¿no? ¿Qué es lo que pasa entre los dos?
Gin hizo sonar su cuello y lo observó.
-No pasa nada, Riley. No tienes de que preocuparte, no te dejare para salir con Joshua. - señaló.
Riley soltó una pequeña carcajada.
-Eso ya lo sé. No hay forma que lo hagas. Tus padres nunca permitirían que salgas con un sujeto como ese.
-Tengo veinte años Riley, yo elijo con quien salir. - dijo.
Riley alzó una ceja.
-Así que te gusto. - asumió.
-Claro que me gustas. Me gusta cómo te ves cuando eres líder y cuando sonríes. - alargó. - Me gustas que seas hijo de un importante empresario y que tu familia apoye a la mía mientras que estemos juntos. Es solo conveniencia Riley, no hay sentimientos de por medio, pero por supuesto que me gustas.
Riley la observó un rato largo, procesando todo lo que había dicho.
-Sera mejor que no te vean hablando con Taylor, no quiero que inventen estúpidos rumores. No quiero quedar como un maldito estúpido si tú te metes con ese tipo.
Gin asintió.
- ¿Alguna otra orden que quieras darme? - alzó la ceja.
Riley rodó los ojos.
-No era una orden…
-Adiós Riley, nos vemos.
-Espera, yo te llevó. - la siguió por todo el estacionamiento, pero Gin fue más rápida al llevar hasta donde Cody estaba.
La presencia de Cody intimidaba a Riley, quien se puso derecho y frenó su paso.
-Avísame cuando llegues a casa, ¿sí? - cuestionó el chico hacia la joven.
Gin asintió, tirándole un beso desde la distancia.
-Descansa, Riley.
Gin suspiró una vez sentada en el lugar del copiloto.
Ya no lo soportaba más…
(...)