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1722 Palabras
Gin sonrió cuando salió del cuarto lugar de ropa al que había visitado en las últimas dos horas, las bolsas comenzaban a amontonarse en sus manos, pero eran cosas que ella debía hacer.  Era el día del mes donde ella jugaba a ser otra chica normal de veinte años que disfrutaba comprando ropa sola, ya había sido fotografiada por un periodista, así que no tenía mucho más que hacer.  Soltó todo el aire que tenía en los pulmones cuando se alejó lo suficiente de la zona comercial.  Se había comprado más ropa de la que era capaz de usar, se preguntaba en qué momento iba a usar tal ropa.  Pero revolvió las bolsas hasta encontrar esa prenda que había logrado comprar a escondidas.  Era un pequeño sweater de color amarillo que le fascinaba.  Se había robado su atención en el primer momento que puso un pie dentro del local de ropa y desde ahí supo que se lo iba a quedar.  Entonces, después de comprar ropa aburrida para la universidad y las reuniones de sus padres, pensó que se merecía un pequeño premio.  Sonrió emocionada como si fuera una niña mientras que se lo colocaba encima de su camisa.  Justo como pensó… ¡era hermoso!  Siguió caminando con una sonrisa en su rostro, como si acabara de ganar la lotería.  -Ahora definitivamente te volviste loca. - escuchó esa familiar voz que la hizo frenar en seco.  -Realmente estoy comenzando a pensar qué me persigues…- le dijo, mientras que frenaba justo frente a él.  Joshua tenía sus manos dentro de su campera, al parecer tenía un poco de frío.  Y Gin lo entendía, por culpa de estar sosteniendo las bolsas, sus manos se estaban congelando.  Quizás después de todo debió haber traído el auto, aunque sea no estaría pasando por ese frio.  -Tengo cosas más importantes que seguir a una niñita. - contestó, dándole la espalda y comenzando a caminar para el lado contrario.  Gin sonrió de lado, quizás debería ofenderse y girar para el otro lado.  pero era demasiado tarde, sus pies ya se dirigían tras Joshua.  - ¿Cosas más interesantes como qué? - ladeó su cabeza.  Joshua se sorprendió al escucharla junto a él, hacía demasiado frío ¿porque ella estaba tan desabrigada? Se agarraría un resfriado…  Sacudió la cabeza, otra vez esos pensamientos…  - ¿Qué haces? Ahora tu eres la que me sigue. - alzó una ceja.  -Voy para ese lado también, tonto. Ambos siguieron caminando en silencio por las calles de la ciudad, Gin no sabía que estaba haciendo ni a donde iban, estaba simplemente dejándose llevar por los pasos del más alto.  Era un silencio cómodo, se escuchaba el ruido de la ciudad, la gente conversando y todo lo que estaban acostumbrados.  Las personas que los observaban pasar les sonreían y los saludaban, en realidad no lo hacían a los dos.  La gente estaba detrás de Joshua y su sonrisa.  Todos le preguntaban por su día y como se había levantado, si necesitaba algo y si hoy iba a trabajar.  Gin se sintió un poco envidiosa de que tantas personas estuvieran al tanto de la vida del mayor.  Por ella solo se preocupaba su Nana, y ni siquiera la veía ahora.  - ¿Me seguirás siguiendo hasta cuándo?  -Hasta que encuentre una mejor cosa que hacer. ¿te molesta? - cuestionó.  -Sabes que me molesta. - respondió, pero eso no fue suficiente para ahuyentar a Gin, por lo que solamente bufó. - ¿Cómo está tu amiga?  Fue el turno de Gin de suspirar y recordar aquel día.  -Fue algo difícil ponerle la bandita, pero al fin de cuentas, lo logre. - sonrió. - Ella está bien, solo fue un pequeño susto.  Y era cierto, Blue le hacía entender todos los días que solo había sido un rasguño que había sangrado, que fue un accidente y que, a partir de ahí, ella comenzara a cuidarse más para no volver a lastimarse así. Joshua frenó, y eso hizo que Gin detuviera su paso también, copiando su acción.  - ¿Qué? - cuestionó después de darse cuenta que estaban parados en el mismo lugar por largos segundos.  Joshua negó con la cabeza y la hizo girar sobre sus talones.  -Aquí debemos esperar. - señaló el edificio que tenían enfrente.  Gin ladeó su cabeza, intentando entender qué hacían frente a un jardín de preescolar.  Estaban rodeados de madres que los observaban y susurraban entre ellas y de padres que esperaban fuera de sus autos, también mirándolos.  Gin alzó las cejas, sintiendo las bolsas de su ropa mucho más pesadas que antes.  - ¿Aquí está tu hermano? - señalo la cerca pintada de color verde.  -Así es, esto es por lo que me seguiste. - se burló.  Una campana que hizo que los oídos de Gin dolieran se escuchó en todo el lugar.  Gin juraría que se escuchó hasta en Marte.  Y luego de eso el desastre comenzó.  Los gritos, las corridas, parecía una película de terror.  Gin dio un paso atrás y se escondió detrás de la espalda de Joshua justo en el momento donde los niños comenzaban a correr hacia sus madres, jugando entre ellos y gritando todos al mismo tiempo.  Habían pasado solo segundos desde la campana, y a Gin ya le dolía la cabeza como si se hubiese dormido luego de tomar cinco botellas de ron.  Joshua intentó ocultar aquella sonrisa que se formó en su rostro, Gin parecía un pequeño gatito asustado.  Kate finalmente lo encontró entre la multitud y corrió hacia él.  Joshua lo elevó por los vientos y le sonrió amablemente.  - ¿Cómo fue todo, campeón? -Hoy gané la competencia en dormirse más rápido, estuvo increíble. - contaba algo agitado después de haber corrido tanto. - Hice barriletes y Mimi me contó sobre su viaje a Escocia. ¿Tú sabes dónde queda Escocia? - preguntó sin respirar.  Joshua despeinó su cabello y lo dejó nuevamente sobre el piso.  -Claro que sí, podemos ir a visitarlo cuando tú quieras. - ofreció, aunque ni siquiera tenía dinero para pagar el taxi hasta su casa.  -¡¡¡Si!!! Nos vamos a Escocia. - exclamó corriendo en círculos.  Gin salió lentamente detrás de Joshua, mirándolo por sobre su hombro.  Kate era una pequeña versión de Joshua, compartían el color de ojos y las mismas facciones, solo que el cabello de Kate era mucho más claro que el de Joshua.  Pero era muy increíble ver el parecido entre ambos.  Los pequeños ojos de Kate subieron hasta los de ella, y se quedó en silencio de repente.  - ¿Quién eres tú? - le preguntó el pequeño.  -Oh, hola bebé. Soy Gin.  -No soy un bebé. - estiró sus labios, formando una expresión que derretiría a más de uno.  Salvo que Gin nunca fue fan de los niños.  Ellos simplemente no lograban conectar, y dudaba que las cosas fueran distintas con Kate.  -Shushu, vámonos a casa. - se quejó el niño, tomando su mano -Okay, ven aquí. - lo alzó entre sus brazos. Gin lo seguía observando como si fuera un bicho raro, como si alguien hubiera clonado a Joshua y lo hubieran puesto en un envase chico.  - ¿Por qué ella tiene tantas bolsas de compras? - le preguntó a su hermano.  -Así se divierte la gente rica, Kate. - le respondió. - No debes preocuparte por lo que dijo Mimi, te llevaré a Escocia.  - ¡¿Ahora?!- hasta Gin se sorprendió.  Joshua negó con la cabeza.  -Ahora debes ir a casa y cenar. - recordó. - Dile adiós a Gin. Kate subió su cabeza una vez más para observar a la elegante chica.  Siempre había visto chicas como esas en las películas, ¿por qué ahora estaba parado frente a su hermano mayor?  - ¿Eres una villana? - le preguntó.  Gin abrió sus ojos sorprendida, se enojó un poco cuando escuchó la risa de parte de Joshua a su lado.  - ¿Por qué piensas eso?  -Te ves como una. - le respondió.  Por eso Gin odiaba a los niños.  Siempre les caía mal a los pequeños, ella no tenía autoestima bajo y juraba ser linda con todo el mundo, entonces… ¿por qué siempre tenía problemas con los niños?  Este petiso le acababa de decir bruja frente a ella.  Suspiró y buscó ayuda en los ojos de Joshua, pero este estaba lo suficientemente divertido con la situación como para intervenir.  -No soy una villana. - lo negó. - ¿No crees que puedo llegar a ser una princesa?  -Hay princesas villanas. - se cruzó de brazos, dispuesto a ganar esa pelea.  Gin abrió su boca ofendida. - ¿Qué películas le estás haciendo ver? - cuestionó a Joshua. - ¡Por supuesto que ninguna princesa es una villana! - exclamó. - Y aunque las hubiera, yo no soy una de esas. - siguió negando, pero ahora Kate agarraba la mano de Joshua y lo empujaba para su lado.  -Vamos Shushu, esta chica es una villana. - le dijo como si ella no estuviera presente.  Así fue como Joshua se alejó de ella, aun riendo. -Kate, pequeño… No puedes decirle a una villana que es una villana. - acaricio su cabeza, para luego subirlo entre sus brazos.  Gin se cruzó de brazos, justo como Kate.  - ¿Enserio? ¿Es lo único que le dirías? - se quejó.  Joshua rodó los ojos, ella se veía tierna.  Joshua se encogió de hombros y miró a su hermano.  -Los niños no mienten, Gin. - fue lo único que dijo.  Gin bufó y aguantó las ganas de hacer un escándalo frente a las otras madres que la observaban juzgando.  Tomó nuevamente sus bolsas en las manos y comenzó a cargarlas en dirección contraria.  - ¡Ten un lindo día! - le gritó el chico antes de que se perdiera entre la gente.  Gin se dio vuelta y les sacó la lengua a los dos antes de desaparecer.  Joshua sonrió viéndola marcharse, y Kate observó a su hermano.  - ¿Esa villana es tu novia? - le preguntó inocentemente, haciendo que Joshua se atragante.  Negó rápidamente y comenzó a caminar hasta la parada del autobús.  -Ay Kate, que cosas raras dices hermanito. -Mejor que no sea tu novia, porque la detesto. - suspiró.  Joshua frunció el ceño, se suponía que él también lo hacía… 
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