Manzanilla, camomila y valeriana, es la función que ahora burbujea en un recipiente sobre la estufa, ¿Para qué?, para calmar la rabia que tengo por dentro. Es como una especie de ardor que recorre todo mi cuerpo buscado por dónde salir sin tener éxito. Sentada en la parte trasera de mi casa, sin zapatos, solo tengo el vestido que utilizaba hace un rato, el cabello recogido con una liga que encontré en una de las repisas. Estoy sola, todos me ven desde la cocina; John, la abuela, Victoria, Lucia y Ernesto. Las 5 niñas fueron a comer helado junto con Ashley y Jason. —Está el té - me dice Lucia. —¿Estaban apostando a ver cuál de todos vendrían a traerme el té? - le digo mientras tengo la mirada perdida. —Sí, lamentablemente yo perdí - ella se sienta a mi lado, y después de un largo rato

