Luna Harper
Despierto más animada por el cambio radical que sucedió ayer, bajo y me doy una ducha hoy quiero salir temprano para no encontrarme a Adriano, tratare de alejarme lo más que pueda, las palabras de su primo Antony y las de mi hermana Layna, que es golpeador no quiero encontrarme con esa faceta de él, al salir de la ducha me alisto en el baño para no estar subiendo y bajando, salgo y me encuentro a Olivia.
-Mi niña ¿Por qué se despertó tan temprano? Apenas voy a prepararles su desayuno, tome asiento
—Buenos días Olivia, no te preocupes desayunare en el trabajo quiero irme temprano no me quiero encontrar con la furia de tu niño Adriano, entre más lejos mejor —sonrió se que estoy hablando y atacando a su niño pero ella asiente
—Niña el no era así, el era un joven muy alegre, cuidadoso, protector y sobre todo educado pero hace dos años el se convirtió en este Adriano frío y sin sentimientos —me toma por las manos —no lo juzgues por favor, se que le harás bien —él jamás podrá hacer el bien, se convirtió en la bestia porque mató a una persona inocente y convirtiéndome en este monstruo.
—Pero el no me hace bien, este matrimonio es solo un contrato y me esta usando para su conveniencia entre mas lejos de él, yo estaré segura —le regaló una sonrisa y limpio la lagrima que sale de sus ojos —vamos a estar bien durante este año de nuestro matrimonio, procuraré estar lejos de él —Le doy un beso en la frente y salgo del departamento, comienzo a caminar hacia la oficina al llegar. Todos se percatan de mi cambio de look, la principal es Renata la asistente de Henry ya que ambas trabajamos en el mismo piso.
—Pero que chica tan guapa te has convertido, estas bellísima —me da pena que se expresen así de mi —hoy nos dejaste con la boca abierta ¿Quieres salir a desayunar conmigo?
—No, muchas gracias. —Me parece patético que ahora que no visto de la misma manera si quieren salir a desayunar conmigo —Solo es para dar imagen Renata pero sigo siendo la misma por dentro además sigo caminando de la misma manera para que se sigan burlando de mi.
—Oye nadie se burla de ti pero tenemos curiosidad porque caminas así, pero eres una chica bastante guapa, hoy el señor Henry y el señor Adriano se quedaran con la boca abierta —me guiña el ojo, sonrió porque ella jamás sabrá que por ellos hice este cambio y no solo para agradarle
—Mejor vamos a trabajar Renata —me dirijo a mi escritorio y comienzo a prender todo y preparar todos los oficios que sin duda Adriano en unos minutos me pedirá, observo el reloj y ya es tarde, durante el tiempo que he estado trabajando aquí, él no ha llegado tarde. Me pongo de pie y me dirijo con Renata para dejar un documento que nos habían pedido a ambas cuando escuchamos que viene el elevador de Adriano.
—Buenos días Renata ¿Sabes dónde se encuentra mi asistente? —sonrío ante sus palabras me volteo y lo observo frente a frente
—Buenos días señor Adriano ¿necesita algo en particular? —veo que me recorre con su mirada y lo dejó sin palabras como lo había dicho Renata el solo camina a su oficina y se encierra en ella, después de unos minutos caminó hacia ella para decirle sobre los compromisos que tiene. Entró a la oficina después de su autorización.
—Señor, los inversionistas franceses llamaron para concertar una cita con usted, quieren verificar los acuerdos a los que han llegado para poder firmar el contrato —el asiente sin darme la cara —además su padre llamó para que le confirmara un desayuno para hablar asuntos sobre nuestro contrato —me acerco al escritorio —aquí tiene el informe de su junta de fin de mes para que la verifique y la firme para que yo la pueda archivar. —no menciona ni una palabra y no me ve a los ojos —¿Necesita que lo ayude en algo en particular?
—Avísame cuando lleguen los franceses ellos te quieren conocer. Sabes cómo debes comportarte además me acompañaras al desayuno con mi padre para que te conozca —asiento —puedes retirarte.
—Con permiso —me dirijo a la salida y suelto el aire que estaba reteniendo, hoy me enfrento como la esposa de Adriano Hume, el asesino de mi padre.
Después de un largo tiempo los inversionistas llegan a las instalaciones de las empresas Hume, ellos al entrar me observan y sonríen se que a lo mejor se están burlando de mi condición, uno de ellos se acerca conmigo me extiende la mano, agradezco a mi padre por haberme obligado a estudiar idiomas.
—Bonjour, êtes-vous la femme d'Adriano Hume ? (Buenos días ¿usted es la esposa de Adriano Hume?) —sonrió de nervios ya que desde hoy mi papel como esposa de Adriano comienza
—C'est exact, je me présente Luna Harper pour vous servir (Es correcto, me presento Luna Harper para servirle)
—Très belle Miss Harper, M. Adriano a gagné au loto avec toi (Muy bella, señorita Harper, el señor Adriano se ganó la lotería con usted)
—Merci beaucoup mais allez-y, mon cher mari vous attend (Muchas gracias, adelante mi querido esposo los espera) —respiro trato de caminar de la manera más normal que puedo pero solo me estoy lastimando más, comienza a darme una punzada en la pierna que me recargo en al pared para no caer
—Il vous est arrivé quelque chose, Mlle Harper ? Son mari nous a dit qu'il n'était pas en très bonne santé (Se encuentra bien señorita Harper? Su marido nos comentó que no estaba muy bien de salud
—Excusez-moi, c'est un petit problème avec ma jambe. (Disculpe, es un pequeño problema con mi pierna) —el señor asiente y me extiende su brazo para poderme apoyar, al caminar el vestido se atora y deja a la vista mi aparato ortopédico, el se queda sorprendido se que esto le traerá problemas a Adriano
—Mademoiselle, portez-vous un appareil dentaire ? (Señorita, ¿usted usa aparatos ortopédicos?) —esa pregunta hace que sienta vergüenza porque me va a juzgar pero asiento —ne vous en plaignez pas, ma chère fille est née avec de mauvais pieds et elle utilise aussi des attelles et des béquilles pour marcher, je suis fière d'elle donc vous ne devriez pas les cacher et vous devriez vous sentir fier de les porter (no sienta pena por ello, mi querida hija nació mal de sus piecitos y también usa aparatos al igual que muletas para caminar, me siento orgulloso por ella así que usted no debe de esconderlos y debe de sentirse orgullosa de portarlos) —me sorprendo de lo que me dice y sobre su pequeña hija, se lo que es vivir con esto. Ambos caminamos hacia la oficina y en el camino nos encontramos a Adriano que me lanza una mirada matadora al verme en brazos del francés.