CAPÍTULO XXII

1764 Palabras
Adriano Hume No puedo negar que ver el cambio de Luna me sorprendió hasta puedo decir que si antes me gustaba hoy me encanta, verla con diferente ropa, peinada y maquillada me doy cuenta que es una muñequita de porcelana. Ahora entiendo a mi nana cuando me dijo que me estaba equivocando con ella. No pude verle a la cara cuando vino a indicarme sobre mis asuntos que tenía el día de hoy pero no puedo dejarla sola porque sé que habrá buitres detrás de ella así que le pido que esté presente en las dos citas que tengo una con los socios y otra con mi padre además que ambos tienen que comenzar a conocerla y tratar con ella. Pasan unas horas y manda a la asistente de Henry a avisarme que los inversionistas han llegado y que me esperan en sala de juntas ¿Por qué no habrá venido ella? De todas formas tomo los documentos que Luna preparó para la cita y salgo de mi oficina cuando me percato que ella viene muy tomada del brazo de unos de los franceses. —Veo que ya conoces a mi esposa querido Damien —él sonríe y toma de las manos a Luna, un calor recorre por mi columna vertebral y más su cinismo de ella que lo ve y sonríe ¿sabrá que él es casado y tiene una hija de 11 años? —Muy bella tu esposa querido Adriano y su francés es excelente mucho mejor que el tuyo, te has ganado la lotería con ella —muy bella eso lo sé pero es mía, solo mía. Ambos comienzan a caminar y le ayuda a sentarse, me quedo sorprendido la atención que Damien le da a Luna y ella muy coqueta le sonríe —Adriano no necesito checar los acuerdos del contrato confío ciegamente en ti y hoy descubrí que hay un excelente ser humano en ti —me sorprendo al escucharlo hablar ¿Qué le habrá dicho Luna para que este aceptara tan fácil? Damien comienza a despedir a todos los inversionistas que venían con él hablando en su idioma y quedando de acuerdo con los porcentajes hasta el final toma la carpeta y firma al finalizar me la entrega extendiendo su mano para estrecharla conmigo —Fue un enorme gusto cerrar trato contigo Adriano, al principio no me la creia que te habías casado y solo querías dar una imagen pero hoy al ver a tu esposa me has sorprendido, cuidala mucho porque personas como ella valen un millón. —¿De qué diablos están hablando? Él se dirige a Luna y le extiende su mano, hablándole en francés —Mademoiselle, ce fut un grand plaisir de vous rencontrer et j'espère que très bientôt vous rencontrerez ma petite fille, prenez soin de vous (Señorita fue un placer enorme conocerte y espero que muy pronto conozcas a mi pequeña, cuidate mucho) —ella le sonríe —Ce sera un grand plaisir de rencontrer votre petite fille, merci beaucoup de faire confiance à mon mari (Será un placer enorme conocer a su pequeña, muchas gracias por confiar en mi esposo) —¿Qué diablos están hablando? Maldito francés, ella nuevamente le sonríe muy coqueta, él sale de la oficina ¿Qué diablo pasó aquí que yo ni enterado estaba? —Luna me puedes explicar ¿Qué pasó aquí? Damien es un tipo muy obstinado y quería llevarme la contraria en todo aparte tu muy risueña con el, lograste que firmara un contrato que estuve años rogando que llegará a nuestra sociedad ¿Qué hiciste? —ella sonríe y comienza a recoger las carpetas —Señor Adriano, se llama empatía. El señor Damien supo que el señor Adriano se casó con una mujer con la misma condición que su hija habla de un gran ser humano aunque obviamente no lo sea —¿Qué? ¿me acaba de ofender? Ella muy concentrada recoge las carpetas para caminar a la salida, cuando se toma la pierna y está a punto de caerse, corro a ayudarla. —¿Qué pasa? ¿Te duele? —ella asiente y me observa con sus ojos cristalinos le quito las carpetas en su mano y la cargo para llevarla a la oficina al entrar la acomodo en el sillón y levantó su vestido, me percato que hay una mancha de sangre en una venda —¿Qué te pasó? —Lo siento, traté de esforzarme para caminar lo más decente para que no se dieran cuenta los Franceses sobre mi condición, no quería que usted tuviera problemas creo que la llaga se abrió de nuevo, lo siento ya me cambiare en la noche —trata de pararse pero la detengo —Este maldito aparato te está rozando y no dices nada, el día de ayer te lleve al doctor ¿Por qué no dijiste sobre esto? No te muevas le hablaré al doctor de la empresa para que venga a curarte y después nos vamos a casa para que descanses —No es necesario señor, yo puedo curarme sola y Lucas quedó en hablarme hasta que tenga mi nueva ortesis además tenemos otra junta con su padre —¿Lucas? Doctor para ti —¿desde cuando muy amiguitos? ¡Maldita sea! —Voy hablarle a el doctor Lucas para que apresure ese aparato y por el momento no utilizas esto —lo tomó y lo llevó a la basura, sus ojos se cristalizaron y trata de pararse —No puedes hacerlo, sin ayuda de eso no puedo caminar pierdo el equilibrio, regrésemelo por favor —comenzó a limpiarse sus ojos verdes y me acerco a ella —No lo utilizaras porque te estas haciendo daño y no lo voy a permitir de nuevo ¿me escuchaste? Vamos a casa y descansarás hasta que esté el otro aparato y no saldrás de esa casa, si necesito cargarte todo el día lo haré —saco el aire que tenía retenido y me siento tranquilo y en paz conmigo mismo al hablar con ella, ella asiente y baja su rostro. —Tranquila todo estará bien —comienzo a guardar todo en mi maletín y salgo a su escritorio para traer su bolso —te llevaras mi maletín y tu bolso mientras te cargo para llevarte al carro ¿te parece? —ella vuelve asentir con sus ojos rojos. Toma mis pertenencias y yo la cargo ese olor a frutas me altera todos mis sentidos, Henry como Renata nos observan al salir de la oficina ella no volteó a verlos entramos al elevador y bajamos al estacionamiento privado, como puedo sacó las llaves del coche y meto a Luna con mucho cuidado para no lastimarla, entro al carro y conduzco hasta casa al llegar entramos al departamento y me dirijo a mi habitación para recostarla. —Esta no es mi habitación señor —sonrió lo se pero me agrada tenerla aquí quiero curarla pero no se si me lo va permitir —Lo se pero te traje para curarte esa herida —entro a mi baño y saco el botiquín que tengo guardado —No es necesario señor yo puedo curarme además tengo que tomar un medicamento para el dolor y me provoca sueño, es mejor que este en mi habitación —le paso su bolso —Saca tu medicamento y tómalo —le acercó un vaso de agua —voy a subir tu vestido para poderte curar y no acepto un no por respuesta, en un momento mi nana subirá la comida —Observó que ella toma el medicamento y me deja curar su herida al subir el vestido me percato de las bonitas piernas que tiene, en su pierna derecha hay pequeñas cicatrices de una operación en su rodilla pero hasta se le ve bonita, quitó la malla con mucho cuidado y comienzo a curar la herida mientras ella se recuesta en mi almohada y cierra los ojos en unos minutos ella esta profundamente dormida, sonrió al verla dormir, termino de limpiar la herida y la cobijo para que no pase frío. Bajo a buscar a mi nana —Nana, ¿ya estará la habitación que te pedí? Necesito que esté todo preparado para mostrársela a Luna y por cierto mis padres no tardan en llegar vienen a conocer a Luna —observó que ella sonríe —Si mi niño, la habitación ya está lista hoy pase todas sus pertenencias ¿ella está bien? —Si nana, solo su herida se abrió pero ya la cure como tu siempre me enseñaste a curar una herida se quedó dormida porque tomó su medicamento cuando ella despierte comeremos todos, estaré en mi habitación trabajando, cualquier cosa llámame —ella sonríe y asiente —se lo que piensas nana pero solo quiero ser bueno por un momento pero al final ella es mi esposa por contrato ¿entendido? —ella asiente y se da la vuelta. Después de unas horas llegan mis padres a conocer a Luna ella aún se encuentra descansando —Hijo vine a conocer a mi nuera personalmente, me habló Demian y quedó impactado por tu esposa está muy feliz por cerrar trato con nosotros —saludo a mi madre y mi padre —Ella esta en mi habitación descansando antes de que la conozcan debo de comentarles algo —ambos me miran atentos a mis palabras —lo que pasa es que Luna no es una chica común y corriente, ella tiene algo en especial —¿Qué es lo que pasa cariño? —pregunta mi madre con su tono de preocupación —Ella utiliza un aparato para caminar —ambos se me quedan viendo y se que comenzaran con sus reproches pero tengo que justificar que tenía que casarme de manera rápida —siendo muy joven sufrió un accidente y entonces… —¿Dónde está lo especial hijo? —menciona mi padre —esa chica es bella por dentro y por fuera, además te esta ayudando y espero que tu le pagues con la misma moneda y le ayudes en todo, no quiero enterarme que la tratas de mala manera por tus creencias estúpidas de egocentrismo y fijarte en el físico, tu la escogiste como tu mujer —Ya quiero conocerla, no me interesa lo que utilice mientras sea buena gente y no solo haya aceptado el contrato para sacarte dinero como todas las lagartonas con las que has andado —ambos me recriminan mi pasado como siempre. Ambos están ansiosos de conocerla y veo a mi nana sonreír, o sea soy el malo en esta historia.
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