CAPÍTULO XXIII

1139 Palabras
Luna Harper Despierto sobresaltada observo mi alrededor y me percato que no estoy en mi habitación, busco mi aparato ortopédico y tampoco esta, no fue un sueño —¿ahora como salgo de aquí? —tengo miedo de ponerme de pie y caer, eso lo deje de intentar hace muchísimo tiempo me acomodo en la cama y veo que mi herida ya está curada pequeñas imágenes de Adriano curándome se me vienen a la cabeza y sonrió, aunque no debería, me quedo viendo su habitación y es muy seria como el, colores blancos, negros y grises la decoran la vista de su ventana es espectacular me quedo sumergida en mis pensamientos cuando escucho una puerta abrirse. Es el, observo que ya se había cambiado por un chándal y playera holgada, jamás pensé verlo de esa manera. —¿Cómo te sientes? ¿te sigue doliendo la herida? —se acerca a mi y se sienta al borde de la cama —Me siento mucho mejor, gracias por curarme. ¿Me podría traer mi aparato, por favor? Lo que pasa es que… —el sonríe y me interrumpe —Fui muy claro ese aparato ya desapareció se quedó en la oficina —observa su reloj —por la hora créeme las de limpieza han tirado todo. Mejor vamos porque tenemos que comer algo además mis padres te esperan para conocerte —¿Tu-tus padres? Pero no estoy presentable para conocerlo además no podré estar de pie mucho tiempo —el se pone de pie y nuevamente pasa sus brazos por debajo de mis piernas y espalda —No importa, ya hable con ellos y solo te estábamos esperando —paso mis brazos por su cuello para no caerme y comenzamos a bajar por las escaleras siento dos pares de ojos que nos observan y la señora que tiene la misma mirada de él me observa con una sonrisa en su rostro —Por fin despertó la bella durmiente, padres les presento a Luna mi esposa, Luna ellos son mis padres —me acomoda en un sillón cerca de ellos colocando diversos cojines a mi respaldo —¿estás cómoda? —me supongo ellos no han de saber de nuestro trato y es por eso que me trata de esta manera —Mucho gusto hija, eres bellísima y ese nombre te queda a la perfección ¿Cómo te encuentras? Nos comentó Adriano sobre tu herida, ¿estas bien o gustas que vayamos al médico para que te hagan una revisión? —menciona la madre de Adriano —Estoy bien gracias, mucho gusto. Lamento por las condiciones que me conocen lo que pasa es que mi ortesis se daño —observó a Adriano que sonríe —No pasa nada hija, ya mi hijo nos comento lo que realmente pasó y queremos decirte que no te vamos a juzgar por nada entendemos la situación además sabemos el porque se casaron mi hijo no nos oculta nada —¿sabrán sobre el accidente de hace dos años? —Me queda agradecerte que apoyes a la empresa y quiero que sepas que así como nos apoyas en este convenio nosotros te apoyaremos en todo lo que tu decidas ¿está claro? —menciona el señor sonriendo, al final solo es beneficio de esta familia —Muchas gracias pero con sólo conservar mi trabajo es suficiente al final cuando esto termine no quiero ninguna remuneración de ningún tipo, se que firme un contrato donde ustedes se harán cargo de mis gastos médicos quisiera pedir que no lo hagan de acuerdo a mis pagos por mi trabajo yo poderlos costear —dejó a los tres con los ojos abiertos y veo a los lejos la sonrisa de Olivia la cual está acomodando la mesa para comer —me da mucho gusto conocerlos pero no me siento a gusto comer con los tres ya que yo no pertenezco a la familia solo soy un contrato, aquí no debemos de estar fingiendo —les regalo una sonrisa —Señor Adriano me gustaría que por el tiempo que el Doctor Lucas me hace llegar mi ortesis, usted me pueda mandar el trabajo por medio de correo electrónico y así seguir trabajando no quiero vivir en esta casa sin hacer nada, como usted me había dicho en otra ocasión. No quiero tener beneficios por ser su esposa —los tres se observan entre sí y yo trato de ponerme de pie, tratare de llegar a mi habitación. Adriano se adelanta y me ayuda pero lo detengo —está bien señor Adriano ya hizo mucho por mi, Olivia me podrías ayudar a llegar a mi habitación. —Déjame ayudarte, no podrás subir las escaleras. Te llevaré a la habitación, no quiero que te lastimes —asiento ya que tiene razón —Muchas gracias. Con permiso. — observó que sus padres no dicen nada y se quedan observando mis movimientos. —Olivia ayúdame a mostrarle su habitación por favor y sube la comida a Luna, no ha probado alimento. —Adriano me dirige a la habitación de invitados —Señor Adriano esta no es mi habitación —abre la puerta y veo una habitación idéntica a la de él, solo con la diferencia en tonos blancos, rosa y dorados. Olivia viene detrás de nosotros, él me deja en la cama y sale de la habitación. —Mi niña el señor Adriano mandó acomodar esta habitación para usted que no esté subiendo y bajando escaleras, ahora lo tiene todo acá adentro —me quedo impactada por tan hermosa habitación —todas sus pertenencias ya se encuentran aquí y en un momento subo su comida —sonrió y asiento. —Muchas gracias Olivia —observó la habitación y me encantó. Si tengo que estar soportando por un año a este tipo mínimo que valga la pena en donde duermo, me acomodo y a los minutos sube Olivia con una charola de comida, le agradezco —Antes de retirarte ¿te puedo pedir algo? —ella asiente —¿me podrías pasar mi computador? para comenzar a trabajar y no encontrarme con la furia de Adriano y tener motivos para correrme. —Debería de descansar niña, el jamás te correrá, veo que va en serio eso de alejarse de él ¿cierto? —asiento y ella suspira —espero ambos no se equivoquen —Yo me equivoque aceptar casarme con él pero bajo amenazas todo mundo lo aceptaría así que solo me queda esperar que termine este año e irme lejos de esta familia —le sonrió a Olivia que no dice nada y sale de mi habitación. Después de comer mis alimentos abro la computadora y comienzo a trabajar los pendientes que tengo y preparando el correo electrónico para mañana enviarselo a Adriano aunque no vaya a trabajar seguiré manteniendo mi papel que me pertenece.
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