CAPÍTULO III

1258 Palabras
Luna Harper Nuevamente el sonido del despertador se escucha, cuando llegará el día que descanse y no tenga que levantarme cuando ese despertador suene, froto mis ojos para adaptarme a la luz del día, trato de darme un masaje en mi pierna el dolor no cesa, odio la sensación de no poder mover mi pierna, ni tener sensibilidad pero que el músculo duela, lo odio pero esta es mi realidad. Observo el reloj y llegó el momento de levantarme para prepararle el desayuno a mi madre y mi hermana antes de que se vaya a trabajar, lleva una semana como asistente personal de Adriano, ellas no quiere olvidar sobre su venganza, siguen firmes con los planes de destruir a los Hume, no estoy de acuerdo pero no puedo opinar aunque sea la afectada directa. Me coloco mi aparato, me sostengo de todo lo que esté en mi camino y me dirijo a la cocina para preparar su desayuno. —Rápido Luna, necesito llegar temprano el día de hoy —trato de apresurarme pero me es imposible caminar de manera rápida —deberías de levantarte más temprano para ya tener todo listo, por tu culpa llegaré tarde el día de hoy. —Layna sabes a la perfección que no puedo caminar rápido además me duele la pierna. Hermana, ¿tendrás dinero para poder comprar mi medicamento? —veo que comienza a burlarse de mí —Si tengo dinero Luna pero es para la medicina de mi madre, así que te voy a encargar que vayas a comprar su medicamento a la farmacia y ni se te ocurra comprar tu medicina o tomar un peso de mi dinero porque además tu medicamento es carísimo y no funciona por que yo sigo viendo que caminas toda chueca, deberías de comenzar a trabajar para comprar tus necesidades, yo no te voy a estar manteniendo ¿escuchaste? —asiento con mi cabeza, veo que observa su reloj y zapatea el piso —¡por tu culpa me iré sin desayunar! —golpea la mesa y sale de la cocina gritando por toda la casa para que mi madre se de cuenta y comiencen los regaños. Trato de apurarme pero los dolores no me lo permite, trato de pensar —¿Qué puedo hacer para poder sacar dinero y poder comprar los medicamentos? —soy buena cocinera, los pasteles me quedan riquísimos podría venderlos pero necesito dinero para comprar los ingredientes, soy buena lavando, cociendo y planchando ropa pero no puedo estar mucho tiempo de pie porque los dolores me atacarán de nuevo, tengo mi carrera en finanzas y se hablar idiomas podría pedir trabajar como planificadora de finanzas en algún despacho, empresa u oficina además tengo conocimientos sobre el manejo de empresas. Entro a mi habitación y busco entre mi ropa una falda decente y comienzo arreglarme, trato de buscar la ropa que oculte este aparato y nadie se de cuenta. Le informo a mi madre que saldré por sus medicamentos después de darle su desayuno, tomó las llaves y salgo a la calle aunque tengo miedo de tropezarme pero tengo que hacer un esfuerzo para poder comprar mis medicamentos. Comienzo a caminar por las grandes calles de New York, observó los edificios que hay en la ciudad, durante mi caminata comienzo a preguntar sobre un puesto disponible en algunos lugares no importa trabajar de lo que sea solo es obtener dinero para mis necesidades pero cada vez que pregunto por un trabajo recibo miradas denigrantes por mi forma de vestir y mi forma de caminar, sobre mi ropa no puedo hacer otra cosa es la única opción que encuentro para ocultar mi condición y trato de caminar un poco más derecha pero el dolor en mi cadera me ataca nuevamente, llegó a una cafetería y decido entrar. Se que me enfrentaré a mi hermana por tomarle un poco de dinero pero muero de hambre, salí sin desayunar, decidí entrar a la cafetería, escucho mi celular sonar y lo busco en mi bolsa sin percatarme que chocó con algo duro que hace que pierda el equilibrio y me tambalee —Lo siento —dirigí mi vista hacía a la persona con la que choque porque me toma por los brazos para no caer. —No discúlpame tu a mi, venía distraído en el celular y no me fije ¿estas bien? —observa mi blusa blanca que trae una mancha de café —¡Tu blusa! ¿no te queme? —niego con mi cabeza —No se preocupe estoy bien —escucho que mi celular sigue sonando —una disculpa tengo que contestar —el chico asiente y se hace un lado para que yo pueda entrar a la cafetería pero antes de eso contestó es Layna la que me habla. —Layna ¿Qué pasó? —escucho que me grita por la bocina, está furiosa. —¿Dónde diablos estás Luna? Mi madre se quedó sola en la casa y tu saliste solo a buscar sus medicamentos ya es para que estuvieras de regreso —Lo siento Layna, estaba buscando un trabajo como me lo aconsejaste y se me fue el tiempo. Ya voy para la casa. —Espero no hayas tocado un peso de mi dinero porque sabes que es para el medicamento de mi mamá, regresa en este momento a la casa —corta la llamada, volteo a la cafetería y me quedo con las ganas de tomar un café, con lo tanto que me encanta —Doy la vuelta y el mismo chico está detrás de mí de forma inmóvil, me está observando. —¿Todo bien? —siento mis mejillas calientes, espero no haya escuchado la conversación que tuve con mi hermana —Si, gracias. Tengo que irme, con permiso —tomó las fuerzas que necesito para comenzar a caminar hasta la casa, el camino es demasiado largo. —Escuche que estás buscando trabajo, tengo un amigo que tiene una empresa y necesita una asistente, si me das tu número podría verificar si te puede contratar —mis ojos se abren más de lo que puedo pero realmente necesito un trabajo. —¿Enserio? ¿Haría eso por mi? Tengo estudios de Finanzas y me urge trabajar —veo que su sonrisa es perfecta —sé que no debería de confiar en extraños pero necesito el trabajo. Me llamo Luna —extiendo mi mano para presentarme. —Henry, mucho gusto Luna —toma mi mano —de casualidad ¿tendrás tus documentos a la mano? —se los entregó de forma inmediata —muchas gracias —observó que comienza a leerlos y sonríe —Está perfecto, estoy seguro que pronto te regresare la llamada para que comiences a trabajar con nosotros, tengo que irme pero pronto nos veremos. —Muchas gracias Henry —comienza a caminar y se sube a su carro deportivo observó cómo va desapareciendo mientras doy la vuelta y comienzo a caminar dirección a mi casa. Tomo mi camino a casa, rogando porque se chico me llame, tengo que pasar por el medicamento de mi madre antes que Layna me crucifique por gastar un peso de su valioso dinero, tengo antojos de comer un delicioso helado, café y mucha comida pero no tengo la oportunidad de hacerlo ya que no cuento con un centavo en mi bolso, deseo de todo corazón que el día de mañana me hablen para poder tener mi propio dinero aunque se que es una pelea segura con mi hermana y madre cuando se enteren que estaba buscando un trabajo.
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