Valentina al llegar al sitio pautado, volvió a confirmar. Incrédula ante lo que veían sus ojos, las alarmas en ella empezaron a encenderse. —¿Seguro es aquí? –le preguntaba a su chófer, hasta que notó que Juliana estaba golpeando a la ventana. Mientras él confirmaba, sus manos comenzaron a sudar, leía bien, el sitio en cuestión era un local nocturno de Karaoke, que, por la cantidad de gente en la entrada, le hacía deducir el aforo del mismo dentro, y no estaba preparada, odiaba estos sitios, el sudor, los gritos, el ruido, la gente sudada y bebida, era uno de los ambientes que siempre, siempre había rehuido. No le gustaba, cómo le explicaba a Juliana que no pensaba entrar allí. Su patrón de respiración era anormal ya en ese punto de espanto. Hasta que Juliana golpeó la puerta. —Por favo

