Rumbo al penthouse de Valentina, iban en la camioneta, Juliana iba ya un poco alicorada, o bueno un poco más que poco. Había pasado una noche agradable junto a la mujer que consideraba ya la dueña de su corazón, estaba eufórica, alegre, y aun dentro de todo se debía contener, el hecho de que Valentina le haya dejado entrar a su corazón y le permitiera besarla, no garantizaba que ella podía seguir a sus anchas. Notaba a la ojiazul tensa en algunas ocasiones, aun y cuando los besos eran cada vez más largos y candentes. La rubia dejaba claro el muro que había interpuesto entre ambas, no podía presionarla estaba clara en ello. En medio de risas y muchas conversaciones estaba tranquila, se sentía en las nubes, y aunque no era su costumbre ser tan calmada o pasiva, era la primera vez que se

