Ancel. —Quizá, termines peor. Todos escuchamos un jadeo suave, dirigimos nuestras miradas en la dirección de donde proviene y nos dimos con la sorpresa de que ahí, en medio del pasillo, se encuentra Chelsea, mirándonos con los ojos ligeramente abiertos y con una mano contra su boca, amortiguando sus jadeos que aún se pueden escuchar. Veo como Oliver se tensa. Por supuesto, su mirada no se apartó de Oliver y al observar, una mueca de repulsión asomó. Esté no dudo en agachar la mirada y mantenerse firme porque sabe lo que le espera, ella no dejará pasar esta oportunidad para demostrarle cuando dolida estaba con su traición, incluso dejaré que lo golpee porque se lo merece, ya que destruyó una parte de su vida, y ella necesita sacar el dolor que siente todos los días por la culpa de est

