CAPÍTULO XXVII

2678 Palabras

Londres, Reino Unido. Ancel.  La sostengo en mis brazos, su cabeza se recuesta sobre mi pecho y no la dejo ir. Luego de que tuviera la crisis nerviosa y de prometer que todo marcharía bien, tuve que traerla en brazos hasta mi habitación porque no podía mantenerse de pie, necesitaba descansar ya que su cuerpo aún continuaba temblando y esa mirada de pánico me hizo entender que si no reposaba, sucumbiría. Al dejarla sobre la cama, me pidió que me quedará a su lado y que no la soltará, no pude negarme porque también deseaba hacerle compañía y sujetarme de ella para calmar toda esta agonía; no me importa que suceda después, aunque sea quiero sostenerla por una última vez, y olvidarme que muy pronto dejará de existir en mi vida.  Puedo sentir como sus manos se aferran en mi espalda, su respi

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