Londres, Reino Unido. Ancel. Invito a Rea que entrelaza su mano en mi brazo. Da un paso, se detiene y frunce su ceño, negó con su cabeza divertida y estiras sus brazos, acomoda la corbata michi, mientras sonríe a las cámaras con una sonrisa coqueta; no tiene que ocultar su rostro porque es una fiesta con máscaras, nos facilitaron escondernos entre las personas. Entramos y nos adentramos por un largo corredor dorado, que tiene muchos salones. Rea camina con arrogancia, mostrando su buena figura, con una sonrisa que nadie le quitaba. —¿Y cómo sabremos que es ella? —me susurra. —Vendrá a mí, sí me envió ese mensaje es porque quiere que esté presente. Llamará mi atención. —¿Por qué él no ingresó? —Porque no quiero que ella lo reconozca. —Pero lo hará contigo. —Correré el riesgo,

