Londres, Reino Unido. Ancel. —Me odio a mí misma por extrañarte, pero te odio más a ti por irte. Te odio, An. ¡Qué irónico! Es como regresar al pasado y rememorar una escena que ambos realizamos, es como si estuviéramos recreando dicho momento, pero esta vez hay una diferencia: La sinceridad que nos envuelve. Ese mensaje que me trasmite con su mirada, me dice que nada es falso, que lo que susurro lo saco desde el fondo de su corazón. Cuando nos volvimos a reencontrar hace más de seis años, lo que dije aquella noche, no fue cierto por qué ¿Cómo puedes odiar a la persona que amas? Sé que no es imposible sentir ambos sentimientos, es válido ser contradictorio en el amor, pero no puedes odiar a la mujer que le da sentido a tu existencia. Sin embargo, ella no ha dudado al pronunciar dichas

