"INTRIGAS Y REVELACIONES"

1098 Palabras
Luego de que Mark se marchara de la oficina de Matías, Ana se encuentra atrapada en un torbellino de emociones. Ana se despide de Matías con un beso cargado de intriga, mientras un nudo se forma en su garganta y estómago ante la noticia de Mark como su guardaespaldas, añadiendo un nuevo nivel de tensión a la situación. Ana estaba consiente que tendría que lidiar con la presencia de Mark todos los días, sin haberlo pedido. –Si quieres puedes adelantarte, me tendré que quedar hasta tarde en la oficina, hay mucho trabajo pendiente que debo terminar–se excusó Matías, y aunque Ana se despidió con una mueca de aceptación, pero luchaba con los pensamientos en su cabeza, que la hizo confrontar, con las mismas dudas que había tenido antes y Matías volvió a ocupar el primer lugar en su sospecha. Fuera de la oficina, Laura, quien todavía permanecía en la empresa, intercepta a Ana, sorprendida por lo que acaba de presenciar. Sus preguntas desatan un torrente de preocupación en Ana, quien no puede ignorar el peso de la situación. La sonrisa radiante que había adornado su rostro por la mañana había desaparecido, reemplazada por una expresión de preocupación y confusión. —Ana, ¿acaso vi a Mark salir de la oficina de Matías? —pregunta Laura, buscando información. —No te equivocas, era Mark —confirma Ana, apresurando sus pasos hacia su oficina. —Espera, ¿qué? —interviene su amiga, siguiéndola sin darle tregua —Sí, era él —responde Ana, entrando a su oficina con Laura detrás de ella, como una periodista de investigación. —Pero, ¿Qué hacía Mark en la oficina de Matías? ¿Traía otra prueba? Parece que se ha convertido en el detective no oficial —comenta Laura, con su propia intriga. —Pensé lo mismo al verlo, pero resulta que será mi guardaespaldas y chófer —explica Ana resignada —¡¿Qué?! —exclama Laura, sorprendida y confundida. –Es tal cual estás escuchando, Matías decidió contratarlo, y yo, ahora no sé si preocuparme o alegrarme por ello—sostuvo Ana, mirando hacia la ventana que daba a la calle, en busca de algún rastro de su futuro chófer quien acababa de marcharse —¿Acaso Matías y Mark se conocen de antes y no te lo dijo? Esto es muy extraño, algo no encaja —insiste Laura, preocupada. —Laura, por favor, no sigas torturándome —pide Ana, volviendo su mirada hacia ella. —Perdóname, amiga, solo quiero ayudarte. ¿No te parece todo esto extraño? ¿Cómo puede un abogado tan experto como Matías contratar a un hombre que apenas conoce como chófer de su mejor abogada y su mujer, además de sospechar de él? —pregunta Laura, con pesar. —Bueno, a mí no me preocupa tanto Mark, parece un buen tipo, eso lo podré manejar, me preocupa Matías y sus intenciones ocultas —Por favor Ana, pero, ¿cómo vas a confiar en un hombre que apenas viste dos veces?–dijo Laura haciendo una pausa. Pero Ana tenía un secreto que aún no le había revelado a su amiga, el encuentro en el bar con Mark, sumaban tres, "tres veces" –repitió Ana en su mente –Bueno ya sé que te salvó la vida dos veces; en el incendio, estaba haciendo su trabajo, pero lo de ayer, me sigue sonando muy sospechoso–continuó aquella mujer —No he dicho que confío plenamente en Mark, está bien, tengo mis dudas acerca de él—admitió Ana, haciendo ademanes con las manos. —Pero, lo que si me sorprende es la confianza repentina de Matías en Mark, especialmente después de lo que ocurrió ayer. Algo está tramando y lo sé, pero no estoy segura de si debería temer o confiar en sus decisiones —concluye Ana, hundiéndose en su sillón. —¿Por qué no confrontaste a Matías por esa decisión? —interviene Laura, cada palabra cargada de interrogantes oculta sus propias intenciones. Detrás de esa apariencia de preocupación, Laura busca crear caos en la vida de Ana. Su habilidad para disimular es innegable, pero cada palabra y cada acción están cuidadosamente calculadas. —Conoces a Matías mejor que yo. No se le puede llevar la contraria; siempre encuentra la manera de salirse con la suya —admite Ana, resignada. —Es obsesivo, terco y, sobre todo, inteligente. Perdón, amiga, me dejé llevar. Sé que además de ser tu jefe, ahora viven juntos —se disculpa Laura, tratando de remediar su comentario anterior. —Está bien, no se puede negar la realidad. Pero ya no puedo quedarme un momento más aquí. Necesito despejar mi cabeza con un trago fuerte. ¿Me acompañas? —la invitó Ana, tomando su bolso con determinación. —¿Qué? ¿No te vas con Matías hoy? —pregunta Laura, sorprendida. —No. Él ha decidido quedarse a trabajar en la oficina —anunció Ana con un dejo de decepción. —Y que dices, ¿aceptas mi invitación para esta noche —insiste Ana tratando de desviar la atención —Lo siento, amiga, ya tengo otros planes —¿Algún pretendiente del que no me hayas contado? —cuestionó Ana con una ceja alzada. —Pues no, sigo soltera como hace meses y lo sabes, no hay nada que no sepas de mí–Agregó –Bueno, entonces, "que puede ser más importante que acompañar a una amiga en apuros"–insistió Ana buscando convencerla. –Es que al igual que tú, tengo mucho trabajo atrasado–confesó –No hay caso más importante que nuestra amistad, pero ya sabes, hay cosas que no se pueden postergar–avisó abrazando a su amiga para consolidarse con ella –Está bien, lo entiendo, supongo que seremos mi botella de vino blanco y yo–añadió acercándose a la puerta ––Pues no te creas, te acompañaré a la distancia, he hecho una cita con algunas carpetas, y me prometí una copa de vino al terminar —contestó Laura sonriendo —“Me voy” ha sido demasiado para un solo día, quien sabe, tal vez pase por mi nuevo departamento a echarle un vistazo–anunció alzando sus llaves –Hasta mañana —se despide Laura –Espero sobrevivir–dijo Ana y sellaron su despedida con un beso en la mejilla. Ana se fue pensando en Mark, y analizando de que manera iba a desentrañar las motivaciones ocultas de Matías, con una gran incertidumbre de lo que estaba por venir, se subió a su auto y se fue.
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