La escucho hablar de su madre y de su hermana, la escucho hablar de la universidad y lo mucho que la han apoyado Michael y su esposa, me habla de lo mucho que desea graduarse y poder comenzar a ejercer y yo no puedo evitar mirarla embobado, mirarla fijamente porque ella lo tiene todo tan claro, sus ambiciones no tienen límites, sus sueños no tienen un tope. Me recuerda mucho a mí cuando tenía su edad, cuando estaba a nada de convertirme en abogado y el tiempo se pasaba más lento. ––Ahora mi madre duerme mucho más con el medicamento que el compañero de Rosie le ha recetado. ––¿Hace cuanto que tu madre está enferma? ––le pregunto al tiempo que doy un sorbo de mi café. Ella hace una pequeña mueca. ––Como dos años. ––¿Es por eso por lo que decidiste hacer la práctica en mi firma? Ella me

