Jamás besado

4881 Palabras
Si hubiera estado atrapada ahí sola no habría tanto problema, si no mal calculaba llevaban ahí más de treinta minutos totalmente varados entre el piso 8 y 9. — Esto no puede estar pasando— murmuraron los dos al unísono, ganándose un gruñido y una mirada enfadada entre ellos. Alex Killian compartía pensamientos con la chica de al lado, tenía muchas cosas que hacer y quedar atrapado con la rubia no era precisamente su mejor manera de pasar la tarde, estaba comenzando a pensar que el universo en verdad le tenía mala voluntad y aquella idiota era su castigo por ser autosuficiente y magnánimo. Era increíble como la sola presencia de la rubia era suficiente para sacarlo de quicio; Julianna Wells era insoportable para él que era todo perfección, porque la visión de una joven desastrosa que obviamente era su opuesto solo le daban ganas de humillarla. — Que desgracia que tenga que compartir mi espacio vital contigo—  aseguró, mirando de soslayo a la chica que bufó con indignación. — Pues yo no estoy en un lecho de rosas, ¿tienes idea de lo que me estoy perdiendo por estar aquí contigo? — No sé ni me interesan tus patéticas actividades. — Mira señor "don perfección", ya me estoy hartando de... — Tal vez si hablaras más y ladraras menos sería yo el que deje de hartarse. July estaba fastidiándose cada vez más, como odiaba a ese tipo, todo en él la sacaba de sus casillas, no obstante, nada ganaba con maldecir, demonios, seguramente para esos momentos Grace ya debía haber realizado su audición y por lo que veía se la perdería completamente. Se deslizó por la pared hasta sentarse en el piso, ya no valía la pena seguir gritando por ayuda, eventualmente los sacarían de ahí. Killian miró a su compañera sentarse en el piso y sonrió al mirar su rostro desalentado, desde que se quedaron atrapados la de ojos melados intentó de todo con tal de pedir ayuda, admiraba la potencia de sus pulmones, pero sus tímpanos no, al parecer la chica se había dado por vencida y sucumbió a la silenciosa desesperación; al ver que pasaba el tiempo y nadie venia decidió pasar a la acción. — ¿Qué haces?—  indagó July desde su posición, al observar que el castaño depositaba su maletín en el piso y comenzaba a buscar algo en su saco. — Algo que me doy el lujo de tener gracias a mi dinero. Cuando la rubia vio un pequeño aparatito empezó a pensar que si había un milagro para ella. — ¿Qué es eso?—  preguntó nuevamente la muchacha, incorporándose y acercándose al genio enfadado. — No voy a decirte. — Oh, vamos dime qué es—  imploró July como si fuese una niña curiosa. Es más, le preguntó tantas veces que el ojiazul terminó por explicarle. — Es un dispositivo de seguridad en caso de emergencia, el otro lo tiene mi guardaespaldas. — Wow, ¿en verdad tienes un guardaespaldas? — Personas importantes como yo los tenemos—  obvió, sintiéndose aún más importante. — ¡Genial!—  se emocionó la rubia, acercándose más a su compañero para ver el dichoso aparatito— ¿Y cómo es tu guardaespaldas? ¿musculoso, alto y ceñudo como lo son en las películas? Alex se alejó un paso de la emocionada chica, que incluso tenía un brillo diferente es los ojos. — No te acerques más. — Por qué no, yo quiero mirar. — Basta, me hostigas, idiota. July efectuó un mohín de desagrado mientras Killian oprimía uno de los botones que funcionaba como comunicador. Repentinamente un pequeño "pip" se escuchó y July aguardó muy quieta. — ¿Algún problema, señor?—  la poderosa voz del hombre hizo parpadear a la rubia y acercarse más al castaño. — ¿Te parece que si no lo tuviera, te estaría llamando?—  gritó, tratando de evitar a su curiosa compañera. — ¿Qué ocurre, señor? — Estoy atrapado en el maldito elevador desde hace más de treinta minutos... ¿se te hace problema suficiente como para pedir ayuda? La agitación del castaño indicó su enfado, como también los vestigios de desesperación que raras ocasiones mostraba. — Enseguida iré a buscar al encargado de edificio, solo aguarde señor, lo sacaré de ahí. — No te tardes. — Sí señor— dijo cortando la comunicación. — ¿Nos van a sacar de aquí?— preguntó July cuando el aparato desapareció en las ropas de su dueño. — Aunque no quiera, tú también te salvas. — ¡Qué bien! Ya me estaba aburriendo de ver tu carota de amargado. Killian apretaba los puños mientras July sonreía y regresaba su lugar, ya no tenía por qué preocuparse, pronto la sacarían de ahí antes de que la oficina cerrara y arreglaría su caso. — Vamos, siéntate ¿o seguirás esperando ahí hasta que nos saquen?, eso puede tardar cinco minutos o bien otros cincuenta más. A regañadientes el millonario se percató que la torpe tenía razón, sus piernas se encontraban acalambradas y con todo el refinamiento del mundo July miró al castaño sentarse frente a ella. Así en total igualdad, solo parecían dos personas atrapadas por las circunstancias y observando mejor alde ojos azules notó que el chico no parecía tan malvado o ruin como hasta ese día se lo había figurado, además de que aprendió de la prensa que era un magante con muchas responsabilidades, aunque eso no quitaba que siempre la insultara. — ¿Qué miras, idiota?— fue la cuestión que lanzó al sentirse demasiado observado. — Nada— evadió July virando su cabeza hacia otro lado. El ojiazul enarcó una ceja, sin embargo, pudo admirar el perfil de la rubia, podría decirse que tenía una linda nariz, no tan respingada ni afilada, solo lo indicado para darle una bonita forma a sus blancas facciones que se veían adornadas con su cabello similar a cientos de hilos de oro. Nada mal para una idiota, pensó; pero sus ojos no podían dejarle ver más allá del enfado y aparente odio que se tenían. Para él era inexplicable por qué peleaba con la rubia, era algo que había nacido de repente y que a lo lejos se notaba mutuo. Ahora que lo pensaba la chica no le había hecho nada, o al menos nada que valiera tanta agresión, aunque si tuviera que ser sincero consigo mismo, las riñas con aquella joven lo relajaban a sobre medida y quizás para su contraparte también existía el mismo efecto. — Al parecer te has quedado sin nada que hacer. Killian la miró interrogante. — Me ves como la primera vez en que nos conocimos. — No te estoy mirando— refutó con enfado el ojiazul. — Como sea— dijo elevando los hombros—, yo solo digo que esa mirada es mucho más aceptable que todas las que lanzas a tu alrededor, deberías hacerlo más seguido, te hace ver más... humano. Alex no pudo añadir nada ¿cómo era posible que esa boba le estuviera hablando como si nada del pasado hubiera ocurrido? — Se lo que piensas— agregó July tras suspirar—, pero no le veo sentido a continuar peleando cuando es evidente que solo nos gastaremos el oxígeno y nos agotaremos en este lugar tan pequeño, aunque si fuera por mí me encantaría romperte la cara, sin embargo, debe haber un lugar más adecuado para hacerlo, así que esperaré. El castaño entendió la sonrisa de veracidad de la chica. — ¿Y qué propones entonces?— indagó aceptando indirectamente aquella momentánea tregua. — Pues ni siquiera nos hemos presentado, solo nos apodamos con insultos, ¿qué te parece si empezamos por ahí? No supo porque, pero a Killian le pareció aceptable y de personas civilizadas, por lo que asintió casi imperceptiblemente. — Bueno, soy Julianna Wells, puedes decirme July y estudio artes escénicas. — Soy Alex Killian— respondió secamente. Ambos se estrecharon la mano, o más bien la rubia tomó la mano del otro sin permiso para estrecharla y por un momento los dos sintieron algo diferente a lo que hasta ese momento habían experimentado, todas esas sensaciones hicieron encontrar nuevamente sus miradas hipnotizándose sin querer, la espera ya no parecía tan desagradable del todo.   * * *   Henry estaba preocupado por su nieta, desde que había llegado de la universidad la veía muy extraña, así que espero hasta la hora de la comida para hablar con ella. — ¿Me vas a decir lo que te sucede Grace? La abstraída muchacha dio un respingo encarando a su abuelo que comía frente a ella. — Bu- bueno, es que hoy hice un casting. — ¿Para? — Una obra escolar. — No me habías dicho nada de una obra. — Es que quería darte una sorpresa. — Ya hemos hablado de esto Grace, no te emociones en vano, si estas estudiando eso es porque lo elegiste, pero aun no creo que sea lo mejor para ti, si te hace feliz te apoyaré. La pelinegra sonrió a medias, entendía que a su abuelo no le satisfacía lo que ella hacía con su vida — Gracias abuelito. Las cosas en su casa no salieron tan mal como esperaba y estaba algo preocupada porque July no pareció en la audición, no obstante, algo más fuerte acaparó su cabeza, el recuerdo de verdes topacios observándola con demasiada atención sobre las tablas. De todas las personas no esperaba que Dante fuera el dichoso productor del que todos hablaban. Su mirada fija le hizo experimentar sensaciones que antes no había tenido y las burlas de Trisha no ayudaban por lo que pidió que guardara el secreto, no quería que sus amigos se enteraran y se unieran a Trisha para reírse. Además, aquello que le estaba ocurriendo le estaba dando una idea de lo que July sentía cada vez que estaba con Tom. Más tarde llamaría a la rubia para saber sobre su desaparición por lo mientras se permitiría flotar en las nubes recordando el par de hermosos ojos verdes. Por otra parte, Dante conducía por centro de la cuidad, había sido un día estresante y atareado, el cómo había salido ileso del teatro era un misterio, tomando en cuenta de que todos se enteraron de que era el famoso productor; al menos su ingenio le ayudo para elegir a los personajes de la obra. — Esto es muy difícil, aun así, debo continuar con mis planes— se decía cuando fue interrumpido por el sonido de su móvil. — ¿Señor Rinaldi? — Si, el habla. — Soy la secretaria del señor Killian. — Oh, la eficiente Sarah, ¿a qué debo tan linda llamada? Era inevitable que fuera adulador, así conseguía las cosas más fácilmente. — Bueno verá... me apena mucho decirle que el señor Killian no puede atenderlo hoy. — ¿Qué compromiso asaltó a nuestro dulce millonario como para cancelar una cita conmigo?— la secretaria rió ante la sutil agresión hacia su jefe. — No lo sé, salió temprano de la empresa a dejar unos papeles que no le tomarían ni 30 minutos, no está en su casa y dejó su teléfono aquí en la oficina. — Que conveniente, puedes agendarme en sus citas de mañana. — Por supuesto señor Rinaldi. — Gracias por avisarme. — No hay porque, hasta pronto. Maldito Killian, más le valía ayudarlo o estaba jodido y pensar que antes era su rival número uno, los pensamientos molestos sobre Alex se fueron cuando en un alto admiró una peculiar escena, un par de jóvenes abrazados y exponiendo su amor a todo lo que daba. Nunca se había enamorado, tuvo amantes y a montones, pero todas las mujeres eran iguales, solo les importaba su apariencia o el dinero que podían sacarle, sin embargo, tampoco es como si se hubiera tomado el tiempo para querer conocer a otra persona verdaderamente, el amor no le importaba. — Si es así, entonces ¿por qué no puedo sacarme de la cabeza a esa chica?— se cuestionó enfadado evocando un par de ojos violetas que siempre que los veía los consideraba inocentes y adorables como su dueña. Tal vez estaba asombrado de ver tanta ingenuidad en una sola persona.   * * *   — ¿Cuál es tu color preferido? — Mhg — Vamos, dime. — No. — Todos tenemos un color favorito, el mío es el verde, aunque también me gusta el azul, ¿cuál es el tuyo? Era el colmo, lo que sería un rápido rescate estaba tardando mucho y en todo lo que llevaban esperando esa chica no dejaba de preguntarle cosas. — Grace dice que la mejor manera de conocer a alguien es socializando, y eso es lo que estoy haciendo. — ¿Y quién te dijo que yo quiero socializar? La rubia frunció el entrecejo, llevaba bastante tiempo hablando para que pudiesen conocerse mejor, pero el castaño solo negaba o afirmaba con simples monosílabos, cortando de tajo sus intentos por saber más de él y el ánimo con que había empezado estaba empezando a decaer. Seguramente el juez al que debía ir a buscar ya no estaba y el decano sí que se molestaría, no quería perder su beca, pero evidentemente ya lo había hecho; trataba de sonreír y dar al mal tiempo buena cara, no obstante, el sujeto frente a ella se lo estaba dificultando mucho. — ¿Cuánto más tardaran? Sin contestarle a la chica, Alex sacó nuevamente su dispositivo de seguridad y llamó a Ed, necesitaba salir de ahí inmediatamente, odiaba las estúpidas preguntas que intentaban "socializar" con él. — ¿Qué es lo que te lleva años? Tengo cosas importantes que hacer— regañó ante la ineficiencia de su mejor elemento. — Lamento la tardanza señor, pero la seguridad del edifico no puede ayudarlo, pues carecen de personal y el cuerpo técnico no puede venir. — Maldita sea. — Hice lo posible y al fin obtuve el permiso de traer a su equipo de técnicos de la corporación y ya vienen para acá, por favor señor, soporté un poco más. Alex cortó la comunicación con obvia molestia, la rubia envidiaba al guardaespaldas que no tenía que soportar el mal humor del castaño. — Esto es frustrante— suspiró July recargándose en la pared de su espalda — ¿Y ahora que voy a hacer con mi beca?, maldita sea la hora en que esta chatarra se averió. Killian concordó con ella por primera vez. — Hace calor— susurró July desprendiéndose de la chaqueta que llevaba, luego observó a Alex — ¿No tienes calor? La verdad es que si tenía calor, podían ver gracias a las luces de emergencia, pero el sistema de ventilación había dejado de funcionar. — Eso es algo que a ti no te importa. — Pero... — Deja de hablar de una maldita vez, ¿qué no ves que te acabas el oxígeno, idiota? — ¡Oye!, creí que teníamos una tregua— indicó molesta. — Yo nunca firme nada. — Oh, en verdad que eres de lo peor... eres un insoportable de mierda. — Pues tú no te quedas atrás, ¿qué piensas con tu teatrito de sonrisas despreocupadas?, la vida es cruda, no es la fantasía rosa de amor y amistad que siempre vas pregonando por ahí. — Puede que la vida sea dura, pero eso no es una fantasía, retráctate. — Lo es y lo reafirmo, por eso gente como tú no prospera, el mundo es inútil por ustedes. July no iba permitir que se burlara de lo único bueno que tenía, había salido adelante gracias a sus amigos y al cariño de su hermana, si ese maldito quería volver a las andadas, así lo haría. — Eres un maldito, tienes todo menos respeto por las personas que te han hecho rico. Hablas sin conocer la vida real porque tienes millones que sustentan tus ridículos caprichitos como ir a la universidad a burlarte de los que se esfuerzan... gente como tú, que se pavonea frente a los que menos tienen y en vez de ayudar al mundo solo lo empeoran... deberías hacer algo por los demás en vez de andar alardeando el magnífico cerebro que tienes y tus millones. Auch, golpe bajo, Alex supo que ella en parte estaba en lo cierto. — Tú no sabes nada mí, idiota. — Ni tú de mí, imbécil. Ambos se taladraban con la mirada, cualquiera que fuera el siguiente paso deliberaría el resultado de su salud física. — Me estoy hartando de ti. — ¿Y crees que yo no, de ti?, ¡mírate!, ¿cómo puedes comprender a alguien cuando tu frivolidad no te da para más?... no tienes problemas; en cambio yo, acabo de perder mi beca. — Eso no me importa — Claro, ¿qué más puede importarte que no seas tú mismo?, no tienes que preocuparte por nada, solo por tu persona, tus millones y nada más... no conoces lo que es preocuparte y velar por alguien— expresó cabizbaja. La chica había tocado un punto sensible que muy pocas veces dejaba a la vista. — Mi hermana está enferma y sigo velando por ella desde que la separaron de mí y... y... ¿para qué gasto saliva?, de todas maneras, nunca lo comprenderías. July volvió a recargarse en la pared y hundió la cabeza entre sus piernas, se encontraba agitada molesta y a punto de llorar al recordar la impotencia que sentía cada vez que recordaba a su hermana enferma o sobre la beca que había perdido, su vida era un caos. — Yo si tengo alguien por quien velar y conozco el significado de la desesperación y la impotencia a la que te refieres. Con lentitud July levantó la cabeza mirando al que había hablado con voz triste. — Tengo un hermano que tampoco está muy bien. Jamás sabrá por qué había murmurado tal frase, sin embargo, la emoción que los ojos castaños le mostraron le hizo olvidar quien era, lo que aparentaba y por qué no hablaba de ese tema con nadie, más su frialdad cedió por un instante y se presentó como el joven que siempre había querido ocultar. — No lo sabía— musitó July al darse cuenta del rumbo que estaban tomando las cosas—. Debe ser difícil para ti, sé que es darlo todo por un hermano, hasta sacrificarías tu propia... — ...vida— finalizó la oración el ojiazul haciendo sonreír levemente a su compañera. Un pequeño silencio se formó alrededor de ellos, mostrándoles que, a pesar de la diferencia de estatus y apariencias, en fondo eran similares, era una coincidencia más en aquella irónica vida. — ¿Qué edad tiene tu hermano?— preguntó la rubia animándose a seguir esa línea que por fin los había unido. — Diecinueve. — Mmmmm, mi hermana tiene dieciocho, aunque parece menor, pero es bondadosa y siempre se preocupa por mí. El genio asintió, exactamente así era Noa, que par de buenos hermanos tenían. — Debe ser difícil para ti y tus padres el tener que... — No tenemos padres, estamos solos. La rubia no se imaginaba tal declaración, así que solo asintió comprendiendo exactamente lo que eso significaba. — Mi padre murió hace tres años— agregó Alex. — Lo lamento. — No vale la pena lamentar al diablo. July no dijo nada, sus motivos tendría el castaño para hablar así de su progenitor. — ¿Entonces viven juntos? — Sí. — Eso debe ser lindo. — Dijiste que no vivías con tu hermana, ¿qué paso? — Ella... ella vive con mi madre, si tuviera que resumirlo... mis padres se divorciaron. — ¿Y tu padre? Una sombra de pena se posó en los ojos castaños, por lo que Alex intuyó que esa era una herida profunda. — Prefiero no hablar de él... la cosa es que vivo sola desde que tenía quince y también ahora que voy a la universidad... aunque, no sé si podré continuarla. — Todo se puede hacer. — Con dinero, pero yo no tengo esa posibilidad. — Elegiste una carrera muy poco productiva. — Lo sé— sonrió la rubia—, y aun así no me importa, es mi sueño. Killian no entendió muy bien. — Sí, yo siempre quise ser actriz, es el único sueño que se forjó en mi cuando los tiempos difíciles de mi vida se presentaron, siendo lo que me ha sacado un momento de mi oscura realidad. Alex por fin la comprendió, era lo mismo que el hacía cuando se enfrascaba en su trabajo, aislarse de la realidad y concentrarse en algo productivo. — Todo puede solucionarse, las personas que no vencen obstáculos, no merecen una oportunidad en la vida, todo es posible mientras sigas esforzándote A July se le hicieron familiares esas palabras, pero no supo donde más las había oído. — Ojalá tuviera tu confianza, pero ya perdí mi última oportunidad, sin mi beca... bueno, es mejor que vaya haciéndome a la idea que desde aquí iré a la banca de desempleados, estoy en la cuerda floja con mi empleo actual y de paso me perdí la audición en el teatro... que vida la mía. — ¿Una audición? — Sí, un productor ¿italiano?... lo que sea, un extranjero propuso una obra en nuestra universidad, me salí antes para poder venir aquí, así que ni siquiera pude demostrar de lo que era capaz. — Con que extranjero. — Sí. El castaño supo lo que eso significaba. — Bueno ya, no vale la pena hablar de lo que no fue o será, es mejor que me enfoque en conseguir un buen empleo para mantener mi raquítica economía y no decaer más. — Pensando así nunca triunfaras, ¿acaso no tienes quien que te ayude o te apoye? La rubia negó, su padre estaba muerto, a su madre no le importaba y era ella quien apoyaba a su hermana con las pocas monedas extras que ganaba. Estaba sola. — No. — ¿Amigos? — Sería vergonzoso, además de que ellos también tienen problemas de los cuales ocuparse. Esa chica tenía un orgullo tan grande como el de él. — ¿Amante? July sintió sus mejillas encenderse ante la mención de esa palabra, acto que Alex no pasó desapercibido, comprobando que lo que había escuchado en esa fiesta era cierto. — Yo... — Los amantes son para sacarles partido, sería conveniente para ti, mucho más en tu situación. Aconsejó el magnate acomodándose mejor. — ¿QUÉ? ¿ESTÁS LOCO?, JAMÁS HARÍA ALGO TAN INDIGNO COMO ESO. — ¿Me dirás que es porque amas a ese tipo? — ¿Cu-cuál tipo? — Por favor Julianna, ¿vas a decirme que nadie sabe lo que tienen tú y ese sujeto con el letrero de: "soy el más guapo"? La rubia parpadeo varias veces sin creerlo, incluso sintió que el sonrojo se expandió por todo su rostro. — Afdhjgbkgbkkhlg... — Si tiene dinero, sácale un poco o más amablemente pídele que te ayude, ¿por algo están juntos, no?... o ¿es por puro sexo? La chica no tenía idea de lo mordaz que podía llegar a ser el ojiazul, algo le decía que no era en sí una agresión, sino el modo más estoico del muchacho de hacer "bromas". — Yo... yo... — Por lo que veo entonces es solo por sexo, aunque... — ¿Aunque? — Si lo que vi esa vez cuando salías de esa aula es verdad, tú estás enamorada de ese tipo, ¿no es así? — ¿Y a qué viene mi vida privada con todo esto?— cuestionó un poco molesta la rubia. — A que... a nada, mejor olvídalo, no es asunto mío— esquivó el castaño, cruzándose de brazos y volteando hacia otro lado. — No, ahora me dices. — No. — Sí. — Te he dicho que no. — Que exasperante eres Killian...— bufó July al verse frustrada, sin embargo, cuando se lo proponía su perspicacia era impresionante—¡Ah!, ya entiendo, lo que pasa es que alguien como tú no toleras ese tipo de relaciones. — Te equivocas, me son indiferentes. — Más bien creo que deseas algo así. La fulminante mirada que le dio lo dijo todo, aun así, July no sería la única apenada ahí, se vengaría un poquillo de lo que le había hecho pasar. — Sí, sí, tu deseas una relación, porque seguramente jamás... — Basta. — ...jamás has tenido nada que ver con nadie, claro, lo entiendo, siendo tan frio... — Ya basta. — Eres muy atractivo, seguro por tu personalidad no has tenido algo formal, pero sí que has de tener miles de amantes a las espaldas de la prensa, ¿verdad? Nunca en la vida la rubia olvidará el rostro de vergüenza del estoico Alex Killian, sus mejillas sonrosadas le hicieron enternecerse un poco. — ¿Eso es un sí?— interrogó la de ojos melados acercando a su compañero hasta estar frente a él. — Yo no he dicho nada y ya cállate— Alex viró el rostro, desafortunadamente el sonrojo no se iba. — ¡OH CIELOS! NO PUEDE SER LO QUE ESTOY PENSADO. — Ya basta, deja de ladrar. El insulto no fue lo suficientemente potente como para impedir que July sonriera de oreja a oreja mientras se acercaba mucho más al castaño. — No es posible que no solo no hayas tenido una relación o sexo, ¿jamás has besado? No era una burla, solo un asombro a la quinta potencia, algo que avergonzó aún más al ojiazul, que dado su carácter solo gruño y frunció el ceño. — ¿Acerté? — No pienso responder estupideces. — ¡OH DIOS, ES VERDAD! July rió estruendosamente ante la mirada molesta del millonario. — Julianna— siseó con intenciones asesinas. — Espera... espera... déjame digerirlo. La chica no pararía ahí y Alex lo supo por la incomodidad que sentía, por ello, levantándose del piso y se alejó de la sorprendida rubia. — Es increíble que a tus veintitantos años aun no hayas... — ¡No todo gira en torno a eso! y ya cállate antes de que te acabes el oxígeno. Más comenzado aquello July no quería parar, así que se incorporó de su lugar y decidió hacerle una broma al castaño. — Podría ayudarte, al menos para que no mueras virgen de labios. — Idiota. Pero July estaba tan divertida y siguió adelante con lo que se había propuesto: molestar al castaño. — Oh, vamos, ¿me dirás que nunca has deseado un beso? Alex se negó a mirarla, de repente estaba haciendo mucho calor ahí, ¿sería por la falta de ventilación? — Vamos, te lo estoy ofreciendo libremente, y mira que ha habido personas que se han peleado por mis labios. Un gruñido y July sonrió aún más acercándose al joven quien ya no tenía a donde huir. — Aléjate de mí, ni se te ocurra hacer una estupidez. — No haré ninguna estupidez, solo voy a enseñarte a besar. — Ahórrate tu catedra para alguien a quien le importe. — Pues a mí me importa que sepas besar, cualquier mujer allá afuera te dejaría si no sabes. Alex estaba a punto de empujar a la rubia, una cosa era una broma y otra muy distinta "el acoso" que estaba dándole. No aceptaría que estaba nervioso, especialmente cuando July ya lo había acorralado en la esquina. Un abrupto y brusco movimiento modifico las cosas, ambos cayeron al piso por la falta de equilibrio, siendo July quien terminara a merced del peso del castaño. — Se mueve— murmuró la chica al sentir el ascensor. — Sí— asintió Killian medio sonriendo. — Entonces quítate, estamos salvados. — No. La negativa del ojiazul no le gustó a la rubia. — Aun me debes algo. La voz baja e ¿insinuante?... le dieron escalofríos, aunque ¿alguien le había dicho alguna vez que sonaba sexy de esa manera? — Yo no te debo nada. — Oh, sí que me debes ¿o te estás retractando? — So- solo lo decía en broma. — Pues a mí no me gustan las bromas y si no lo haces tú, lo haré yo. — ¿Eh? Sin previo aviso los labios de Alex atraparon a los de la chica que hasta hace unos momentos se burlaba, aquello tan repentino y brusco en un principio sorprendió a la rubia quien trataba de zafarse, el contacto fuerte disminuyó, convirtiéndolo en algo delicioso y completamente embriagador ¿quién iba a decir que un ser de aparente frialdad tuviera tanto fuego por dentro?, sea como sea July dejo de resistirse y correspondió el beso, distinguiendo un sabor diferente al que estaba acostumbrada a probar. Labios acariciándose, ahondando el dulce y sensual contacto... más nada dura para siempre, el chico se apartó dejándola en el piso con la mente en blanco y muy, muy sonrojada. — Ahora dime ¿quién jamás ha besado? Las puertas del ascensor se abrieron, permitiéndole al genio salir sin agregar nada más, dejando a su compañera muda por primera vez en sus encuentros y con una gran interrogante que más que culpa le causó satisfacción. La próxima vez que se vieran nada volvería a ser igual.
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