— Eres muy obvio Alex, ¿acaso pensaste que no me daría cuenta de lo que te ocurre?, ya, dime por quién has cambiado. — No digas bobadas— añadió, comenzando a sentirse...nervioso Noa río sonoramente, aquello sí que era interesante. — Cielo santo, esto es grandioso, no puedo creerlo, estás... — Es mejor que sigas con lo tuyo, yo haré algunas llamadas antes de ir a comer y ya que estoy aquí atenderé algunos pendientes. Alex escapó de él, haciendo más evidente que lo que decía era cierto, el azabache, no creyó vivir lo suficiente para mirar a su hermano en ese estado y en vez de molestarle, le agradaba, por fin el mayor estaba viviendo y eso era fantástico. — Lo veo muy sonriente joven Noa, ¿sucedió algo interesante en la junta? — No Ed, no sucedió nada en la junta. — ¿Entonces? — Es

