Tuve que obligarme a mí misma a cubrirme el corazón para no caer en la tentación de seguir mi impulso de ir corriendo a abrazarle, como si le vendase los ojos para que no tuviera que ver semejante agonía. Eliot extendió su mano para que se la cogiera, así tiraría de mí y me abrazaría, pero frunció el ceño, extrañado, cuando pasé a su lado sin hacerlo. - Hola, Eli – le saludé como si nada, aunque los pinchazos en mi estómago eran brutales - ¿Qué tal? Marshaliet entró detrás de mí con una sonrisa triunfadora y Eliot le gruñó a su paso. - Hola – saludé a Alice, Josh, Brend y Katy, que se encontraban en el salón viendo la tele. Me correspondieron saludándome con la mano. - ¿Dónde están mis padres? - En su cabaña – respondió Alice, sonriendo con picardía. Puse los ojos en blanco -. Tu m

