- Tienes una piel súper luminosa… - me dijo Barbie, con la boca casi colgándole de verdad -. ¿Cómo lo consigues? ¿Te echas alguna crema especial? - No. Bueno, como no sea mi bodymilk… – mentí, otra vez ruborizada y algo apurada por su observación un tanto peligrosa -, pero no recuerdo la marca – disimulé rápidamente para que no siguiera preguntando. El rostro de mi amiga se desfiguró con una mueca, pero sirvió para que no preguntara más sobre ese tema y desviara la atención a otro. - ¿Cómo llevas el trabajo de Historia? – me preguntó. - Bueno, ahí está – me eché un poco de crema en la mano y comencé a extendérmela por las piernas. Eliot no me quitaba el ojo de encima, lo hacía con tanto descaro, que mis mejillas se encendieron sin poder evitarlo -. Me… me quedan los dos últimos temas.

