Eli me cogió de la mano y Empezamos a caminar en dirección a la playa. - ¿A dónde me llevas? – quise saber, con mucha curiosidad. - Ten paciencia – me respondió, tocándome la punta de la nariz con el dedo -. Lo verás ahora mismo. Mordí mi sonriente labio, nerviosa. - Dame una pista, por lo menos – le imploré. - No puedo. Con lo lista que eres, si te la doy, seguro que lo adivinas. Ten paciencia – repitió con una sonrisa. Volví a morderme el labio. - ¿Qué tal en clase? – preguntó para distraerme -. ¿Te han dicho algo por faltar toda la semana? - No, con el justificante de Carmelino fue suficiente. El apuro lo he pasado con mis amigas – confesé -. A Aleb no se le ocurrió otra cosa que decirle a Barbie que había tenido fiebre. - ¿Fiebre? – se rió -. Bueno, visto así… - Por cierto, ¿

