Sólo fui capaz de asentir con la cabeza y darle una palmada en el brazo. Después de un momento en silencio, carraspeé. - Voy a hablar con el Consejo y con Ali – le anuncié, señalando en esa dirección con el dedo. - ¿Puedo pedirte un último favor? - Claro – me encogí de hombros. - Brendily no quiere que se sepa todavía, está un poco agobiada por todo esto y no tiene ganas de ver a nadie. ¿Podrías guardarte esto para ti y no enseñárselo a la manada? Sólo hasta que ella esté mejor y quiera recibir visitas. - Sí, claro, no hay problema. Lo guardaré junto con mis pensamientos íntimos – le sonreí, y me di dos golpecitos en la cabeza con el puño. A ver cómo me las arreglaba con la manada para tapar el asunto, tendría que inventarme una excusa o algo. La comisura del labio de Manú volvió a

