Capitulo 3 (Jugando como niños)

985 Palabras
Estuvimos un rato ahí sentados en la grama, besándonos al punto dónde la situación se tornaba algo caliente. Ella me tomaba del cuello y yo acariciaba su cuerpo. Me estaba prendiendo el tenerla así. – Ulises vamos picar la torta– Grito la sr María desde la casa. Así que nos cortaron ese momento que pudo haber sido más exitante pero tenía la certeza de que mi regalo de cumpleaños sería lo mas exitante. –Subamos mi amor, todos te esperan– me sugirió Claudimar. Subimos y el el recibidor ya estaban todos preparados para cantar cumpleaños y destruir la torta. Si leyeron bien destruir la torta. En donde los chicos acostumbraban a destruir la torta metiéndole la cara del cumpleañero al pastel y luego todos tomaban algo del merengue para untar en cara de todos los asistentes aunque fuera un poco de la crema pastelera. ¿Cómo empezó esta tradición juvenil? No tengo la menor idea pero si les puedo decir lo que representaba para nosotros. En meter la cara del cumpleañero en el pastel era como el símbolo de que estaba serrando una etapa y esta etapa lo había dejado cubierto de experiencias, metas, sueños y enseñanzas, de esta forma hacíamos visual esas cosas que se agregaron a la personalidad del cumpleañero durante el último año dejandolo salir a la luz. Al lavarse el rostro para quitarse la crema de pastel era como borrar todo lo del año pasado y tratar de hacerlo mejor en el siguiente lo llamábamos escalón. Cada año es un escalón diferente y cada década es un piso, alguien que está en el 3er piso tiene 30 años ya. El untar a los amigos y conocidos con la crema pastelera del cumpleañero significaba que cada una de esas personas formó parte de sus enseñanzas y aprendizajes de ese año y a su vez que el mismo pertenecía a la historia de cada uno de los invitados. Muchos corren ante esto para no ser embarradas ya que al final es una superstición que nosotros mismo creamos pero nos divierte y nos daba algo con que divertirnos y darle un significado adicional a los cumpleaños. Me terminaron de armar la mesa y antes de siquiera prender la vela los chicos ya estaban acelerados. –Las chicas por favor hacerce hacia atrás al momento de terminar de cantar cumpleaños, esto se saldrá de control una vez apague la vela– Dije en voz alta ya que habían chicas que no conocían la tradición así que ni queríamos que nadie saliera lastimado. – Amor cuando vaya a pagar la vela te alejas para que no te llenen de crema– le dije a Claudimar. Ella no dijo nada solo se quedó junto a mi. Cantamos cumpleaños como nunca con música de fondo y todos cantaban como si de eso dependía su vida. – Pide un deseo– exclamó Nicol justo antes de que apagara la vela. Sentí que alguien tomo mi cabeza con unas largar y dedos delgados y la metió en la torta justo al apagar la vela cuando aún no le había alejado. Cuando me fui a poner recto me tomo del rostro y me besó llenándose toda de crema la cara y las manos. – Que tengas el mejor lo los cumpleaños y espero este año sea el mejor de tu viva– Dijo Claudimar mientras aún me tenía tomado del rostro. Todos estábamos en shock. No esperábamos eso de ella y de esa forma la verdad me sorprendió mucho y creo que no solo a mi si no a todos, tanto que se quedaron plasmados ahí como si nada. Me dejó sorprendido el hecho de que entrara en nuestro juego. – Diviértete mí amor– dijo Claudimar mientras se alejaba. La cara de Jessica y la de Nicol eran un poema total estaban no solo sorprendidas sino que veían que Claudimar no se quedaba en una esquina esperándome o esperando que yo la integrará ella estaba conmigo y eso para ella era suficiente para integrarse. Me quite la crema de la cara y unté a Joan y a Jhonatan que estaban cerca y el caos se hizo presenté. Todos corrían con las manos llenas de crema persiguiendo y otros siendo perseguidos, Justem corrió mucho antes y fue a parar a la colina que estaba detrás de la casa así que fuimos por el entre todos el subía y nosotros igual tras de él para untar la crema en el. –No me sigan porque no podrán alcanzarme– Gritaba Justem. Pero igual íbamos tras el, algunos se quedaron descansando el camino porque los tragos ya los tenían mal jajaja... Lo alcanzamos tres colinas más allá sólo llegamos Joan, Jhonatan, Miguel, Omar, Gustavo y jean Carlos. Nos volvimos nada la ropa haciendo fuerzas unos con otros quedamos agotados con sé y no llego ningún trago allá arriba. Nos reíamos de lo locos que estábamos y no sabíamos como habíamos llegado hasta allá, la casa se veía súper pequeña pero la vista era espectacular las estrellas se veían como si el cielo se encendía para nosotros y podíamos ver las luces de cada casa a 1 kilómetro de ahí. –Vamos bajando– dijo Joan. –Quédense un rato más y veamos la vista mientras fumamos– dije a los demos. Saque mi caja de cigarros y comenzamos a fumarnos unos cigarros mientras veíamos la vista desde allá arriba mientras recordamos cómo era todo cuando nos conocíamos, que todo eran juegos de media tarde y las cosas que no habíamos vivido en ese entonces. Recordamos tantas cosas y así como veíamos la localidad desde arriba así mismo veíamos el pasado desde lejos pero tan cerca. Nos quedamos ahí recordando y riendo. Y eso son los momentos que realmente valen la pena, estando rodeados por amigos. Esos momentos nos definen como personas y cada segundo de ellos vale oro bruto en peso...
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