— Deja de estar quejándote. - Con está era la cuarta vez que le decía mientras aún caminaban. — ¿ Cómo quieres que no lo haga? Me estoy congelando. - Le dijo tiritando del frío. Intentaba darse calor con sus manos, pero eso no bastaba. Estaba mojado, sucio y enojado con la chica a su lado. - ¿ Acaso tú no tienes frío? - Le preguntó y Melia negó con la cabeza. - No puedo creerlo. — No lo creas.- Se encogió de hombros. - Al parecer eres exagerado, ni tanto frío hace. — ¡ Estamos en Londres!- Exclamó. - En pleno invierno. — ¿ Y acaso yo tengo la culpa de qué te mojaras? - Le preguntó.- No.- Le respondió y Elijah le dio una mirada despectiva. - Vuelve a mirarme así y verás de lo que soy capaz de hacerte. — Muero por verlo.- Soltó con sarcasmo. Melia paró su caminar y el pelinieve le mir

