—¿Dónde estabas? – Le preguntó la rubia de ojos claros, Rebekah Gilbert, su mejor amiga. Se encontraban en sus casilleros guardando algunos libros de la clase anterior, física.
—Atacando al profesor Jack. - Le respondió apoyándose de lado en su casillero.
—¿Con lo de la tumba?
—Sí. - Contestó retomando ambos su caminar hacia la siguiente clase, historia 02, última hora. - Necesito la ubicación de ese cementerio.
—Pero Elijah, ese cementerio no debe de estar dentro del mapa. Hablamos de algo de hace más de dos mil años.
—Ya lo sé, pero eso no significa que no esté. Es un cementerio, debe de estar.
Tenía que estar.
—Y sí así fuera, ¿qué buscarás entre huesos más que hechos polvo o simplemente nada?- Le preguntó entrando al aula de clases dejando ambos sus mochilas en sus respectivos pupitres como a la par, saludando a algunos de sus pocos amigos.
—Bueno ....¿Recuerdas el diario qué nos comentó Jack?- Le preguntó y la rubia asintió.- Bien…Según dicen en diferentes libros, está enterrado también.
—Ajá,¿Se lo piensas quitar o qué?- Le preguntó y Elijah solo le miró en son de respuesta.- Dios, Elijah, ¿te haz vuelto loco? Eso no es tuyo, nunca lo ha sido. Sabrá el cielo por qué se fue a la tumba con eso.
—Es eso lo que quiero saber. Necesito saber el por qué llevó a la tumba aquel diario, algo muy…No sé, secreto hay allí que no quiso que nadie lo tuviera o supiera qué hay ahí escrito.
—Porque es un diario, Elijah. Y a nadie le gustaría que se lo lean.- Le dijo con obviedad viendo que entraba el profesor Logan.
—Ajá, ya sé. Pero fue tan privado que todo ser humano con mente abierta está detrás de ese diario, ¿por qué será?
—Porque son unos metidos.- Le respondió y rieron levemente.
El profesor Logan comenzó con su clase la cual, fue entretenida. A sabiendas de que su humor es único. Al terminar, faltando media hora para tocar, decidió darla libre y entablar conversaciones con sus alumnos de lo que quisieran.
—¿Han escuchado la historia del cementerio Decadencia fallida?- Preguntó Logan con algo de humor, el aula asintió.- Bueno…Por lo poco que leído, todo está unido a un tonto diario.
—Sí…¿Cómo dijo que se llamaba el cementerio?- Primera de sus dudas a estado de resolverse, preguntó Elijah.
—Decadencia Fallida- Le respondió.- Está ubicado a las afueras de Londres.- Ante lo dicho, Elijah exclamó internamente, por fin tenía lo que necesitaba.- Pero lo demolieron hace tres años.- Bueno…Tal vez ya no lo tiene.
—Tú búsqueda caducó.- Le musitó Rebekah y Elijah dejó caer su peso en el espaldar de la silla.- Señor Logan…- Le llamó.- Solo tengo algo que preguntar. – Agregó con la intención de alzar los ánimos a su amigo, sabía lo importante que era esto, este tema para él y ella quería que lograra lo que desea.- …En aquel cementerio estará, no sé…¿La lápida de una tal Melia Conkinova?
—Melia Conkinova… - Dijo en voz baja posando su dedo índice en sus labios, pensando. Y, al recordar, volvió a hablar.- Contaré una breve historia.- Dijo, sentándose en su silla giratoria color n***o frente a la clase.- Hace más de mil años, en un pequeño pueblo a las afueras de Roma, vivía una pequeña familia de tres, los cuales eran odiados y amados con la misma densidad. Según el Señor de gran prestigio , quien fue gobernador de varias naciones, Richard Ford, los que le tenían envidia eran aquellos que no tenían su riqueza ilimitada. Eso causó que muchos intentarán asesinarlo, pero no lo conseguían. Su esposa Karina Conkinova,- resaltó- era la mujer más hermosa y de un grandioso corazón que solo provocaba que nadie le odiara sino que le amaran. Ayudaba, cuidaba, amaba a los demás como nadie y eso, a su marido le molestaba, le fastidiaba. Pensaba que nadie excepto él, merecía tal afecto. Al pasar varios años, tuvieron una bella bebé llamada..
—Melia Conkinova.- Unísono dijo el aula prestando mucha atención.
—Exactamente. El día de su nacimiento parecía que una carrera de toros se había desatado. – Dio una risita.- Todos estaban esperando a que dijeran que la heredera de las riquezas de su padre y madre, había nacido. ¡Claro que nació!, entre su llanto eufórico pero nació. Dicen que al abrir sus ojos, vieron lo más hermoso que haya existido: Eran oscuros, cafés, con destellos casi en fuego de lo inexistente. Tanto, que todo el que le veía, se veía reflejado en cada detalle de ellos. Su piel bañada por los rayos del sol, le daban el toque perfecto con su cabello ondulado n***o y sus rasgos únicos. Les parecía el bebé más hermoso del mundo. Pasaron los años y a eso, Melia creció, cumplía 18 años de edad. Todos estaban felices,- Mientras contaba, su entusiasmo se notaba y era contagioso.- porque cumpliría la hermosa chica que todos deseaban. En su festejo, todos entre risas y bailes le cantaron felicidades y deseos pero, en eso, todos quedaron en un silencio casi intolerable, sus rostros se llenaron de temor pues frente a ellos y frente a la cumpleañera, con una flecha mataron a su madre.- El aula ante lo dicho, quedaron anonadados por varios segundos.- Se preguntarán, ¿cómo una simple flecha la mató? Pues…En la punta tenía un poderoso veneno llamado Lordeath- dios de la muerte- ,que causaba la muerte con una rapidez casi parecida a una estrella fugaz. Melia entre su llanto desconsolado, pedía que su amada madre no muriera. Richard, su padre, le pidió a los guardias que la sacaran del palacio y la llevaran a la gran cabaña. No quería que viese como su madre moría, no quería que ella le viese llorar por su esposa. Para terminar, porque sinceramente no puedo recordar más, uno de los regalos que su madre le dió a Melia fue un diario forrado en piel de leopardo, pidiéndole en este, que plasmara todos sus pensamientos sin falla alguna.
—Entonces…¿ Por eso se llevó a la tumba aquel diario?- Preguntó Elijah y Logan asintió.- Es que…Algo no me cuadra.
—¿Qué no te cuadra?
—El hecho de que se haya llevado a la tumba el diario.- Respondió. – Sé que es algo personal pero, ¿tan malos eran sus pensamientos o eran tan buenos para no leerlos?
—No lo sé, Elijah.- Respondió soltando un suspiro.- No lo sé, pero lo que sí sé es que, matar a tu madre frente a ti, es y debe de ser lo más traumático del mundo. – El timbre sonó dando final a la clase. – Para mañana traen el cuestionario resuelto, nos vemos luego.- Se despidió tomando su mochila llevando entre sus pensamientos que lo de hoy fue lo más interesante que ha hecho.
Colina abajo, ¿ qué habrá allí?