Eran las seis de la tarde, donde las nubes anaranjadas encima de las montañas se dejaban ver, hermosas.
Elijah junto a Rebekah se dirigían a sus casas en el auto de su padre, Josh Orleans, padre de Elijah y mejor amigo de los padres de Rebekah
— ¿ Cómo les fue hoy en la escuela?- Les preguntó la bella mujer, Karla, madre de Elijah.
—Muy bien.- Dijeron al unísono.
—Vimos nuevas cosas.- Dijo Elijah a sus padres. - Como por ejemplo, el lugar donde está la lápida de Melia Conkinova.
— Bastante hicieron.- Dijo Josh entre una sonrisa, sabía lo mucho que le interesaba este tema a su hijo. - Y... ¿Dónde queda?
— A las afueras de aquí, de Londres - Respondió Rebekah.- Pero el profesor dijo que lo demolieron.
—A las afueras de Londres... - Susurró Karla- Ése derrumbe tiene por nombre Caídos.
— ¿ Caídos?- Preguntó confundida Rebekah.
— Así lo situaron a mediados de la época de Cristo, ya que allí enterraron a los asesinos o asesinados por otros.
—¡ Boah!- Exclamó Elijah- Sabía yo que algo no me cuadrada. ¿Qué hace Melia enterrada en un lugar de asesinados o asesinos? Por cierto madre, el cementerio se llama Decadencia fallida.
— Sí está allí, será por lo dicho.- Habló su padre. - Sabrá el cielo por qué terminó en aquel lugar.
Al llegar, parquearon el auto bajando de él. Su casa quedaba a las afueras de una gran manzana. Estando dentro de la casa, invitaron a cenar a Rebekah, no vivía lejos.
— Necesito ese diario.- Estando en la cena preparada por su padre y madre, musitó Elijah.- Pa,¿podrías llevarme a aquellas ruinas?
— No.- Respondió sin más.- Es un cementerio a pesar de todo y aquella chica está muerta. No vas a ir a quitarle a un muerto algo que es o era personal. ¿Qué te pasa? Eso no se hace.
— Pero... No se lo voy a quitar. - Ante lo dicho todos le miraron incrédulos. - Lo juro. Solo quiero estar seguro de que sí su lápida es real o solo, tal vez ficción creada por la mente más imaginativa.
Necesitaba saber todo aquello de esa mujer, sus pensamientos, sus ideas. Quería respuestas. Él las quería.
— Por favor.- Prosiguió. - Solo es para saber de su lápida y ya.
Su padre tamborilea sus dedos en la mesa de madera opaca pensando si, sí o sí no de llevar a su inteligente hijo a aquellas ruinas.
Josh soltó un suspiro antes de responder.
— Muy bien, te llevaré. - Ante la respuesta Elijah sonrió de oreja a oreja dejando ver lo patentado de la misma. - Pero solo para que veas esa lápida y ya dejes en paz ese tema.
— ¡ Claro!- Asintió. Estaba feliz, por fin iría a aquel cementerio.
Ha de tú escarbar bajo los escombros, existe la posibilidad de encontrar lo inimaginable