Era una noche de pizza en el sofá y una película vieja en la televisión. Los chistes tontos de papá. Las frases ingeniosas de Robbie, y su humor que es un calco del de papá. Taza tras taza de leche con chocolate. Quedarse hasta tarde poniéndose al día con papá y Robbie. Hablar del trabajo. Jugando una partida de cribbage, o dos. Siguieron sin mí y subieron la apuesta mientras yo trabajaba un poco más en mi portátil con los lloriqueos de ellos. Me alegré de haberlo hecho cuando papá le dio una patada en el culo a Robbie, dándole una paliza literal. Fue una noche tardía, pero fue divertida y hacía demasiado tiempo que no estábamos los tres solos pasando el rato así. Tal vez, esto era justo lo que necesitaba. Ya sabes, menos algunas otras cosas. El día siguiente lo pasé repartido entre el

