Cuando Ricardo Bruce llegó a la quinta de su hermano y abrió el portón, la mirada la centró en la ventana de aquella lujosa quinta, ahí se encontraba su esposa y su sobrino comiéndose a besos, eso, fue un golpe letal para su corazón. Inhalando gran cantidad de aire desechó el dolor y limpió las lágrimas, bajó del auto y a pasos rápidos se adentró a la casa, cuando Daniel lo vio, la sangre cayó a sus pies, más cuando sus ojos captaron el arma que su tío sostenía en la mano. Ricardo pasó su brazo por el rostro y limpió las lágrimas que aún continuaban saliendo. —¡Tío! —, pronunció temeroso. —¿¡Tío!? ¿¡En serio me consideras tu tío!? —Ricardo, baja esa arma—, solicitó, intentó acercarse, pero el estruendo grito de su esposo la detuvo. Malory sintió temor de qué, aquel objeto se fuera a di

