El mayordomo Lenin llegó con algunas sirvientas cerca de las diez de la mañana a La Torre Zafiro por instrucciones de Alessa, ella ordenó no despertar al Príncipe y dejarlo descansar además de prepararle un nutritivo y variado desayuno para que recupere toda la estamina y el Dagna perdido durante la ajetreada noche. Las puertas tenían una magulladura producto de la patada dada por El Rey cuando llegó, al entrar el alguna vez reluciente piso de abedul rojo estaba cubierto de cenizas, un reflejo brillante llamó su atención, recogió un botón del suelo e inmediatamente lo reconoció, era uno de los botones con diamantes de la chaqueta que el príncipe llevaba puesta la noche anterior, pasó su vista por todo el piso y vio más botones esparcidos y unos pasos más adelante la suntuosa chaqueta neg

