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EL DRAGON Y EL CEREZO

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Descripción

Pasaron más de cinco mil años y El Dragón elegirá un nuevo portador, la misteriosa desaparición de su hermano mayor obliga al príncipe a luchar contra su destino para encontrar el amor y aceptar su poder, ese destino que fue descrito en las profecías que tuvieron origen durante la boda sangrienta hace miles de años con la promesa de dos almas que juraron amarse en mil vidas más.

Las profecías dicen que el portador del dragón está destinado a amar a única mujer, pero el príncipe debido a su posición como segundo hijo está empeñado en entregársela a su hermano mayor desaparecido, junto con el reino y el poder que posee.

"El bebé Dragón creció, extendió sus alas y se enredó en las ramas de un árbol de cerezo...

¡Pronto, diles, despiértame a mí también, hazme abrir mis ojos!

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EL BANQUETE
La madre orgullosa admiraba a su hijo mientras escuchaba como la multitud lo llenaba de elogios, en tanto el joven permanecía erguido y callado de pie junto a su padre sin prestarle atención a los murmullos.  “El príncipe tiene la misma aura imponente de su padre, digno hijo del Rey, cuando llegue el momento también será un honor servirte”.Palabras de Sir Edward Targa, mientras levantaba una copa y ofrecía un brindis, el chico le sonrió, le tiene gran respeto y admiración al hombre que desde los cuatro años le enseñó a empuñar una espada, capitán de la guardia y mejor amigo del rey, ambos hombres crecieron juntos pasando por todo tipo de tribulaciones desde que el clan Targa fue atacado hasta casi su aniquilación cuando el capitán era aún un niño y fue tomado bajo la protección de la familia real.  Mientras miraba al príncipe Sir Edward recordaba como tuvo que echarle una mano a su infame amigo, que carecía de iniciativa para conquistar a la bella Alessa, miró al Rey que permanecía imponente y solemne, este le devolvió la mirada, Sir Edward levantó su ceja derecha y con una sonrisa pícara y un movimiento sugestivo de ambas cejas hizo que el rey Ryuk por un momento perdiera su compostura, este entendió claramente lo que su viejo amigo trataba de decirle “si no fuera por mí, no lo tendrías a él”.  La reina se dió cuenta de la interacción de ambos hombres, se llevó la mano a la boca para tratar de cubrir su risa, el rey la miró desconcertado mientras sus orejas se tornaban rojas, rápidamente volvió a sus sentidos y con discreción corrigió su postura y posó con orgullo su mano en el hombro derecho de su hijo.  “Pero tiene la elegancia de su madre, esos ojos le sientan muy bien al color de piel que también heredó de ella, piel blanca, lechosa y suave, marca de nuestra rama de familia, tan exquisita cual porcelana, pensar que solo dos personas en nuestro clan poseen esos ojos lo hace más único y exótico, ese azul intenso con destellos violeta se había perdido por generaciones y volvieron cuando el rey Ryuk nació y fueron heredados por nuestro príncipe ¿quién se atrevería a dudar de su linaje? Nuestro príncipe es un Kent cien por ciento puro”.  Lady Marian Perce con su característico tono arrogante alardeaba del rasgo distintivo de la segunda rama del clan a la que pertenecen ella y la reina, piel tan blanca cual perla, cabellos negros que con los rayos del sol reflejaban iluminaciones azules, mientras los destellos violeta en sus ojos azules eran un rasgo perdido de la rama principal que en la actualidad solo él y su padre poseen.  “Así es, es una señal, el Dragón volverá a despertar en esta era, ¿cuantas generaciones tendríamos que seguir esperando? Quiero que Dios me dé vida para verlo con mis propios ojos, si no es su majestad el rey Ryuk, aún pongo mis esperanzas en nuestro príncipe”  El anciano consejero de la corte Marcus Perce, esposo de Lady Marian, levantaba su rostro lleno de seguridad y expectación.  Sus palabras movieron viejas heridas en el corazón del joven, su rostro se volvió sombrío, apretó su puño y todo su cuerpo se tensó. “Mi hermano es quién lo merece, le corresponde por derecho al ser el primogénito, si el dragón debe despertar en esta era ese honor le pertenece a él, nadie después de nuestro padre es más fuerte y digno que él”.  El banquete quedó en total silencio, la celebración por todo lo alto de sus dieciséis años de pronto se tornó en un ambiente áspero y pesado, la reina Alessa sintió que su corazón se desgarraba.  !ÁNGEL! - la voz fuerte y grave del rey se dejó escuchar por todo el salón en reprimenda para el príncipe, su madre se interpuso con los ojos cristalizados por las lágrimas que se obligaba a retener, lo tomó de las manos y le dijo: “yo dí a luz a dos hijos maravillosos, ambos dignos de ser portadores del dragón, pero no podemos ignorar Las señales, Asher ya no está con nosotros, mi razón me dice que debo dejarlo ir pero mi corazón de madre lo seguirá esperando, sé que es lo mismo para tí hijo mío, pero tú eres quien está presente y en su ausencia el vacío dejado por él en el reino lo debes llenar tú”.  Las palabras de su madre llenaron su rostro de impotencia y dolor, el hermano mayor al que tanto ama e idolatra no está presente, la incertidumbre de no saber si vive o si murió es la peor angustia que se puede sufrir, un tormento que no se merecen, el rey Ryuk no pudo más y con la solemnidad y dureza que le caracteriza se paró frente a él.  “Tu madre tiene razón, no podemos abandonar nuestras responsabilidades por el dolor dejado por tu hermano, eres el único hijo que me queda presente en el reino, te hemos educado y preparado con las mas estrictas y complejas doctrinas para cultivar tu mente, espíritu y cuerpo, en este momento el heredero al trono eres tú, ¿digno de ser el portador del dragón? Ni yo mismo me atrevo a auto proclamarme y tu con tal ligereza sacas semejantes palabras de tu boca, el dragón puede tomar hasta a un mendigo sin linaje como portador, concéntrate en tu nueva posición en el clan, en ser aún mejor de lo que yo he sido, prepárate para eso, NO, mejor dicho, te estamos preparando con ese fin, observa a tu madre, mira el dolor que le has causado, Asher también era mi hijo pero no puedo doblegarme por su causa, todo el reino depende de mí y en el futuro dependerá de tí, con el mismo orgullo y altanería con la que hablas de tu hermano quiero que trabajes duro y arduamente por el reino, para incrementar la grandeza de nuestro pueblo, si el día de mañana ya no estoy presente y todo está en tus manos, si tu hermano llegara a regresar entrégale de nuevo el reino si así lo deseas, pon en sus manos un pueblo próspero como ningún otro, solo espero que tengas la capacidad de discernir si Asher se lo merece o no y no hagas por sentimentalismos baratos que puedan poner en peligro a todos, si eres tú o soy yo el portador del dragón no me importa, mi objetivo sigue siendo el mismo, es la seguridad, la paz y la armonía entre los clanes del reino, esa es mi responsabilidad como rey y la tuya como príncipe heredero”.  Las palabras de su padre resonaban en su cabeza, soltó el agarre de sus puños, su madre estaba frente al al borde de las lágrimas y toda la corte se encontraba en estado de shock, no solo tocó un tema tabú de la familia real, también había ofendido a uno de los ancianos consejeros y tío de su madre y fue reprendido en público, poco a poco su mente se fue aclarando y su estado de agitación por la ira comenzó a calmarse aligerando su carga emocional, la pareja real tiene razón, no es momento para dejarse llevar por sentimentalismos, que importa en que era o a quien elija el dragón siempre y cuando sea para el bien de los clanes.  De pronto fragmentos de momentos vividos junto a su hermano llegaron a su memoria...  Un Asher de ocho años trataba de deshacerse de su latoso y pegajoso hermanito de cuatro años...  “Hermano déjame usar tu espada, quiero usar tu espada”. El hermano mayor de tez blanca y profundos ojos negros como los de su madre y cabello del mismo color veía con fastidio al pequeño que no paraba de hablar, agotado por el entrenamiento, cubierto en sudor y sofocado por el calor no encontraba la forma de bajar el entusiasmo que hacia él profesaba el pequeño Ángel.  “No puedes usar mi espada aún no estas listo, sigue practicando con la bokken, Sir Edward dejará que uses una real cuando llegue el momento”. Asher dejo reposar la espada sobre el monigote de entrenamiento dejándose caer sobre una banca visiblemente cansado.  “Pero quiero usar tu espada, WAAaaa WAAaaa”. El pequeño comenzó a llorar para ablandar a su hermano, las lágrimas corrían por sus regordetas mejillas que comenzaban a ponerse color rosa.  “Ángel, ¿qué estás haciendo? ¿por qué nadie me cree que me haces semejantes berrinches? Te aprovechas que nadie está observando para comportarte así”  Impotente Asher se puso de pie y se llevó la mano derecha a su rostro mientras colocaba su mano izquierda en su cintura, se frotaba los ojos y la nariz con clara muestra de enojo y fastidio.  “Ángel no llores, ya basta, esta bien, esta bien, toma, pero solo puedes sostenerla un momento, Sir Edward me castigará si se entera que te dejé usar mi espada”.  Entre sollozos el menor le respondió “pero te irá peor si le digo a mamá que me estás ignorando de nuevo”.  De un tirón el pequeño Ángel arrebató la espada de sus manos y salió corriendo por todo el campo de entrenamiento, sus pequeñas manos apenas podían sostener la espada y la punta de la misma tocaba el suelo abriendo un surco y levantando una nube de polvo tras su paso.  “Ángel por Dios no corras si te caes te lastimaras y me meterás en problemas” le gritó angustiado.  El llanto de Ángel se convirtió en risas estridentes que enardecían más al mayor de los hermanos que lo perseguía desesperado, su espada era muy pesada y con un filo excepcional, había sido forjada especialmente para él, la empuñadura estaba bellamente tallada con incrustaciones de jade verde y turquesas y tenia el grabado en oro de un dragón cuya cola rodeaba el mango, había sido el regalo que el rey recién le dió por su octavo cumpleaños.  El pequeño Ángel no pudo más con el pesado objeto y se detuvo jadeando con su frente bañada en sudor, dejó caer la espada y se sentó en el suelo mientras se apoyaba con su mano izquierda y con la derecha se tocaba el pecho en un intento de tratar de regular su respiración.  “TÚ PEQUEÑO MOCOSO, al fin te detienes”Asher apoyó sus manos sobre sus rodillas respirando con dificultad, debido a la carrera había sudado tanto que su camisa blanca de algodón se le pegaba al cuerpo, se acercó al pequeño bribón y lo ayudó a ponerse de pie, lo inspeccionó de pies a cabeza para verificar que no tuviera un tan solo rasguño, luego dejó salir un suspiro de alivio mientras le sacudía los pantalones para limpiar el polvo.  “¿Te duele alguna parte? ¿tus piernas están bien?, déjame ver tus manos”, Ángel extendió sus brazos frente a su hermano mientras este lo revisaba con especial atención, tenía miedo que por lo pesado de la espada pudiera haberse dañado las muñecas, pero el niño solo mostraba un ligero enrojecimiento en sus palmas, suspiró aliviado, su hermanito estaba bien, muy sucio pero intacto.  “Estoy bien jejeje” dijo el niño con una sonrisa mostrando el agujero del diente frontal que le faltaba porque se le había caído hace unos días, esto le sacó una sonrisa a Asher.  “Que bueno que no te lastimaste”  Sus labios se curvaron de nuevo en una sonrisa y sus ojos negros tenían un leve brillo, frotó la cabeza de Ángel añadiéndole más desorden a su ya estropeado peinado, recogió la espada y la guardó en su funda, un par de ojos almendrados azul profundo lo miraban embelesados, mientras rastros de color violeta se asentuaban cuando los rayos del sol se reflejaban en ellos, la calidez que trasmitían lo llenó de calma, su pequeño hermano es la primer responsabilidad que sus padres le encomendaron, eso le hizo recordar la travesura de la que acaba de ser objeto.  Se llevó el puño a la boca y aclarándose la garganta le dijo “Ángel ¿porqué me haces estas cosas? Soy tu hermano mayor me debes respeto y obediencia, deja de hacer travesuras a escondidas de los mayores, pones tu cara de iceberg y nadie me cree de lo que eres capaz de hacer con tal de llamar mi atención, no le haces ningún honor a tu nombre, no eres un angel, eres un pequeño demonio que vino al mundo para atormentarme”.  El pequeño parpadeó un par de veces con gesto de inocencia en su rostro sin poder comprender el repentino cambio de humor de su hermano, de pronto se puso serio apretó sus labios mientras un mechón de cabello n***o caía sobre su frente, se sentía indignado por las duras palabras de su héroe, sí, más que su hermano era su héroe al que idolatraba con todas sus fuerzas y corazón.  “Si no es de esta manera ¿Cómo puedo hacer para que pases tiempo conmigo? A veces pienso que pasas más ocupado que papá, te veo menos que a él, mamá dijo que tú eres mi ejemplo a seguir, ¿Qué clase de ejemplo me dás si apenas te veo?  Te la pasas estudiando, practicando con la espada y artes marciales y ahora me llamas demonio, el dragón no va a despertar en ti si eres malo conmigo, ¿no te gusta mi nombre? A mí tampoco me gusta el tuyo suena a ashes (cenizas en inglés)”, el menor cruzó sus brazos y con el ceño fruncido miraba a su hermano fulminándolo con enojo y resentimiento.  “¿Dos berrinches en un día? ¡Yo no puedo contigo!”  Asher suspiró resignado, suavizó su tono de voz y le dijo al pequeño: “está bien te prometo pasar tiempo contigo, ahora que también estas entrenando con la espada nos veremos más seguido y podremos entrenar juntos”, - ¿me lo prometes hermano? –sí, te lo prometo.  El rostro de Ángel se iluminó, Asher permitió que Ángel le transmitiera su calidez en un sincero abrazo.   “Oye, de verdad espero no vuelvas a hacerme pasar un mal rato de nuevo, corriendo de esa manera con la espada si tropezabas pudiste haber muerto”  Ángel expandió sus ojos, sus mejillas rojas por la carrera se tornaron pálidas cual papel al comprender el peligro al que se expuso.   “No lo volveré a hacer, si muero no te veré portando el dragón”.  “Deja de decir que seré el portador del dragón, los dragones también mueren no hemos visto uno en siglos”  “Hermano, ¿no quieres morir?”  “No quiero ver morir a nadie y desde luego tampoco quiero morir y no quiero ser el portador”.  “Entonces ¿Qué quieres ser?” Preguntó Ángel intrigado.  “¿No dijiste que mi nombre suena a cenizas? Antes de ser un dragón escupe fuego prefiero ser un fénix que renace de sus cenizas.”  La admiración de Ángel por su hermano estaba escrita en todo su rostro, Asher por su parte sintió su ego inflado hasta las nubes, esa pequeña bola molesta de ojos azul profundo lo adoraba como nadie.  "Hermano los fénix no existen, confórmate con ser un dragón escupe fuego, se grande y poderoso por mí"   -fin del flashback-

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