Magno llegó a su antigua casa en donde vivía con su difunta esposa, ni el cansancio pudo alejarlo del remolino de sentimientos que su cuerpo estaba experimentando en ese preciso instante, al tocar el pomo de la puerta y abrirla, fue choque impactante, el entrar sin ella y ver su casa como aquel dia antes de salir la habían dejado, su corazòn se arrugó y una lágrima salió sin permiso alguno, era normal de un hombre con sentimientos nobles ante la persona que mas amaba, dejara salir sus emociones, sin poder evitar dejarse caer de rodillas y sentirse culpable por haberla complacido y dejando que llegara sola a ese bendito evento que fue un desastre.
Sus hombres de confianza eran dos grandes gorilas que fueron incapaz de tocarlo a hablarle al verlo caer, ellos entendían plenamente el sentimiento de su jefe, ellos eran como unos perro leales a sus dueños y la dulce Esmeralda siempre fue amable con ellos, cómo no amar a su jefa y sufrir junto a su jefe el dolor de su partida.
Nieves la anciana y ama de llaves de la casa era quien vivia ahi, ellos no tenía a donde ir y pidió a su jefe poder vivir en la propiedad y mantenerla limpia a cambio, ella al ver que las luces del recibo se encendieron, entendió que el día habia llegado, su jefe habia regresado a la casa donde habia vivido sus más bellos momentos con su amada esposa.
-. Hijo levántate de ahí, debes ser fuerte por ella, recuerdala con amor .-
-. Nieves aun duele como el primer dia, la herida está abierta y con cualquier escenario compartido con ella es como un puñal en el corazón .-
-. Vamos coge y mano y levántate, quiero que te levantes con la certeza clara que desde ahora los recuerdos serán de todo lo bonito vivido y le podras demostrarle que sigues siendo ese hombre alegre que la enamoró .-
-. Gracias Nieves, no sabria que seria de mi vida si tu no existieras, eres parte de mi pequeña familia .-
Magno sujeto la mano de la mujer y se levantó de la alfombra que recibieron el golpe de su caída, ella sacó un fino pañuelo con el que limpio la línea de lágrimas que se dibujaban sobre las mejillas del hombre.
-. Vamos a la cocina, es un lugar seguro para refugiarnos, ahí te hare un rico té caliente y podremos conversar de los que has hecho estas últimas semanas .-
Magno la siguió y por muchos tiempo luego de la soledad en su interior, el sintió paz y tranquilidad en esas cuantas paredes que eran cálidas para su corazón.
-. Sabes que extrañaba estas conversaciones contigo, solíamos hacerlo los tres y conversar de nuestro día, aunque ella siempre estuviese a mi lado, habia algo de lo que yo no me percataba y ella era tan receptiva que podía darse cuenta hasta de la presencia de un ave sin oírlo cantar .-
-. Asi quiero oírte hijo, ahora quiero que mires hacia adelante y nunca olvides que ella fue tu primera esposa y marco una vida entera en ti, se que ahora has madurado a la fuerza y puedes ver la vida de otra perspectiva .-
-. Así es Nieves, hubiese querido madurar de otra manera y no a costa de su vida, no tengo planes en volver a entregar mi corazón, tengo miedo a hacerle daño a otra mujer a causa de mi familia .-
-. Si debes irte lejos, huir de ellos para que tu vida sea mejor, te apoyo hijo, se que tu madre estuviese de acuerdo si huyes, nadie mas que ella sufrió las calamidades de tus mayores .-
-. Ellos llevaron a otra chica a casa .-
-. Y dime, ¿la espantaste? -.
Magno se encogió de hombro aceptar que esa chiquilla tenía un gran coraje en su interior y lo habia retado.
-. Lo intente, pero ella estaba firme y me dejó claro que será mi esposa .-
-. Podrias darle una oportunidad a esa joven hijo .-
-. Tengo miedo Nieves, miedo de que ella muera cuando ya no sea la indicada .-
Èl se refugió en los brazos de la anciana, un abrazo que sanaría su dolor, ese que sentia mas allá de su corazon, a el le dolía el alma.
-. Mirame Magno, ya no eres el mismo de antes, tu puedes salvarla, tu puedes protegerla, esas jóvenes que ellos llevan a casa tienen un larga historia detrás de ellas .-
Magno pensó en el asqueroso padre que abigail tenía, su palabras fueron clara al decirle que vengaría la muerte de su esposa con ella y la enviaría en un ataúd si no la sacaban de ahí, pero el hombre fue tan frío que no le importaron las palabras, ¿podría ser que abigail estaba siendo valiente al retarlo, y así salvar su vida? pero el no era un héroe, él no tenía las agallas para enamorarse de otra mujer, no ahora que ella no tenía ni un año de muerta.
-. Lo pensaré Nieves, gracias por el Tè, subire a descansar, podrias hacer pasar a mi personal y atenderlos, ahora viviremos contigo, espero nos recibas y atiendas con mucho amor .-
-. Jajajaj es tu casa, sabes que me gusta atenderte, deja que yo me encargo de esos gorilas, ve tu a descansar que se que te costará .-
Magno se despidió con una sonrisa amarga en su interior, subió cada escalón mientras sentía como si vidrios se enterraran en planta de sus pies con cada paso que daba, llegar a la primera planta y tocar la manilla para luego girar, fue un sentimiento de miedo, miedo de lo que el ya sabia, pero un presentimiento en su corazon le decia que estaba equivocado y ella no estaba muerta, él pensó que al abrir la puerta ella estaria ahi esperandolo.
El dolor de encontrar la habitación vacía lo golpeo, sin embargo escucharía las palabras sabias de Nieves, el debía saber quien era Abigail, me quito la ropa que le pesaba, pero sus pensamientos fueron apagados a sentir la almohada y el olor del cabello de su difunta esposa, el cayo en un sueño profundo, muchos meses sin haber podido dormir placenteramente y ahora disfrutaba de un gran sueño con ella, la mujer que aún amaba su corazón.
""SUEÑO""
-. Bonito despierta, vayamos a la playa a disfrutar de este hermoso dia antes de que se acabe .-
Magno abrió sus ojos y los estrujo, el estaba en una cama con cortinas a su alrededor, los reflejos del sol se introducen al interior y todo era blanco, tan blanco que le encandila la vista, era ella, pero en su interior el sabia que ella estaba muerta, pero el deseo de volver a tenerla cerca lo traicionó y trato de sujetar su espalda, solo que no podía verle el rostro, solo su voz estaba presente.
-. Bonita dejame verte, quiero besarte nuevamente .-
-. Bonito debes buscarme, escucha tu corazon, ire a disfrutar del agua, corra vayamos .-
El estaba con la visión borrosa, pero la vio salir con un vestido blanco con muchas capas y sus pies descalzos, ella corrió hacia el agua, pero con verla era suficiente, se deleito con su silueta y luego corrió detrás de ella, solo que mientras más corría detrás de ella, más se alejaba hasta verla desaparecer, el se sintió triste y su sueño fue interrumpido por la alarma de su móvil, era la hora de levantarse y ir a trabajar.
Magno abrió sus ojos y sonrió felizmente, era la primera vez que soñaba con ella de esa manera, él siempre la veía en sus sueño muerte, pero ahora ella se le estaba mostrando tan viva y alegre como siempre, no habia mejor dia que este, le levantó y decidió que el Magno de antes debía hacerle caso a su esposa, ella le estaba pidiendo que la visitará al cementerio, a lo mejor su presencia los domingos no era suficiente y ella queria mucho más.
Solo faltaba una semana y el cabo de año llegaría, pero decidió que le llevaría las flores que ella tanto le gustaban.
-. Buenos dias hijo, tienes un rostro tan radiante hoy, y una hermosa sonrisa .-
-. Soñe con ella, iré a llevarle flores al cementerio .-
-. Anda hijo y sana tus heridas, cuentale de Abigail, ahora ven para acomodar esa corbata que la tienes torcida .-
-. Gracias Nieves, feliz dia .-
-. Igualmente para ti hijo .-
Magno hoy usaba un traje n***o como de costumbre, pero habia algo diferente, el cargaba una corbata de color rosa, era el color preferido de su esposa y un regalo de aniversario que ella le habia obsequiado, sus gorilas lo miraron y vieron algo diferente en su jefe, Magno estaba feliz y nadie le arrebataría la felicidad que le dio la visita de su esposa, unos girasoles hermosamente amarillos iban en su mano camino al cementerio.